Un estudio de la Cátedra Tornare con 504 trabajadores y trabajadoras del departamento de pisos analiza carga física, bienestar emocional, reconocimiento y formación. El 82% del personal declara niveles elevados de sobrecarga física y el 68% puntúa su bienestar emocional por debajo de 3 sobre 5.
La Cátedra de Turismo, Comunicación y Tecnología con Propósito – Tornare, de la Universidad Europea de Madrid impulsada por MarSenses, Septeo y la Fundación de Directivos de Hotel publica los resultados de su primer estudio sobre las condiciones laborales en el departamento de pisos.
La investigación, elaborada por Francisco José Pradana Pérez, María Luisa Fanjul Fernández y Maicol Ochoa, se basa en 504 encuestas a trabajadores y trabajadoras ubicados en España y mide cuatro dimensiones: carga física, bienestar emocional y reconocimiento profesional, acceso a la formación, y percepción de género.
Carga física
La carga física obtiene la peor valoración del estudio: 1,76 sobre 5.
- El 90% declara sufrir dolores frecuentes de espalda, hombros o muñecas;
- el 88% termina la jornada con un alto nivel de agotamiento físico;
- y el 87% reconoce que muchas veces tiene que correr para poder terminar.
- Solo el 13% dice tener tiempo suficiente para limpiar bien cada habitación.
La presión es transversal al departamento: no varía por modelo de contratación (externo o in house), por segmento (vacacional o urbano) ni por tamaño del establecimiento (independiente o grupo).
Las preguntas abiertas, con una tasa de respuesta del 99%, refuerzan el resultado cuantitativo. Las palabras más repetidas al describir las dificultades fueron «carga», «tiempo» y «habitaciones». Casi cuatro de cada diez respuestas apuntan a reducir el número de habitaciones por turno o ajustar los ratios como mejora prioritaria. El sistema de salidas aparece también como fuente específica de presión operativa.
Bienestar emocional y reconocimiento
El bienestar emocional y el reconocimiento profesional registran una media de 2,67 sobre 5, por debajo del punto medio de la escala. El 68% del personal se sitúa por debajo de 3.
Los datos concretos muestran que el 70% de los trabajadores y trabajadoras de pisos siente que su trabajo no está valorado y el 59% no percibe que se reconozca cuando lo hace bien.
Por otro parte, el 53% dice no poder expresar problemas sin miedo y el 54% no se siente escuchado. El 69% se siente desanimado por la carga de trabajo, y solo el 32% se siente parte del hotel donde trabaja.
Asimismo, el modelo de contratación marca diferencias: el personal externalizado declara menor bienestar emocional que el personal in-house. Que sea el reconocimiento y no la carga la dimensión que varía según el contrato, apunta a una cuestión de gestión, no de operativa.
Formación
La formación alcanza una media de 3,01 sobre 5, la más alta del estudio. El 71% ha recibido formación en prevención de riesgos y el 48% en el uso de tecnología. Sin embargo, el 55% considera que la formación recibida no le ayuda a trabajar con menos errores ni con menos presión, y el 37% declara no haber recibido formación más allá de las tareas básicas de limpieza.
El personal externalizado declara un acceso más limitado a la formación que el personal in-house. Y donde mejora la formación, mejora también el reconocimiento: el personal que valora mejor su acceso a la formación tiende también a sentirse más valorado por la organización.
Percepción de género
El departamento de pisos es un entorno casi exclusivamente femenino: el 95% del personal confirma que la mayoría son mujeres, y la muestra del estudio refleja esa realidad, 498 mujeres de 504 personas.
Las percepciones sobre igualdad dividen al departamento en dos mitades casi exactas. El 43% considera que hombres y mujeres realizan las mismas tareas; el 42% no lo ve así. Las oportunidades de promoción generan el mismo empate: 39% las percibe igualitarias y 39% no. El 54% considera que el trabajo de pisos se percibe socialmente como trabajo de mujeres.
Conclusiones
El estudio identifica tres ámbitos con margen de actuación directo: el ratio de habitaciones por turno, la dotación de personal y el acceso a formación y reconocimiento profesional.
La carga física responde al diseño operativo del puesto y afecta a todo el departamento por igual. El bienestar emocional y la formación dependen de decisiones organizativas y los datos muestran que el modelo de contratación marca diferencias en ambas. Externalizar el servicio sin garantizar las mismas condiciones de desarrollo y reconocimiento que al personal in-house tiene un coste medible en la experiencia de quienes trabajan en el departamento.
La Cátedra Tornare agradece la colaboración de ASEGO y del colectivo Las Kellys, cuya implicación ha sido fundamental para hacer posible esta investigación.

