Un informe elaborado por PhocusWire y RateHawk identifica diez tendencias que transformarán la distribución turística hasta 2036. La inteligencia artificial, la influencia de las redes sociales, la creciente sensibilidad al precio y la necesidad de infraestructuras tecnológicas más robustas figuran entre los principales desafíos para agencias, operadores y proveedores turísticos.
La industria turística afronta una nueva década de cambios acelerados. Tras un periodo marcado por la pandemia, la digitalización masiva y la irrupción de la inteligencia artificial generativa, los profesionales del sector deberán adaptarse a un entorno más complejo, fragmentado y tecnológicamente exigente.
Esa es una de las principales conclusiones del informe «Supercharging Travel: 10 Trends That Will Shape the Industry Over the Next Decade», elaborado por PhocusWire en colaboración con RateHawk, que analiza los factores que configurarán la distribución turística y los modelos de negocio del sector hasta 2036.
El estudio parte de una constatación: muchas de las previsiones realizadas hace diez años no se han cumplido exactamente como se esperaba. Lejos de desaparecer, los agentes de viajes han reforzado su papel en un mercado cada vez más complejo, donde la tecnología se ha convertido en un elemento imprescindible para operar y diferenciarse.
Según Felix Shpilman, CEO de Emerging Travel Group, compañía matriz de RateHawk, el número de agentes de viajes se ha duplicado a nivel global durante la última década, demostrando que la tecnología no ha sustituido al asesoramiento profesional, sino que ha transformado sus funciones.
Viajeros más diversos y experiencias más personalizadas
Una de las tendencias más destacadas es la creciente diversificación de la demanda turística. Los viajeros buscan cada vez más experiencias auténticas, emocionales y personalizadas, alejándose de las propuestas estandarizadas que dominaron el mercado durante años.
El informe identifica varios factores detrás de este cambio: el auge del turismo de bienestar, el interés por destinos menos masificados, los viajes multigeneracionales y el crecimiento del trabajo remoto, que impulsa estancias más largas y necesidades de alojamiento diferentes. También gana relevancia el denominado «set-jetting», es decir, los viajes inspirados por series y producciones audiovisuales como The White Lotus o Emily in Paris.
Esta fragmentación obliga a agencias y distribuidores a ampliar su acceso a inventario y a disponer de herramientas capaces de encontrar rápidamente opciones muy específicas para cada perfil de viajero.
Las redes sociales consolidan su influencia
La inspiración para viajar también está cambiando. Según datos recogidos en el informe, el 64% de los viajeros estadounidenses de la Generación Z ha tomado decisiones relacionadas con viajes a partir de contenidos vistos en redes sociales.
La llegada progresiva de la Generación Alpha al mercado turístico apunta a una profundización de esta tendencia. Los formatos breves de vídeo, los creadores de contenido y las plataformas sociales se consolidan como canales clave de descubrimiento e inspiración, obligando a las marcas turísticas a replantear sus estrategias de comunicación.
Para las empresas del sector, esto implica construir comunidades digitales más activas y desarrollar contenidos visuales capaces de captar la atención de audiencias acostumbradas al consumo rápido de información.
Un consumidor más sensible al precio
La presión inflacionaria que ha caracterizado los últimos años también seguirá condicionando el comportamiento de los viajeros.
El informe señala que, aunque el número de viajes se mantiene relativamente estable, el gasto medio anual por viajero está disminuyendo. Las generaciones más jóvenes muestran una mayor sensibilidad al precio y dedican más tiempo a comparar opciones antes de tomar una decisión.
El aumento de los costes operativos en hoteles, aerolíneas y proveedores turísticos, unido a factores geopolíticos como los conflictos internacionales o las tensiones energéticas, continuará trasladándose a los precios finales y obligará a los profesionales del sector a justificar mejor el valor de sus propuestas.
La incertidumbre se convierte en un factor estructural
La volatilidad geopolítica y económica aparece como otro de los grandes desafíos de la próxima década.
Una encuesta realizada por RateHawk entre 1.300 profesionales turísticos sitúa los cambios regulatorios y las nuevas normativas como la principal preocupación del sector, por delante incluso de la inestabilidad financiera o los riesgos asociados a posibles quiebras de proveedores.
En este contexto, los agentes de viajes refuerzan su papel como asesores capaces de gestionar incidencias, reorganizar itinerarios y ofrecer alternativas cuando surgen interrupciones o cambios inesperados.
La llegada de la era agéntica
Sin embargo, la transformación más profunda llegará de la mano de la inteligencia artificial.
El informe identifica la denominada «era agéntica» como uno de los grandes puntos de inflexión para la industria. Los agentes de IA no solo serán capaces de generar contenidos o responder preguntas, sino también de investigar, analizar información, tomar decisiones y ejecutar tareas complejas de manera autónoma.
Según la investigación, el 57% de los profesionales turísticos mantiene una percepción positiva sobre el uso de la inteligencia artificial en su trabajo diario. Entre las aplicaciones que generan mayor confianza figuran el seguimiento de pagos pendientes, la automatización de procesos administrativos y determinadas tareas de atención al cliente.
No obstante, la adopción de estos sistemas exigirá mejoras significativas en la calidad de los datos, la interoperabilidad tecnológica y la estandarización de la información que utilizan las empresas turísticas.
Tecnología, datos y pagos como ventajas competitivas
El estudio también destaca la importancia creciente de la infraestructura tecnológica. La integración entre sistemas, el acceso a datos fiables en tiempo real y la capacidad de operar sobre plataformas unificadas serán elementos fundamentales para mantener la competitividad.
A ello se suma la evolución de los sistemas de pago, que pasan de ser una simple herramienta operativa a convertirse en un factor estratégico para mejorar la experiencia del cliente y optimizar la conversión.
Pese al avance tecnológico, los autores del informe consideran que el factor humano seguirá siendo esencial. La automatización permitirá liberar tiempo para tareas de mayor valor añadido, pero la confianza, el asesoramiento y la capacidad de gestionar situaciones complejas continuarán siendo elementos diferenciales para agencias y profesionales del turismo.
En definitiva, la próxima década no estará marcada únicamente por la adopción de nuevas tecnologías, sino por la capacidad de las empresas para combinar inteligencia artificial, datos y automatización con el conocimiento experto y la cercanía que siguen demandando los viajeros.

