Publicado el 31 de julio de 2018

Con el inicio de las vacaciones, un 53,9 por ciento de los españoles decide viajar y la mayor parte se decanta por territorio nacional. En otras palabras, 22.427.000 millones de ciudadanos se desplazan para conocer otros lugares del país.

Sin embargo, ¿qué sucede con las personas que encuentran más dificultades para trasladarse? La Fundación Adecco ha realizado una encuesta a 500 personas con movilidad reducida y otras discapacidades y uno de los resultados más llamativos es que el 56 por ciento decide no irse de vacaciones por falta de accesibilidad en alguno de los puntos del ciclo del viaje, un dato que indica lejana inclusión de las personas con discapacidad siendo el ocio, en este caso el turismo, uno de los pilares básicos para su desarrollo integral.

Estas son las principales conclusiones:

El mercado potencial del turismo accesible se sitúa en 5.968.261 ciudadanos(personas con discapacidad, acompañantes, etc), de los cuales, un 56% admite no salir de vacaciones por falta de accesibilidad en alguno de los puntos del ciclo del viaje.

Si se adaptaran todos los entornos y servicios de los traslados y destinos podrían recuperarse 3.342.226 turistas con necesidades de accesibilidad, lo que se traduce en una estimación de 90.806 nuevos puestos de trabajo.

Si a ellos añadimos una aproximación de 14.000 contratos que se crearían en el ámbito de la Información y Comunicación accesible, el potencial de empleos que podrían generarse ascendería a 104.806.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “la apuesta por el turismo accesible no sólo es rentable para la economía española, sino que se erige como un derecho fundamental y un vehículo clave para el desarrollo integral de los ciudadanos.

La posibilidad de tener un empleo (trabajo) y de realizar turismo (ocio), constituye la dualidad básica de realización personal. En pleno siglo XXI, no podemos privar a nadie de estos elementos, y mucho menos por razón de discapacidad”.

Además, Mesonero añade que “en un contexto de récord de envejecimiento, la mayor inversión en accesibilidad promovería el turismo senior y éste, a su vez, un descenso en los niveles de estacionalidad (los jubilados viajan fuera de temporada).

Esto no sólo supondría unos ingresos extra para el sector, sino que posibilitaría la permanencia de puestos de trabajo, el mantenimiento de las cotizaciones salariales y el ahorro de subsidios de desempleo”.