por Enric López, C.
El Terres Travel Festival celebra su décimo aniversario cerrando una década de éxito consagrada al cine, el turismo y la sostenibilidad. Esta edición histórica no solo consolida su proyección internacional y su compromiso ambiental, sino que marca un punto de inflexión decisivo con el relevo al frente de la dirección.
Para conocer más en profundidad estos diez años de historia del Festival hemos podido hablar con Santi Valldepérez, director (saliente) del Festival, para echar la vista atrás y hacer balance de este “viaje”, y con, Laia Favà, nueva directora, para descubrir los retos y la visión de futuro que definirán la próxima década del certamen.
Tras celebrar estos primeros 10 años de historia, consolidándose como una cita de referencia internacional en el audiovisual en turismo y sostenibilidad, ¿cuáles dirías que han sido los mayores hitos o puntos de inflexión que han transformado el festival desde su primera edición hasta este aniversario redondo?
Desde el primer momento, creímos que debíamos alinear el proyecto con las coordenadas del entorno donde nacía. En 2013 las Terres de l’Ebre fueron declaradas Reserva de la Biosfera de la Unesco. Vimos claro que, para tener un proyecto consistente, el Terres Festival debía enmarcarse en el discurso global alrededor de la sostenibilidad. El trofeo del festival, elaborado por artesanas y artistas del territorio con palma autóctona del macizo de Els Ports es, en este sentido, una plasmación física de nuestro storytelling. Además, ya desde la primera edición decidimos contar con un modelo de doble competición: documentales y piezas de comunicación turística. Esto permite que podamos programar actividades para los dos públicos al cual nos dirigimos: el público generalista, todas aquellas personas con curiosidad e interés por viajar, y los profesionales del turismo, el marketing y el audiovisual.
En una década marcada por profundos cambios tecnológicos, económicos y sociales en el sector audiovisual y turístico, ¿qué obstáculos han sido más difíciles de superar y de qué logro te sientes más orgulloso al echar la vista atrás?
Estoy especialmente orgulloso de haber creado un modelo de festival propio, abierto a la ciudadanía y a los profesionales que, en algunos sentidos, ha servido de referencia a otros festivales del circuito CIFFT (International Committee of Tourism Film Festivals). Sin lugar a duda, la pandemia supuso un momento de inflexión. A partir de ese momento nos replanteamos muchas dinámicas de producción que antes venían predeterminadas por el típico discurso del “siempre se ha hecho así”.
Como en tantos otros sectores, la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) nos ha permitido replantear ciertas dinámicas. Por ejemplo, la IA nos ha ayudado a remodelar con sentido algunos apartados de la intranet del festival. Pero si de algo estoy orgulloso es del elevado grado de recurrencia que tenemos entre los participantes. Hasta un 30% de los participantes del Terres Festival han participado en más de una edición. Para nosotros este es un detalle significativo. De hecho, procuramos estar siempre muy atentos edición tras edición al feedback propositivo de los participantes. La experiencia de usuario, en este sentido, es la clave.
Dejas el listón muy alto tras asentar una identidad muy clara vinculada al territorio y al sello de sostenibilidad ¿Qué consejo principal le darías a la nueva dirección en este momento de transición y qué esencia innegociable consideras que debe perdurar?
Este es un proyecto que surge de la empresa privada, pero que, desde un principio, se abrió a la colaboración de las administraciones públicas del territorio para poder funcionar. De cara al futuro, creo que es esencial mantener la implicación de las organizaciones públicas y privadas que apoyan al Terres Festival y se lo han hecho suyo, así como redundar en las apuestas por la sostenibilidad, el hilo conductor de nuestro proyecto.
Tomar el timón de un festival en su décimo aniversario implica un reto mayúsculo de renovación sin perder la identidad construida. Tomando como punto de partida el espíritu de esta edición —que sigue apostando fuerte por la conservación de la naturaleza, la innovación en los formatos y el debate sobre el uso de la IA en el cine turístico—, ¿cuáles son los principales objetivos estratégicos y las líneas maestras que te gustaría imprimir en esta nueva etapa para encarar la próxima década del festival?
Creo que asumir la dirección del festival en su décimo aniversario es una oportunidad para evolucionar sin perder la identidad que se ha construido durante estos años. No se trata de cambiar lo que funciona, sino de hacerlo crecer y prepararlo para los próximos diez años.
Uno de los principales objetivos es seguir consolidando el Terres como un punto de encuentro internacional entre el audiovisual, el turismo, la creatividad y los territorios. Que no sea únicamente un festival donde se proyectan películas y se entregan premios, sino un espacio donde profesionales, instituciones, destinos y creadores puedan encontrarse, compartir conocimiento y generar nuevas oportunidades de colaboración.
En este sentido, me gustaría reforzar especialmente la participación de campañas y producciones nacionales. España es uno de los grandes mercados turísticos internacionales y el Terres es el único festival de estas características que tenemos en el país y que, además, cuenta con una internacionalización tan amplia. Cada año nos sigue sorprendiendo ver cómo profesionales de países asiáticos, latinoamericanos y de tantos otros lugares no solo presentan sus producciones a competición, sino que hacen el esfuerzo de viajar hasta Tortosa para participar en el programa. Creo que esta combinación entre la mirada nacional y una comunidad internacional tan diversa es uno de los grandes valores que debemos seguir potenciando.
Al mismo tiempo, quiero seguir trabajando mucho en la conexión con el territorio. El hecho de que el festival se celebre en las Terres de l’Ebre no es simplemente una cuestión de localización: forma parte de su identidad y de lo que lo hace diferente. Tenemos un territorio con muchísimo potencial y creo que el festival puede contribuir a proyectarlo internacionalmente, pero también a generar actividad y conexiones para el propio ecosistema local. Y aquí será importante acercar las producciones y los contenidos del festival a la ciudadanía desde puntos de vista y formatos diferentes, buscando nuevas maneras de conectar con el público local y hacer que el Terres se sienta también como un festival del territorio.
Todo ello sin perder de vista cómo está evolucionando el sector, con la inteligencia artificial, los nuevos formatos y las nuevas formas de comunicar los destinos. La idea es que el Terres siga siendo un espacio abierto a estos cambios, donde se puedan mostrar, compartir y debatir.
Finalmente, y en relación con esta 10ª edición del Terres Travel Festival, el Grand Prix del Terres Travel Festival, ha sido para The Big Trend by Ofelia de Souza, una producción que propone un viaje por Oporto y el norte de Portugal. El film pone el énfasis en el valor perdurable de la conexión humana y muestra cómo los encuentros y los acontecimientos pueden dejar una huella cultural y emocional duradera en las personas y los territorios.
Durante diez ediciones, el Terres Travel Festival ha defendido una misma manera de entender el cine de viajes: viajar y filmar de una manera sostenible, respetuosa con los territorios y sus comunidades y capaz de dejar una huella positiva en los territorios. [Consulta aquí la Nota de Prensa]
Finalmente, aquí puedes volver a revivir la Gala de Entrega de Premios de esta 10ª edición del Terres Travel Festival.
Miembro del Grupo de Investigación en Alojamientos Turísticos y Restauración del Campus CETT – UB. Profesor en Marketing Digital. Conferenciante. Miembro en Comités Científicos de Congresos. Foundrising, Entrepreneurship & Awards CETT Fundació – CETT. Doctor (PhD) Universidad de Barcelona.



