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Formación

Estudiantes vs ChatGPT: una metodología docente humano-máquina para formar en el aula

Estudiantes vs ChatGPT: una metodología docente humano-máquina para formar en el aula

En el Travel Tech School by Amadeus y la ULPGC estamos probando nuevas fórmulas que nos permitan entender el valor del uso de la IA en la formación y desarrollar mejor las capacidades que deben tener las personas en un mundo donde la IA lo va a impregnar todo. Estamos en un proceso disruptivo y es necesario experimentar con celeridad para adaptarnos.

¿Cuál es mi rol como profesor cuando hay temas teóricos que la IA puede ofrecer mejor que yo? ¿Impedir que lo usen? O nos enfocamos al pensamiento crítico y reflexivo en la empresa, o a nivel técnico una máquina terminará sabiendo más cantidad de conceptos, con mejor calidad y a mayor velocidad.

Y, lo que es peor, evitará el desarrollo profesional de mis alumnos. No podemos formarles en algo que ya puede hacer una máquina o que nos demuestra que en breve lo hará muy bien.

Hemos hecho un experimento en mi clase de Revenue Management. Y haremos más, para entrenarnos todos. Ellos y yo. En esta ocasión un debate de ¿paridad sí, o paridad no? Ambas opciones son válidas si se argumentan bien. Y de eso se trataba.

Por un lado, el equipo humano (mis alumnos). Por otro lado, ChatGPT.

Una primera posición de posturas, la máquina argumenta de una manera sólida. Las primeras respuestas, para profanos de la materia son más que suficientes y son válidas para marcar una posición. Se han tenido que esforzar para refutar a la IA y al final, obligarle a entrar en incongruencias evidentes para personas que no sean expertos en la materia. Si nos limitamos a evaluar un simple texto, la IA hubiera aprobado con nota.

Pero se trata de desarrollar personas intentando reflexionar y buscar la verdad y, sobre ello, aportar razonamientos. Todo ello, con la ayuda de la IA. Hablamos de Filosofía Digital como competencia clave para la vida. Más necesaria que nunca. Volvemos al principio. Hacernos preguntas, no por desconocimiento, sino por abundancia de conocimiento.

Mi rol no es transmitir información que está disponible con un click (¡y mucho menos impedir que la usen!), sino poder compartir a los alumnos mi experiencia/conocimiento (y con ello intentar acelerar su curva de aprendizaje autónomo) en cómo identificar los fallos de la IA. O cómo aprender de ella. Está claro que la IA va a acelerar la transformación en las competencias laborales y, por ende, de las metodologías docentes.

Asistimos a una disrupción de la enseñanza. No vale decir que tiene fallos, sino que hay que explicar por qué tiene fallos (si los tiene) y con ello, aprender a razonar. Eso les hará personas con capacidad de adaptación. Mi rol es transmitir las claves que he podido desarrollar hasta ahora a los alumnos para poder ser críticos con los resultados de la IA.

La IA nos exige ser escépticos de todo y buscar la verdad. Dudar y pensar. Solo así, podremos desarrollar humanos que controlen a las máquinas…y no al revés. Queremos un humanismo digital, y eso pasa por aceptar el potencial de las máquinas, y reforzar el valor del humano.

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