Por Enric López, C.
En un sector tan competitivo como el turismo, la optimización de los pagos se ha convertido en un factor estratégico clave para mejorar la experiencia del cliente y reducir las fricciones operativas. Tradicionalmente lastrado por procesos lentos, comisiones opacas y una alta tasa de abandono en las reservas, el ecosistema traveltech exige hoy soluciones ágiles que respondan con precisión a la diversidad de los viajeros internacionales.
En este escenario, la capacidad de integrar métodos de pago locales, garantizar una ciberseguridad robusta y simplificar la gestión transfronteriza marca la diferencia entre la fidelización y la pérdida de oportunidades de negocio. A través de la siguiente entrevista, exploramos cómo la tecnología avanzada y la regulación financiera se combinan para transformar los cobros en alojamientos y operadores turísticos.
Y para conocer más en profundidad esta problemática, hemos podido hablar con Álex Saiz Verdaguer, CEO y founder de MONEI (.com), fintech con más de una década de trayectoria, se ha consolidado como una de las propuestas más innovadoras en este sector.
MONEI es uno de los más de 150 miembros del Tech Tourism Cluster, ¿nos puedes explicar brevemente, por favor, los elementos principales de vuestra empresa?
MONEI es una entidad de pago autorizada y supervisada por el Banco de España (registro n.º 6911) que desarrolla y opera su propia infraestructura de pagos para comercios. Nacimos hace más de una década como una herramienta de pagos integrada en Shopify y, con el tiempo, nos convertimos en una entidad de pago regulada con tecnología propia de extremo a extremo.
En la práctica, ofrecemos a empresas de cualquier tamaño todo lo necesario para cobrar: pagos online con tarjeta, carteras digitales como Apple Pay y Google Pay, métodos de pago locales —Bizum en España, MB WAY en Portugal o Bancontact en Bélgica—, pago aplazado y cobro presencial directamente desde el teléfono móvil —con Tap to Pay en iPhone o en dispositivos Android—, sin necesidad de datáfono. Somos el único adquirente nativo de Bizum en Europa, lo que nos permite procesar y liquidar directamente al comercio los pagos realizados con Bizum. Nuestra plataforma funciona íntegramente en la nube (arquitectura serverless sobre AWS), cuenta con la certificación PCI DSS de Nivel 1 —el estándar más exigente para el tratamiento de datos de tarjeta— y con la certificación ISO 27001, y orquesta el procesamiento entre varios adquirentes para maximizar la tasa de aceptación de cada pago. En 2025 procesamos 228 millones de euros para unos 2.500 comercios activos con equipos en Málaga, Barcelona y Vic.
¿Cómo surge la idea de desafiar a los gigantes tradicionales de la pasarela de pagos y cuál ha sido la clave para ganar tracción frente a soluciones consolidadas?
MONEI nace de una frustración muy concreta: para un comercio online en España, empezar a aceptar pagos implicaba procesos lentos, contratos poco transparentes, tecnología anticuada y muy poca capacidad para incorporar nuevos métodos de pago. Empezamos resolviendo ese problema para los comercios de Shopify y comprobamos que había espacio para una propuesta distinta: tecnología moderna, condiciones claras y un trato cercano.
Más que desafiar frontalmente a los grandes, hemos buscado hacer muy bien lo que ellos no priorizan. La clave ha sido combinar tres elementos. El primero, la tecnología propia: no revendemos la plataforma de un tercero, lo que nos permite lanzar métodos de pago e integraciones con mucha rapidez. El segundo, la licencia: ser entidad de pago supervisada por el Banco de España nos permite operar directamente con los esquemas de pago y liquidar los fondos a los comercios sin intermediarios. El tercero, la especialización local: hemos apostado por los métodos que realmente utilizan los consumidores de cada mercado, empezando por Bizum en España. El crecimiento lo refleja: el volumen procesado ha pasado de 58 millones de euros en 2023 a 228 millones en 2025, y en 2026 MONEI recibió el premio a la Escalabilidad de Adigital.
En el ecosistema turístico y hotelero, la fricción en el pago —ya sea en reservas online, check-ins rápidos o cobros en destino— sigue siendo un punto crítico para la experiencia del cliente. ¿De qué manera vuestra tecnología ayuda a los alojamientos y operadores turísticos a reducir los carritos abandonados y optimizar la gestión de cobros transfronterizos?
El turismo tiene particularidades propias: el cliente suele pagar semanas antes de llegar, se combinan cobros online y presenciales, existen depósitos, fianzas y cargos posteriores (extras, daños, no-shows) y una parte importante de la clientela es internacional.
Para reducir el abandono, lo más eficaz es ofrecer a cada viajero el método que ya utiliza en su país y que puede completar en segundos desde el móvil: Bizum para el turista nacional, MB WAY para el portugués, Bancontact para el belga, o Apple Pay y Google Pay para cualquier viajero internacional. Estos métodos se autentican con la biometría del propio teléfono o desde la app del banco, lo que elimina pasos como teclear los datos de la tarjeta. Para reservas de importe elevado, el pago aplazado también contribuye a que la reserva se complete.
En la operativa diaria, los alojamientos pueden preautorizar un importe en la tarjeta como garantía y capturarlo solo si es necesario, guardar la tarjeta de forma segura (tokenizada) para cargos posteriores autorizados por el cliente, o enviar enlaces de pago por correo electrónico o mensajería para cerrar una reserva telefónica o cobrar un servicio adicional. En destino, recepciones, guías o empresas de actividades pueden cobrar acercando la tarjeta o el móvil del cliente a su propio iPhone o teléfono Android, sin datáfono.
En los cobros transfronterizos, enrutamos cada transacción entre varios adquirentes para mejorar la tasa de aprobación de las tarjetas extranjeras, y todos los cobros —online y presenciales— se concilian en un único panel, lo que simplifica mucho la gestión administrativa del alojamiento.
Con el auge de los pagos móviles, los pagos instantáneos y las estrictas normativas de seguridad europeas (como PSD2 o los estándares de autenticación reforzada), la ciberseguridad es innegociable. ¿Cómo equilibra MONEI una experiencia de usuario fluida y de un solo clic con los más altos estándares de prevención del fraude mediante inteligencia artificial?
En pagos, seguridad y conversión no son objetivos opuestos si se diseñan bien desde el principio. La normativa PSD2 exige autenticación reforzada del cliente en la mayoría de pagos online. Con el protocolo 3D Secure 2, el banco emisor recibe mucha más información sobre cada operación y puede autenticar sin interrumpir al usuario cuando el riesgo es bajo —el llamado flujo «sin fricción»—, y la propia normativa contempla exenciones para determinados supuestos, como operaciones de bajo importe o de bajo riesgo. Además, métodos como Bizum, Apple Pay o Google Pay incorporan la autenticación en el propio teléfono, con huella o reconocimiento facial, de modo que la seguridad resulta prácticamente invisible para el usuario.
Por debajo, los datos de tarjeta nunca llegan al comercio: se sustituyen por tokens, y nuestra infraestructura cumple PCI DSS Nivel 1 e ISO 27001. A ello se suma la monitorización continua de las transacciones, con reglas de riesgo y modelos que analizan patrones para detectar operaciones anómalas. Como entidad de pago supervisada, aplicamos también controles de prevención del blanqueo de capitales y verificamos a cada comercio desde el alta.
Nuestra visión es que la inteligencia artificial no debe servir para añadir barreras, sino para aplicar la fricción solo donde está justificada: la inmensa mayoría de clientes legítimos debe poder pagar sin apenas darse cuenta, y solo los casos sospechosos deben pasar por una verificación adicional.
¿Cómo gestionáis la accesibilidad y la integración técnica para que cualquier empresa pueda adoptar vuestra tecnología sin fricciones?
Partimos de que no todas las empresas tienen un equipo técnico, por lo que adaptamos la integración al punto de partida de cada una.
Un pequeño alojamiento o una empresa de actividades puede empezar a cobrar sin escribir una sola línea de código, mediante enlaces de pago, códigos QR o MONEI Pay, nuestra app para cobrar con Tap to Pay en iPhone o con móviles Android. Quien ya tiene una tienda online puede activar MONEI con módulos para las principales plataformas de comercio electrónico, como Shopify, WooCommerce, PrestaShop o Magento, y para plataformas más avanzadas como commercetools, Medusa, Saleor o Sylius. Y las empresas con desarrollo propio disponen de una API documentada, componentes de pago que se integran en su web o aplicación y un entorno de pruebas completo. En el sector turístico, MONEI ya está integrado con el software de gestión hotelera Hotelgest, y otros PMS y motores de reserva se irán conectando en los próximos meses.
El alta es digital y la verificación del comercio se realiza en línea, y ofrecemos soporte cercano en castellano, catalán e inglés. Recientemente hemos dado un paso más: un servidor MCP (Model Context Protocol) que permite a los asistentes de inteligencia artificial consultar y gestionar pagos de MONEI, de modo que la integración también puede hacerse a través de herramientas de IA.
Mirando hacia el futuro del dinero digital —con la irrupción de las monedas digitales de bancos centrales (CBDC), la evolución de los pagos basados en cuenta (account-to-account) y la integración de pagos en entornos conversacionales de IA—, ¿hacia dónde crees que se dirige el sector de los pagos y qué papel jugará Monei en esa transformación?
Creemos que el sector avanza en tres direcciones complementarias.La primera son los pagos de cuenta a cuenta. Bizum ha demostrado en España que los consumidores adoptan masivamente el pago instantáneo desde su banco cuando la experiencia es sencilla. Con la nueva regulación europea de transferencias inmediatas, cada vez más pagos irán directamente de cuenta a cuenta, con menores costes para el comercio y liquidación inmediata.
La segunda es el dinero programable. El euro digital que prepara el Banco Central Europeo y las monedas estables en euros reguladas por el reglamento europeo MiCA abren la puerta a pagos que se ejecutan automáticamente según condiciones previamente acordadas; por ejemplo, liberar el pago de una reserva en el momento del check-in. MONEI participa en el piloto del euro digital del BCE y está desarrollando EURM, una moneda estable en euros concebida dentro del marco regulatorio de MiCA.
La tercera es el comercio conversacional. Cada vez más viajeros planificarán y reservarán a través de asistentes de IA, y para que un agente pueda pagar en nombre de una persona con seguridad hacen falta protocolos estándar, autorización explícita del usuario y límites claros. En MONEI ya hemos desarrollado un servidor MCP para que los asistentes de IA puedan operar pagos y hemos implementado la integración de referencia de Bizum en el Universal Commerce Protocol. Nuestro papel es ser la infraestructura de pagos programable y regulada que conecta estos nuevos sistemas con los comercios, para que un hotel o una agencia de viajes no tenga que preocuparse de qué tecnología utiliza su cliente para pagar.
Formáis parte de un entorno puntero en innovación como es el ecosistema del Tech Tourism Cluster. ¿Qué sinergias encontráis al colaborar dentro de esta red de empresas traveltech y cómo os ayuda a escalar vuestra tecnología frente a los gigantes globales de la distribución?
El turismo es uno de los grandes motores económicos del país, y casi todas sus innovaciones tecnológicas acaban pasando, tarde o temprano, por el momento del pago. Formar parte del Tech Tourism Cluster nos permite conocer de primera mano las necesidades concretas del sector —hoteles, agencias, empresas de actividades y proveedores de software— y adaptar nuestro producto a ellas.
Las sinergias más naturales surgen con las empresas traveltech que desarrollan motores de reserva, sistemas de gestión hotelera o plataformas de experiencias: integrando una capa de pagos regulada y local, pueden ofrecer a sus clientes métodos como Bizum sin tener que construir ni licenciar esa infraestructura. Es el modelo que ya aplicamos con Hotelgest y que queremos extender a otros proveedores del sector.
Frente a los gigantes globales, no creemos que la respuesta pase por replicar su escala, sino por la especialización y la colaboración. Un ecosistema de empresas que comparten conocimiento, clientes y proyectos piloto puede ofrecer soluciones más ajustadas al mercado, con un soporte cercano, y mantener en el territorio el valor que generan los pagos y los datos del turismo.
Miembro del Grupo de Investigación en Alojamientos Turísticos y Restauración del Campus CETT – UB. Profesor en Marketing Digital. Conferenciante. Miembro en Comités Científicos de Congresos. Foundrising, Entrepreneurship & Awards CETT Fundació – CETT. Doctor (PhD) Universidad de Barcelona.


