David Masip (Hotetec): “La inteligencia artificial ha convertido el cambio en la nueva norma de la tecnología hotelera”

Durante años, la tecnología hotelera ha evolucionado de forma progresiva, incorporando nuevas funcionalidades, integraciones y capas de servicio a sistemas ya existentes. Pero la irrupción de la inteligencia artificial ha acelerado tanto ese proceso que muchos proveedores se han visto obligados a replantear no solo sus productos, sino también la arquitectura sobre la que estos se construyen.

Esa fue la reflexión central de David Masip Martorell, Director Técnico de Hotetec, durante su flash talk en el Smart Travel News Roadshow Marbella, celebrado en Les Roches Marbella. Bajo el título “paradigmIA – Cuando el cambio deja de ser una excepción”, Masip compartió una mirada especialmente técnica, pero muy reveladora, sobre cómo la IA está transformando la forma en que se desarrolla tecnología para hoteles.

Desde el inicio de su intervención, Masip dejó claro que su perfil no es el habitual de un ponente comercial. Como director técnico, su día a día suele estar lejos del escenario. Sin embargo, explicó que quería participar porque el momento que vive la inteligencia artificial “lo valía”. Para Hotetec, añadió, este cambio ya no es algo que esté por venir, sino una realidad que está presente en la operativa tecnológica del sector.

El punto de partida fue contundente: después de años trabajando en mejorar su arquitectura y sus sistemas, la llegada de la IA ha obligado a Hotetec a rehacer buena parte del trabajo realizado. No porque lo anterior dejara de tener valor, sino porque las nuevas capacidades y exigencias del mercado están modificando por completo las reglas del juego.

Según explicó Masip, las conversaciones con equipos de negocio y clientes han cambiado radicalmente en los últimos meses. Cada día aparecen nuevas demandas: compatibilidad con MCPs, disponibilidad en tiempo real, personalización dinámica según el usuario que entra en la web o nuevas formas de interacción entre sistemas. Lo que antes podían ser evoluciones graduales se ha convertido en una carrera constante por responder a necesidades cada vez más exigentes.

En este contexto, Masip planteó una idea clave: la inteligencia artificial ya no puede entenderse como una excepción o una tendencia futura. “El cambio es la norma”, resumió. En un sector donde tradicionalmente los avances tecnológicos podían tener ritmos más lentos, la IA obliga ahora a dar respuestas mucho más rápidas y flexibles.

Para explicar esta transformación, recurrió a un concepto técnico: el paso de una arquitectura monolítica a una arquitectura mucho más modular. En un modelo monolítico, las aplicaciones están conectadas bajo un mismo hilo conductor, de forma que tocar una parte puede afectar al conjunto. Este tipo de estructura limita la flexibilidad y dificulta responder con agilidad a nuevas necesidades.

La alternativa que Hotetec ha desarrollado es lo que Masip definió como una “metaarquitectura soberana”. Bajo este modelo, cada aplicación o módulo —gestión de tarifas, segmentación de clientes, cobros automáticos u otras capas del ecosistema— tiene vida propia, pero al mismo tiempo puede comunicarse con el resto.

La metáfora utilizada durante la ponencia fue tan peculiar como efectiva. El equipo técnico buscó referencias para describir esta nueva arquitectura y llegó a una imagen procedente de algunas culturas indias: el mundo sostenido sobre una tortuga. La idea les sirvió para pensar en una plataforma que se mantiene unida, pero que puede desplazarse y adaptarse al nuevo universo tecnológico impulsado por la inteligencia artificial.

Más allá de la anécdota, el concepto apunta a una transformación profunda: los productos tecnológicos dejan de organizarse solo por funcionalidades aisladas y pasan a estructurarse por contextos y finalidades. Masip explicó que Hotetec ha dividido su tecnología en grandes bloques como visibilidad, core, conectividad y ecosistema, de forma que cada parte responda a un propósito concreto dentro de la gestión hotelera.

Este cambio también modifica la forma de trabajar internamente. Hasta ahora, las conversaciones con los clientes solían girar en torno a funcionalidades específicas: añadir un filtro en una pantalla, distribuir una tarifa a varios canales o modificar una herramienta concreta. Con el nuevo paradigma, la pregunta cambia. Ya no se trata tanto de qué botón o pantalla hace falta, sino de qué objetivo se quiere alcanzar.

La inteligencia artificial permite, según Masip, romper parcialmente una de las barreras históricas del desarrollo tecnológico: el tiempo y los recursos. Aunque no desaparecen por completo, estas limitaciones se reducen de forma significativa, permitiendo abordar proyectos de forma más completa y con menos necesidad de fragmentarlos en fases largas.

Esto implica pasar de desarrollos lineales a desarrollos paralelos. Masip explicó que, actualmente, cada desarrollador puede trabajar en varios proyectos al mismo tiempo, algo que hace solo unos meses resultaba impensable. La consecuencia es una mayor velocidad de evolución del producto y una capacidad superior para responder a las demandas del mercado.

En la parte final de su intervención, Masip presentó Brain, la nueva solución de Hotetec, concebida como una capa transversal capaz de observar en tiempo real todo lo que ocurre dentro de la arquitectura tecnológica del hotel. Según explicó, esta capa se ha convertido en una de las piezas centrales del nuevo modelo de la compañía.

Brain se plantea como un sistema capaz de trabajar con el hotelero en tiempo real, pero también cuando este no está conectado. Puede auditar procesos, ejercer control activo y reactivo, detectar situaciones relevantes y ejecutar acciones dentro de unos límites previamente definidos.

La idea más potente de la ponencia fue la definición de Brain como un “gemelo digital” del profesional hotelero. Un sistema que conoce sus criterios, sus indicaciones y sus rangos de tolerancia, y que puede ayudarle a duplicar, triplicar o cuadruplicar su capacidad operativa.

Masip subrayó que Brain no debe entenderse como una herramienta meramente observadora. Muchas soluciones de datos ofrecen información para que el usuario tome decisiones. Brain, en cambio, aspira a ir un paso más allá: convertir ese conocimiento en acción, siempre dentro de un marco de autonomía controlada.

Este punto introduce uno de los grandes debates asociados a la inteligencia artificial en la gestión hotelera: el nivel de control que se delega en los sistemas. Masip reconoció que esta posibilidad puede generar cierto vértigo. Dar capacidad de acción a una entidad tecnológica implica establecer límites claros, permisos y guardarraíles que aseguren que nunca actúe fuera de las indicaciones del usuario.

La clave, según explicó, está en combinar autonomía y control. Brain puede ejecutar acciones, pero siempre dentro de los parámetros definidos por el hotelero. No se trata de entregar la gestión del hotel a una inteligencia artificial sin supervisión, sino de crear un asistente capaz de operar con criterio dentro de unos márgenes establecidos.

Otro elemento esencial es el lenguaje natural. Para Masip, uno de los grandes avances de este nuevo paradigma es la posibilidad de bajar la complejidad tecnológica a una forma de comunicación mucho más sencilla. En lugar de depender de pantallas complejas o conceptos técnicos, el usuario puede interactuar con Brain como lo haría con un compañero de trabajo.

Esta capacidad puede ser especialmente relevante en un sector donde muchas herramientas tecnológicas han sido tradicionalmente percibidas como complejas o poco intuitivas. Si la IA permite simplificar la relación con los sistemas, su impacto no será únicamente técnico, sino también operativo y cultural.

La intervención de David Masip dejó una idea clara: la inteligencia artificial no solo está cambiando lo que la tecnología hotelera puede hacer, sino cómo debe construirse. En un entorno donde el cambio es constante, las arquitecturas rígidas pierden capacidad de respuesta y los sistemas modulares, conectados y orientados a objetivos ganan protagonismo.

Para los hoteles, esta evolución abre un escenario en el que las herramientas dejarán de ser simples repositorios de datos o paneles de gestión para convertirse en sistemas activos, capaces de interpretar, recomendar y actuar. Un cambio de paradigma que, como apuntó Masip, ya no pertenece al futuro: forma parte del presente.

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