El sector turístico ha dejado atrás la fase de experimentación con la Inteligencia Artificial para centrarse en su rentabilidad. Esta es la principal conclusión del encuentro «De la estrategia del dato a la IA Agéntica», celebrado en Madrid bajo la organización de la consultora tecnológica BOOLEA.
La jornada reunió a líderes de la innovación turística como José Ramón Reboredo (AI & Data Analytics de PIÑERO), Eva Álvarez (CRM & Marketing Automation de IBERIA) y Joan Barceló (CIO de W2M) quienes compartieron una visión pragmática sobre la adopción tecnológica en sus corporaciones.
Durante la mesa redonda, los ponentes destacaron la necesidad de superar la fascinación por la IA para centrarse en herramientas que resuelvan problemas de negocio. Pasando del “Efecto Wow” a métricas tangibles y a la “IA Invisible”. En este contexto, cobró especial protagonismo el concepto desarrollado por Joan Barceló de la «IA Invisible»: sistemas que operan en el backoffice y que ya son capaces de procesar y clasificar miles de correos electrónicos mensuales con un 92% de precisión antes de llegar al operador.
La automatización de estas tareas repetitivas y de bajo valor añadido está generando métricas de impacto sin precedentes, estimándose ahorros de hasta 63.000 horas anuales en departamentos de atención al cliente.
Ante el interés de los asistentes, el debate profundizó en la aplicación de la IA en los departamentos financieros. Los expertos detallaron cómo la tecnología permite hoy la conciliación automática de miles de facturas y la detección de anomalías o fraudes en tiempo real, agilizando drásticamente la toma de decisiones frente a los métodos tradicionales. Para lograrlo, aconsejaron evitar la fragmentación de herramientas y apostar por la centralización en un único portal inteligente. En este sentido, Eva Álvarez subrayó la importancia de construir espacios donde la IA aporte
valor real, con la premisa innegociable de que estén plenamente alineados con los sistemas operacionales para evitar silos de información.
Durante la sesión el equipo de Boolea realizó dos demostraciones en vivo donde se evidenció cómo un Agente de IA puede gestionar incidencias complejas —como daños en equipajes o reclamaciones hoteleras— de principio a fin, transformando operativas históricamente reactivas en procesos proactivos y como un sistema de IA puede encontrar patrones de conducta y evitar desviaciones innecesarias en los presupuestos.
El encuentro subrayó que, si bien la IA Agéntica ha alcanzado niveles de autonomía sorprendentes, la intervención humana sigue siendo el pilar maestro de la estrategia. Haciendo referencia al concepto “Human-in-the-loop” que hace referencia a la escalabilidad tecnológica con validación humana. José Ramón Reboredo enfatizó que la tecnología no nace para sustituir el talento, sino para escalar sus resultados. Bajo esta premisa, este modelo se vuelve innegociable, especialmente en procesos que demandan una interpretación del contexto emocional o una visión estratégica que la máquina no puede replicar.
Para aquellas organizaciones que dan sus primeros pasos, los expertos compartieron una hoja de ruta clara: empezar con pruebas piloto acotadas, centrarse en procesos repetitivos y, sobre todo, involucrar a los equipos desde el diseño de la herramienta para asegurar una verdadera transformación cultural.

