Anna Jiménez y Enric López C.

Publicado el 10 de agosto de 2021

Continuamos con esta serie de entrevistas que realizamos a mujeres del sector travel tech y emprendedor, principalmente, que creemos que pueden aportar, además de su experiencia (de incalculable valor), una visibilidad única para seguir “rompiendo” barreras, “techos de cristal”, y servir de inspiración, de motivación, para que otras mujeres no abandonen ni sus aspiraciones profesionales ni sus proyectos emprendedores.

En esta ocasión hablamos con Mar Pagès, ex consultora de gestión de telecomunicaciones y ex Google, y actualmente CEO y Co-Founder de Solo Female Travelers, plataforma que permite a las mujeres viajar por el mundo solas, de manera segura y en sus propios términos.

También lidera el proyecto Once in a Lifetime Journey, un portal de viajes de lujo y fuera de lo común que se especializa en viajes exclusivos, hoteles, destinos únicos y los países menos visitados.

Mar es una expatriada de largo plazo de Barcelona, que actualmente vive en Singapur. Ha vivido en 8 países, ha trabajado en más de 40 en Oriente Medio, África y Asia, ha visitado más de 115, y está en la búsqueda de viajar a todos ellos.

¿Qué relación tienes con el mundo del emprendimiento? ¿En qué momento decides convertirte en emprendedora?

Vengo de una familia de emprendedores. Mi padre lo ha sido toda su vida; y mis padres siempre me dijeron que yo tengo el “gen” del emprendimiento, por lo que parece que estaba predestinada a empezar mi propia empresa y, de hecho, he empezado varias. La última de las cuales, Solo Female Travelers, es la más exitosa.

La idea de empezar mi primera empresa vino de mi abuelo, que siempre me insistía en que debería escribir un libro sobre mis viajes. Mi trabajo en aquel entonces me obligaba a viajar cada semana a países de Oriente Medio y África, y siempre había aventuras que contar.

Cuando volví de mi sabático a los Mares del Sur, decidí que quería cambiar de trabajo a algo que me dejara pasar más tiempo en Singapur, en lugar de tener que coger un avión cada lunes. A partir de entonces, la idea de dejar mi empleo se consolidó, y finalmente lo dejé en octubre del 2013.

Inmediatamente empecé mi blog (en lugar del libro que mi abuelo aconsejaba), primero a escondidas, sin decírselo a nadie, pero, pronto, los misterios del internet lo trajeron a la luz.

Poco después empecé a trabajar en Google, en un rol global, pero basado en Singapur, lo cual me ofrecía la posibilidad de viajar por trabajo o de poder trabajar desde otras oficinas.

No deje de escribir en mi blog aunque todavía era más un hobby que un negocio y, por lo tanto, lo gestionaba acorde.

Lo que catapultó la idea de convertirlo en mi fuente de ingresos fue una conferencia bloguera en Filipinas en diciembre del 2015, que me enseñó que era posible transformar un blog en un negocio y, por lo tanto, vivir de ello. A partir de entonces, se convirtió en mi objetivo.

Cabe remarcar que fue también en esa conferencia donde conocí a mi actual Co-Founder en Solo Female Travelers, Meg Jerrard, a la cual no he visto en persona desde aquel día, a pesar de que tenemos un negocio a medias desde hace más de un año y medio.

La decisión de dejar mi trabajo en Google fue racional. Creé un Business Plan que consideraba mi estilo de vida, mis gastos del día a día y el hecho de que solía viajar la mitad del año, y llegué a una cantidad mensual de ingresos necesaria para poder vivir sin tener que hacer ningún sacrificio.

En cuanto el blog llegó a ese nivel de ingresos mensuales de forma sostenida, dejé mi trabajo en Google y me convertí en emprendedora a tiempo completo. Eso fue en febrero del 2018.

Mi blog tiene ahora más de 7 años y ha pasado a segundo plano cediendo el protagonismo a Solo Female Travelers, la plataforma para mujeres que viajan solas, que Meg y yo relanzamos a principios del 2020.

Desde entonces, la comunidad en Facebook ha crecido en membresía de 25.000 a más de 110.000, hemos lanzado un portal online con recursos para nuestros miembros, un curso online sobre seguridad personal, y más recientemente, tours en grupos reducidos para mujeres que viajan solas, que ya cuenta con más de 100 clientas en tan solo unos meses.

¿Nos puedes explicar más acerca de tu último proyecto?

Solo female travelers es una plataforma que empodera a mujeres de todo el mundo a viajar solas, como prefieran, pero de forma segura mediante una comunidad online con más de 110.000 miembros, recursos informativos, cursos online y viajes en grupos reducidos para mujeres.

Fue una amiga nuestra que es bloguera y a la cual también conocí en la misma conferencia en Manila, quien empezó el grupo en Facebook hace más de 6 años (julio 2015).

La comunidad era relativamente pequeña hasta diciembre del 2019, cuando Facebook empezó a recomendarla a usuarios, y la membresía creció de forma exorbitante. La fundadora tenía planeado un viaje de 6 meses y ya no podía encargarse del grupo, así que Meg y yo decidimos tomar el relevo.

Tanto Meg como yo, hemos viajado solas desde hace más de dos décadas. Sin saberlo, y sin etiquetarme de tal manera, llevo viajando sola desde el 2001, cuando le dije a mi madre que me quería ir a estudiar inglés a Londres durante el verano, y así lo hice. En los últimos 20 años he visitado más de 110 países y viajado sola a unos 40.

Meg tomó su primer vuelo fuera de Australia rumbo a Europa cuando cumplió los 18. Y no ha dejado de viajar sola desde entonces, aunque lleva casada más de 10 años.

El hecho de poder tomar las riendas de una comunidad tan empoderadora, estimulante y positiva fue natural para nosotras. Ambas somos grandes creyentes en el poder de las mujeres para superar obstáculos y estereotipos, y esta era la oportunidad de poder hacer algo que tuviera un objetivo más allá del puro enriquecimiento económico.

Además, al ser creadoras de contenido, viajantes y escritoras hemos tenido una visión muy clara sobre dónde queremos llevar a la comunidad desde el principio.

Y podemos combinar lo mejor de varios mundos: el mundo del turismo, el mundo del marketing digital y el mundo de la creación de contenidos. Además, mi trayectoria profesional y experiencia en el mundo de la estrategia y de los negocios, junto con Meg, abogada y periodista, nos convierte en un equipo ganador en este mundo.

Solo Female Travelers tiene hoy más de 110.000 miembros de más de 100 países de todo el mundo. Hay mujeres de todas las edades, credos y creencias, tradiciones y opiniones. Celebramos la diversidad como uno de los valores más importantes del grupo y nos aseguramos de que todas las opiniones encuentren su espacio y sean respetadas.

Es precisamente esta diversidad de puntos de vista lo que más valoramos del grupo y lo que contribuye a engendrar solidaridad, respeto y tolerancia, valores que son fundamentales para nosotras.

Durante la pandemia, Meg y yo hemos permanecido en nuestros países de residencia respectivos sin poder viajar, y nos hemos dedicado a promover la comunidad y a crear los materiales y recursos necesarios para ayudar a nuestros miembros.

Hemos publicado más de 30 artículos específicamente dirigidos a responder a las preguntas más comunes de nuestros miembros, producimos un mini documental donde entrevistamos a 28 mujeres de países de todo el mundo sobre sus experiencias viajando solas para inspirar a las que todavía no han dado con el valor de hacerlo.

También grabamos Empowerful, nuestro curso de seguridad, bienestar sexual y de salud para mujeres que viajan solas, al cual invitamos a más de 45 expertas de todo el mundo a participar. Dentro del grupo, hemos organizado más de 40 sesiones en directo con expertas en varios temas, desde destinos como Marruecos a temas como el turismo sostenible.

Para solventar uno de los problemas más relevantes de las mujeres que viajan solas, creamos una herramienta que se parece a TripAdvisor, pero referente a la seguridad personal de las mujeres que viajan solas. Nuestro Solo Female Travel Safety Index compila datos oficiales con las percepciones y opiniones de otras viajantes para clasificar a 210 países a regiones en base a cuán seguros son para mujeres que viajan solas.

En abril de 2021 lanzamos nuestros tours para mujeres que viajan solas y ya tenemos más de 10 itinerarios disponibles en la página web. Los viajes han sido recibidos con gran interés y varios de ellos ya están completos a un año de su salida, lo cual nos ha dado la oportunidad de diversificar la oferta y entender mejor lo que nuestros miembros quieren.

¿Cuáles son los principales retos que has afrontado como mujer emprendedora?

Para nosotras, el desdén de aquellos que no comprenden los retos y obstáculos que las mujeres que viajamos solas tenemos que afrontar, es lo que más frustración nos causa.

Es por eso que decidimos lanzar una encuesta exhaustiva a finales del 2020 que consiguió recoger más de 5.000 respuestas a las 29 preguntas que incluimos.

La encuesta fue muy bien recibida, y la primera en poder recoger información detallada a tal escala. A partir de ahí, ya no hemos tenido que justificar nuestras opiniones o puntos de vista, porque tenemos datos que lo justifican.

Por ejemplo, un 73% de las encuestadas nos indicaron que se preocupan por su seguridad cuando viajan sola. Algo que no suele preocupar a los hombres que viajan solos o a aquellos que viajan en grupo, en familia o en pareja.

El otro reto que nos ocupa es el rápido crecimiento del negocio y del grupo. Desde hace unos meses, la actividad en el grupo se ha incrementado de forma extraordinaria a medida que las fronteras reabren.

Dado que, tanto Meg como yo, estamos ubicadas en Asia-Pacífico, mientras que la mayoría de nuestros miembros están en Europa y las Américas, nos ha forzado a trabajar 24/7 en los últimos meses, mientras que reclutamos a dos Content & Community Managers residentes en las Américas, que esperamos se incorporen al equipo este próximo mes.

Poder balancear el crecimiento del negocio con el flujo de caja y los recursos es un reto que cualquier startup entenderá. Una quiere capturar todas las oportunidades de crecimiento, a la vez que maneja la salud financiera del negocio.

Por otro lado, la naturaleza always on de un negocio que es online y que está siempre abierto, es un reto al que todavía no hemos podido encontrar solución absoluta.

Por tu experiencia y vivencias personales, ¿has notado la existencia del «techo de cristal»?

Mi carrera profesional ha sido muy variada. Antes de ser emprendedora trabajaba para Google y, previamente, fui consultora estratégica de negocios en mercados emergentes de Oriente Medio, África y Asia en la industria de las telecomunicaciones.

En Google, mi equipo era mixto, y nunca sentí una discriminación de género o un techo de cristal.

En la industria de las telecomunicaciones, en mercados emergentes y en consultoría estratégica las mujeres son una minoría absoluta. Menos de un 10% de mis compañeros eran mujeres y, por mucho que me esforcé en cambiarlo, nunca lo conseguí.

El problema era a todos los niveles.

En las sesiones que hacíamos en las universidades, la mayoría de nuestros representantes eran hombres, ya que durante mucho tiempo yo fui la única mujer senior que podía atender, por lo que la imagen proyectada era totalmente masculina.

Las mujeres estaban menos interesadas en la industria y el foco geográfico, por lo que recibimos muchas menos solicitudes de empleo y currículums de mujeres que de hombres.

Las que conseguíamos reclutar, se quedaban menos tiempo, porque la empresa no ofrecía ningún tipo de facilidad para poder compaginar la vida familiar con la vida profesional.

La obligación de tener que viajar cada semana durante como mínimo 4 días, y la necesidad de tener que estar siempre disponible hacía que el mantenimiento de una vida familiar normal fuera muy difícil, por lo que en cuanto mis compañeras se quedaban embarazadas o sus prioridades cambiaban, la única opción presentada era la de dejar el empleo.

A este hecho hay que sumarle un ambiente marcadamente masculino, y hasta machista, que no invitaba al equilibrio, y que no era atractivo o conducente a la diversidad de opiniones.

Como resultado, en los 8 años que pasé como consultora, no hubo ningún Partner que fuera mujer y solo dos Principals que lo fueran, otra compañera y yo misma.

El “techo de cristal” no era debido tanto a la discriminación tácita, sino a la falta de oportunidades presentadas por la empresa para compaginar la vida personal y familiar con el trabajo.

Mis compañeros no parecían tener ningún problema en perderse el nacimiento de sus hijos, mientras que mis compañeras se veían obligadas a abandonar su carrera en cuanto se quedaban embarazadas por la imposibilidad de continuar viajando semanalmente o trabajar 12 horas al día siete días a la semana.

Por otro lado, la industria de la consultoría se basa en la confianza y en construir lazos personales con los clientes, la mayoría de los cuales eran hombres. Siendo mujer, y trabajando en países cultural y religiosamente conservadores, hizo esa parte del rol mucho más difícil para mí que para mis compañeros masculinos.

Ellos eran invitados a la casa de clientes para cenar, o al club de golf para una charla informal sobre negocios o sobre cómo expandir la colaboración, mientras que para mí esto era mucho más difícil, ya que culturalmente no era tan bien visto.

Siempre recordaré un cliente en Sudán que nos invitó a su casa a cenar durante Ramadán.

En cuanto entramos en su casa, a mí me mando con su mujer y los niños a la cocina y a comer en el suelo del patio trasero junto con las gallinas, mientras que mis compañeros, los cuales me reportaban a mí, fueron invitados al salón a comer en la mesa mientras eran servidos por la mujer y las hijas.

Este tipo de dinámica, sin duda, limita la progresión profesional de las mujeres en estos ambientes.

¿Qué consejos le darías a esas mujeres que se están planteando emprender para que se decidan a desarrollar sus propios proyectos?

¡Adelante! No hay mejor momento que este para empezar un proyecto nuevo. Si hemos aprendido algo durante la pandemia es que no hay fronteras que no se puedan saltar con una videoconferencia.

Ahora más que nunca, mujeres de todo el mundo empiezan negocios y, aunque sin duda es más difícil para una mujer que para un hombre tener éxito, también hay más redes de mujeres emprendedoras que nunca en todo el mundo dispuestas a ayudar, a alentar y a motivar a todas aquellas que quieran hacer su idea una realidad.

A lo largo de tu carrera profesional, has conseguido grandes logros, ¿De cuál/cuáles estás más orgullosa?

Solo Female Travelers, sin duda, es mi mayor logro. Sobre todo, el haber podido cuidar de una comunidad tan fantástica durante la pandemia, y poder animar a tantas mujeres a emprender su primer viaje solas.

Es la experiencia más enriquecedora de toda mi carrera profesional.
Cada día leemos nuevos mensajes y comentarios de mujeres que encontraron el soporte que necesitaban en el grupo para poder reservar su primer vuelo o viaje solas, y nos encanta poder contribuir con nuestro granito de arena, a hacer ese sueño realidad.

Vuelven como nuevas, con gran energía, con una auto confianza renovada y dispuestas a afrontar cualquier reto, y eso, no tiene precio.

Anna Jiménez es CoFounder Women in eTravel & Director Strategic Partnerships KAYAK. Enric López C. es profesor e investigador CETT-UB & director emprendimiento CETT Fundació.


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