Carolina Bobes (Dataria): “El invierno no es algo malo que va a pasar, es simplemente normal que cambien las cosas”

El sector turístico viene de varios años de buenos resultados, pero la experiencia demuestra que los ciclos cambian y que las condiciones que hoy favorecen al negocio no tienen por qué mantenerse. En un entorno marcado por la evolución de la demanda, los canales de distribución y la tecnología, anticiparse puede ser tan importante como aprovechar los momentos de crecimiento. Carolina Bobes, Sales Director de Dataria, abordó esta cuestión en su flash talk «Winter is coming, but…», en el Smart Travel News Roadshow Las Palmas 2026, con un mensaje claro: aprovechar los buenos tiempos para prepararse para lo que venga después.

De la operativa hotelera a la tecnología

Antes de incorporarse al ámbito tecnológico, Carolina Bobes conoció de primera mano los retos de la gestión hotelera. Su trayectoria comenzó en la recepción de un hotel, donde tuvo una primera experiencia que todavía recuerda con humor: atender a una clienta que resultó ser la reina Sofía y resolver una petición tan cotidiana como conseguir unos Actimel que había olvidado.

A partir de ahí, su carrera avanzó gracias a un plan de desarrollo profesional que le permitió pasar por diferentes hoteles y departamentos. Trabajó en cocina, pisos, administración y otras áreas operativas, una experiencia que le dio una visión amplia del funcionamiento de los establecimientos.

Más adelante, una cadena estadounidense que buscaba desarrollar su actividad hotelera en España le ofreció asumir responsabilidades de gestión. Con 27 años, comenzó a dirigir tres hoteles en el sur de España. Después llegaron nueve establecimientos más en Canarias, otros tres en Baleares y, finalmente, la responsabilidad sobre 47 hoteles en Europa.

El crecimiento profesional fue rápido, pero también lo fue la complejidad del trabajo. La elaboración constante de informes, la revisión de datos y la gestión de equipos dificultaban la toma de decisiones. «Cuando quería tomar una decisión ya llegaba tarde porque tenía que revisar muchos datos», recordó.

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Tener datos no significa poder tomar mejores decisiones

La experiencia de Bobes en la gestión hotelera le permitió identificar uno de los problemas que todavía afrontan muchas empresas: disponer de información no garantiza que se pueda aprovechar a tiempo.

Durante su etapa al frente de los establecimientos, tenía acceso a numerosos datos, pero la carga operativa y la necesidad de atender múltiples responsabilidades le impedían analizarlos con la profundidad necesaria. Mientras tanto, recibía llamadas de proveedores tecnológicos que le proponían herramientas y soluciones, aunque apenas encontraba tiempo para escucharlos.

«Yo tenía muchísimos datos, pero no me daba tiempo a tomar las decisiones», explicó.

Fue al pasar al otro lado, primero por la consultoría y después por la tecnología, cuando comprendió mejor la distancia que puede existir entre disponer de una herramienta y conseguir que esta aporte valor real al negocio. No basta con tener tecnología disponible: también es necesario contar con tiempo, capacidad y disposición para incorporarla a la operativa diaria.

Su experiencia sirve para poner el foco en una cuestión relevante para los hoteles. En un sector con múltiples procesos y decisiones que atender, la tecnología debe ayudar a simplificar el trabajo y facilitar una gestión más ágil, no convertirse en otra tarea pendiente dentro de una agenda ya saturada.

Los buenos años también son una oportunidad para prepararse

Bobes reconoció que el sector ha atravesado una etapa especialmente positiva. En su intervención destacó los buenos resultados de 2023, 2024 y 2025, así como la evolución favorable de 2026, aunque con algunos matices.

Ante este escenario, su primera recomendación fue reconocer el trabajo realizado. Después de años de esfuerzo, las empresas también deben ser capaces de valorar sus resultados y celebrar lo conseguido.

Sin embargo, esa satisfacción no debería llevar a pensar que las condiciones actuales van a mantenerse indefinidamente. La industria turística está acostumbrada a adaptarse a situaciones cambiantes, pero esa capacidad de reacción no elimina la necesidad de anticiparse.

«Sabemos que esto es algo cíclico», señaló. Para Bobes, la idea de que «llega el invierno» no debe interpretarse como una predicción de una crisis concreta, sino como un recordatorio de que los ciclos económicos y las condiciones del mercado cambian.

También evolucionan los canales de distribución, las formas de trabajar y los patrones de demanda. Por eso, cuando el negocio funciona y existe margen para explorar nuevas posibilidades, puede ser un buen momento para revisar procesos y probar herramientas que ayuden a afrontar escenarios diferentes.

Adaptarse de forma constante

El cambio ha sido una constante en la trayectoria de Bobes. Pasar de recepción a reservas, de pisos a cocina o de la gestión hotelera al desarrollo tecnológico ha implicado aprender nuevas funciones y enfrentarse a situaciones desconocidas.

Ese aprendizaje continuo es, precisamente, uno de los mensajes que quiso trasladar a los asistentes. La adaptación no es un proceso que se completa una vez, sino una necesidad permanente en una industria que evoluciona constantemente.

La llegada de la inteligencia artificial añade una nueva dimensión a este desafío. Bobes recordó que las herramientas disponibles hoy pueden ser muy diferentes de las que se utilicen dentro de un año. Por ello, considera importante mantenerse al día y explorar las posibilidades que ofrece la tecnología, en lugar de posponer indefinidamente su adopción.

La clave está en aprovechar los momentos de estabilidad para experimentar, aprender y evaluar qué soluciones pueden aportar valor a cada negocio. Esperar a que cambien las condiciones del mercado para empezar a adaptarse puede dejar a las empresas con menos tiempo y menos margen de maniobra.

Prepararse antes de que cambie el ciclo

El cierre de la intervención recuperó el tono cercano y desenfadado que había marcado toda la charla. Bobes animó a los profesionales del sector a probar cosas nuevas, escuchar las propuestas tecnológicas y mantener una actitud abierta ante las transformaciones que están por llegar.

Su mensaje no fue que el sector deba prepararse para un escenario necesariamente negativo, sino que no puede dar por hecho que las circunstancias actuales serán permanentes. La evolución de la demanda, los canales y las herramientas tecnológicas exige revisar continuamente la manera de trabajar.

En una industria que ha demostrado una gran capacidad para superar dificultades, la resiliencia sigue siendo una fortaleza. Pero anticiparse puede ayudar a que esa capacidad de adaptación no dependa únicamente de reaccionar cuando los cambios ya se han producido.

La reflexión de Carolina Bobes en el Smart Travel News Roadshow Las Palmas 2026 apunta, en definitiva, a una idea sencilla: los buenos tiempos no solo sirven para celebrar los resultados, sino también para preparar el siguiente cambio de ciclo.

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