Emprender con propósito en la era de la inteligencia artificial: Entrevista con Cristina Grau Vilchez, CEO de Twintual

Emprender hoy no consiste solo en crear tecnología. Consiste en entender a las personas, sus ritmos y sus límites. En ese cruce entre innovación y mirada humana es donde nace Twintual, proyecto ganador de los Premios Proyectos de Emprendimiento CETT Fundació 2025.

Twintual aborda uno de los grandes retos contemporáneos: la sobrecarga digital y la pérdida de atención, poniendo a la persona en el centro y devolviéndole algo esencial, el tiempo.

En esta entrevista, Cristina Grau Vilchez, CEO y cofundadora de Twintual, comparte el origen del proyecto, los aprendizajes del camino emprendedor y una visión de la inteligencia artificial comprometida con el bienestar, la empatía y el liderazgo consciente. Una conversación honesta que refleja por qué Twintual se ha convertido en un referente del talento emprendedor.

Tu proyecto, Twintual, nace de tu propia experiencia con la sobrecarga de mensajes y el estrés digital. ¿Puedes contarnos cómo surgió la idea y qué impacto esperas que tenga en la vida de las personas?

La idea de Twintual    nació en medio de un caos de notificaciones que no podía seguir. Durante mi etapa en MIT y Harvard, recibía cientos de mensajes a diario desde diferentes plataformas. Un día, mi cofundador me dijo literalmente: “No he podido responderte. Tu mensaje se perdió en el caos”. Así que decidimos validarlo entrevistando a más de 400 personas, y ahí entendimos que no estábamos solos. Twintual nace para darnos tiempo y claridad: es una interfaz única que filtra, resume y responde por ti, con tu estilo. El impacto que buscamos es profundo: que las personas dejen de vivir para sus bandejas de entrada y recuperen su atención, su energía y su tiempo. Porque la vida pasa muy rápido, y es una pena darte cuenta cuando ya es tarde.

Como cofundadora y CEO de una startup tecnológica, ¿cuáles han sido los retos más importantes que has enfrentado en tu camino emprendedor y cómo los has superado?

Los retos han sido muchos, pero destacaría tres: priorizar con foco, mantener el ritmo sin quemarte y tomar decisiones duras desde la intuición cuando los datos aún no existen. Emprender es estar constantemente tomando decisiones con información incompleta. Lo he superado rodeándome de gente mejor que yo, pidiendo ayuda antes de que sea tarde, y recordando por qué empecé. Casi pierdo la vida hace unos años, y sé que cualquier día puede ser el último, por lo que mi misión es ayudar a que la gente sea consciente de ello y devolverles lo más preciado que tenemos, el tiempo.

Twintual combina IA con una visión humanizada de la comunicación digital. ¿De qué manera tu estilo de liderazgo ha influido en la cultura de la empresa y en el desarrollo del producto?

Creo en un liderazgo empático, pero directo. En Twintual valoramos tanto el rendimiento como la intención: buscamos construir desde el propósito, no desde la prisa. Eso se refleja en cómo diseñamos el producto, centralizándolo en la persona. Nuestro objetivo no es “automatizar todo”, sino crear un «yo digital» que entienda el contexto humano. Para que te ahorre 2 horas cada día y tú puedas dedicar ese tiempo a lo que realmente importa: ¡trabajar más y pedir un aumento de sueldo, salir 2 horas antes del trabajo para estar con tu familia, o ir al gimnasio! 

Esa visión solo es posible si el equipo también se siente escuchado y respetado. 

Twintual busca aprender tu estilo comunicativo y responder con coherencia y personalidad. ¿Qué papel juega la empatía en el desarrollo de soluciones tecnológicas y cómo abordas esa dimensión en tu equipo?

La empatía es el núcleo de todo. Si no entiendes cómo se siente una persona al usar tu tecnología, puedes tener el algoritmo más avanzado del mundo y seguir fallando. En Twintual, integramos feedback humano en cada iteración. Hacemos entrevistas semanales con usuarios reales y analizamos no solo qué hacen, sino por qué lo hacen. La empatía guía tanto nuestras decisiones de diseño como nuestras prioridades técnicas.

La industria tech tiende a estar mayoritariamente liderada por hombres. En tu experiencia, ¿qué barreras has encontrado como mujer en este sector y qué estrategias crees que pueden ayudar a otras mujeres a romper ese “techo de cristal”?

Desde pequeña he sido “la única chica”. Empecé en un FabLab de MIT a los 12 años rodeada de chicos; en la universidad éramos solo tres mujeres; he dado charlas donde era la única ponente mujer; y hoy, en reuniones con clientes e inversores, la mayoría siguen siendo hombres. Muchas veces me han juzgado solo por eso. Un ejemplo muy claro: un inversor en EE. UU., al verme entrar, me dijo literalmente “tú debes ser la típica niña guapa y tonta que cree que va a levantar dinero con una startup solo por su cara bonita”. No me fui. Le conté todo lo que había hecho para llegar donde estoy. Y al final, me pidió perdón y quiso invertir, pero le dije que no. Aún hoy, me han apoyado más hombres que mujeres en mi camino.

Por eso creo que hay que romper este techo de cristal, desde varios frentes. Primero, que las mujeres que están en posiciones de poder ayuden a que más mujeres crezcan, no por cuota, sino cuando realmente hay talento. Segundo, que nosotras mismas tengamos la cabeza alta, aunque nos den mil golpes. En este sector te cuestionan, te frenan, te subestiman. Pero si tienes las cosas claras y eres persistente, lo conseguirás. Quizás más lento. Quizás con más obstáculos. Pero se puede.

Hoy doy charlas por el mundo para empoderar a mujeres en IA, porque creo que el cambio empieza visibilizando referentes. Hay que apoyarnos, escucharnos y crear espacios donde el talento no tenga género.

Mirando hacia atrás, ¿qué consejo darías a mujeres que están empezando ahora en tech o en el mundo de las startups y sienten que el “techo de cristal” sigue muy presente?

No esperes a sentirte “lista” para empezar. El momento perfecto no llega. Empieza antes, aprende en voz alta, y busca aliadas y aliados en el camino. Tu historia importa, tu perspectiva suma, y tu voz merece estar en la mesa. Y si no te invitan, crea tu propia mesa.

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