Más de una década después de su puesta en marcha, el modelo de Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) impulsado por la Secretaría de Estado de Turismo a través de SEGITTUR ha superado su primera evaluación integral desde la perspectiva de los propios destinos. El resultado es, en líneas generales, positivo: los gestores consideran que la metodología ha contribuido a profesionalizar la gestión turística, mejorar la gobernanza y acelerar la digitalización, aunque también identifican retos importantes relacionados con la simplificación del modelo, la medición de resultados y la disponibilidad de recursos.
El estudio, dirigido por el profesor Josep A. Ivars Baidal y elaborado por investigadores de la Universidad de Alicante y la Universidad Complutense de Madrid, constituye la investigación más completa realizada hasta la fecha sobre el impacto del modelo DTI. No se limita a revisar indicadores técnicos, sino que incorpora entrevistas, grupos de trabajo, encuestas y un análisis documental para conocer cómo valoran los propios destinos una metodología que ya ha sido aplicada en más de 255 municipios y territorios españoles, además de extenderse a diversos países iberoamericanos.
De una idea pionera a un referente internacional
Cuando SEGITTUR presentó el concepto de Destino Turístico Inteligente hace más de diez años, el debate sobre la digitalización turística apenas comenzaba. Desde entonces, el modelo español ha evolucionado hasta convertirse en una referencia internacional para organismos como ONU Turismo, la OCDE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) o la propia Unión Europea.
Su propuesta va mucho más allá de incorporar tecnología. El modelo articula la gestión turística alrededor de cinco grandes ejes:
- Gobernanza
- Innovación
- Tecnología
- Sostenibilidad
- Accesibilidad
La filosofía consiste en entender el destino como un ecosistema donde la transformación digital debe estar al servicio de una mejor planificación, una mayor eficiencia y una experiencia más equilibrada tanto para visitantes como para residentes.
Precisamente esa visión transversal es uno de los elementos más valorados por los gestores participantes en el estudio.
La gobernanza emerge como el mayor éxito del modelo
Si existe un ámbito donde el impacto del modelo resulta especialmente evidente es en la gobernanza.
Los responsables de los destinos consideran que la metodología DTI ha conseguido situar el turismo en el centro de la gestión pública municipal, facilitando la coordinación entre departamentos y proporcionando una hoja de ruta clara para la planificación turística.
Frente a modelos tradicionales basados en actuaciones aisladas, el enfoque DTI introduce una planificación estructurada y continua, apoyada en indicadores, diagnósticos y planes de acción.
El informe destaca que esta metodología ha incrementado la profesionalización de los equipos técnicos y ha favorecido una visión estratégica a largo plazo, uno de los aspectos que los gestores consideran más valiosos tras años de implantación.
Tecnología: mucho más que digitalización
Aunque la tecnología suele asociarse automáticamente al concepto de destino inteligente, el estudio muestra que su verdadero valor reside en facilitar una gestión basada en datos.
Los gestores consideran que el modelo ha acelerado la implantación de sistemas de inteligencia turística, ha mejorado la capacidad de análisis de la información y ha favorecido una relación más eficiente con los visitantes mediante herramientas digitales.
Esta evolución coincide con una tendencia internacional hacia destinos capaces de tomar decisiones apoyadas en datos en tiempo real, inteligencia artificial y plataformas de gestión integradas.
De hecho, el propio informe dedica un amplio apartado a revisar cómo ha evolucionado internacionalmente el concepto de destino inteligente, desde las primeras aproximaciones centradas exclusivamente en la tecnología hasta modelos actuales donde cobran mayor protagonismo la gobernanza, la sostenibilidad y la calidad de vida de los residentes.
La sostenibilidad gana peso estratégico
Otro de los ejes mejor valorados es la sostenibilidad.
Los responsables de los destinos consideran que el modelo DTI ha contribuido a reforzar la conservación del patrimonio, optimizar el uso de recursos como el agua o la energía y mejorar el posicionamiento de los destinos desde una perspectiva responsable.
No se trata únicamente de una cuestión ambiental.
La sostenibilidad aparece vinculada también a la resiliencia, la capacidad de adaptación y la competitividad futura de los destinos, aspectos especialmente relevantes en un contexto marcado por el cambio climático, la presión sobre determinados territorios y la creciente exigencia de viajeros e instituciones.
Accesibilidad: avances importantes, pero limitados por los recursos
El estudio también identifica mejoras significativas en materia de accesibilidad.
Los gestores destacan avances tanto en la accesibilidad universal de los espacios públicos como en el cumplimiento de estándares digitales, aunque reconocen que el ritmo de implantación continúa condicionado por la falta de financiación y recursos técnicos.
Se trata de uno de los ámbitos donde las diferencias entre destinos resultan más evidentes, especialmente entre municipios pequeños y grandes ciudades.
Innovación: el eje pendiente
Paradójicamente, el eje denominado innovación es el que presenta un impacto más discreto.
Aunque algunos destinos reconocen que la metodología ha favorecido la creación de nuevos productos turísticos y ha impulsado dinámicas innovadoras, la percepción general es que todavía existe margen de mejora para convertir la innovación en un proceso permanente y no únicamente en proyectos puntuales.
Esta conclusión coincide con buena parte de la literatura académica analizada en el informe, donde se señala que la innovación turística requiere ecosistemas colaborativos estables, liderazgo institucional y una mayor implicación del sector privado.
Un modelo con reconocimiento, pero difícil de medir económicamente
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que introduce una mirada crítica sobre el retorno del modelo.
Los gestores reconocen que todavía resulta complicado medir el impacto económico directo de la implantación del modelo DTI.
Sin embargo, sí identifican efectos indirectos claros, especialmente en la consolidación de un ecosistema de empresas tecnológicas, consultoras especializadas y proveedores de soluciones digitales que trabajan junto a los destinos.
Es decir, aunque todavía no exista una métrica única que permita cuantificar el retorno económico de la metodología, sí parece haber generado un importante efecto tractor sobre la innovación turística.
La Red DTI, uno de los grandes activos del modelo
Otro de los elementos mejor valorados por los participantes es la Red de Destinos Turísticos Inteligentes.
El informe concluye que la Red ha evolucionado hasta convertirse en un auténtico ecosistema colaborativo donde los destinos intercambian conocimiento, buenas prácticas y experiencias.
Los gestores destacan especialmente:
- la formación especializada;
- el acceso a convocatorias y ayudas;
- la biblioteca de buenas prácticas;
- la información sobre licitaciones;
- y el directorio de soluciones tecnológicas.
Esta dimensión colaborativa aparece como uno de los factores que explican la rápida expansión del modelo durante los últimos años.
¿Qué debe mejorar ahora el modelo?
El estudio no se limita a señalar fortalezas.
Entre las principales recomendaciones planteadas por los propios gestores destacan:
- adaptar la metodología al tamaño y tipología de cada destino;
- simplificar algunos indicadores y procedimientos;
- reforzar la medición del impacto real de las actuaciones;
- incrementar los recursos técnicos y económicos disponibles;
- y fomentar una mayor implicación del tejido empresarial.
Estas conclusiones servirán como base para la evolución futura del modelo, según ha señalado SEGITTUR.
Un modelo que mira ya hacia la siguiente década
La investigación concluye que el modelo DTI ha superado con éxito su primera gran evaluación.
Más allá de la digitalización, los gestores consideran que ha contribuido a transformar la forma en que los destinos planifican y gestionan el turismo, consolidando una visión mucho más transversal e integrada.
En un momento en el que los destinos deben responder simultáneamente a desafíos como la inteligencia artificial, la sostenibilidad, la presión turística o la gestión basada en datos, el modelo español parte con una ventaja significativa: dispone de una metodología consolidada, una red colaborativa madura y un reconocimiento internacional poco habitual en políticas públicas de turismo.

