Booking Holdings prepara una inversión de 100 millones de dólares en Vayo, su nuevo agente de IA que gestiona todo el viaje

Booking Holdings acaba de presentar una de sus apuestas más ambiciosas para el futuro de la inteligencia artificial aplicada al turismo. El grupo propietario de Booking.com, Priceline, Agoda, KAYAK y OpenTable ha anunciado su intención de invertir 100 millones de dólares en Vayo, una nueva compañía con sede en Seattle que pretende convertirse en el agente personal encargado de organizar y gestionar todos los viajes de un usuario.

El lanzamiento, anunciado el 14 de octubre, coincide con la apertura de una lista de espera para acceder a su beta privada, inicialmente gratuita y reservada a usuarios invitados. La inversión prevista estará condicionada a la evolución del producto y a las condiciones del mercado, por lo que no debe interpretarse como un desembolso ya realizado.

La propuesta de Vayo parte de una idea diferente a la de los primeros asistentes turísticos basados en inteligencia artificial. En lugar de ofrecer únicamente recomendaciones o responder preguntas sobre destinos, la plataforma pretende asumir buena parte del trabajo que normalmente realiza el viajero para coordinar sus desplazamientos: recopilar confirmaciones, comprobar horarios, controlar cambios de precio, detectar reservas pendientes y anticipar posibles incidencias.

Mike Fridgen, CEO y cofundador de Vayo, resume el planteamiento señalando que un viaje no es una tarea aislada y que los consumidores necesitan algo más que un chatbot. La compañía quiere desarrollar un asistente que comprenda el conjunto de la experiencia, aprenda de los hábitos de cada persona y continúe trabajando incluso cuando la planificación inicial ha terminado.

La diferencia resulta especialmente importante porque sitúa la inteligencia artificial en una fase posterior a la búsqueda y la reserva, dos ámbitos en los que las grandes plataformas turísticas ya llevan años incorporando automatización.

El agente que sigue trabajando cuando el viajero deja de planificar

La mayoría de las herramientas actuales de inteligencia artificial para viajes funciona mediante una lógica relativamente sencilla: el usuario formula una pregunta, recibe una respuesta y decide qué hacer con ella. Incluso los sistemas capaces de crear itinerarios completos suelen concentrar su utilidad en el momento de la planificación.

Vayo pretende cambiar ese comportamiento mediante una arquitectura de agentes que permanece activa a lo largo del tiempo. Su objetivo es mantener una visión actualizada de los viajes del usuario y detectar acontecimientos que puedan requerir alguna actuación.

Por ejemplo, si una compañía aérea modifica el horario de un vuelo, el sistema puede identificar que la nueva llegada afecta a la hora prevista de entrada al hotel o a una reserva de restaurante. Si encuentra una tarifa aérea inferior, puede avisar al viajero o, en determinadas circunstancias, gestionar la diferencia mediante un crédito. También puede vigilar la disponibilidad de hoteles que estaban completos cuando se realizó la búsqueda inicial.

La idea es que cada reserva deje de ser una operación independiente y pase a formar parte de un conjunto conectado. Un cambio en cualquiera de sus elementos puede desencadenar una revisión del resto del itinerario.

Vayo denomina planning tax al tiempo y esfuerzo que los consumidores dedican a organizar toda esta información. La compañía considera que una parte importante de la experiencia turística continúa dependiendo de tareas administrativas que los viajeros no disfrutan: localizar números de confirmación, comparar condiciones, revisar emails, comprobar precios y asegurarse de que todo encaja.

Su propuesta consiste en automatizar ese trabajo sin eliminar las decisiones personales que forman parte del placer de viajar.

La bandeja de entrada se convierte en el punto de partida

Una de las características más interesantes de Vayo es que no necesita que el viajero haya realizado todas sus reservas dentro de Booking Holdings.

La plataforma puede conectarse al correo electrónico del usuario para identificar confirmaciones de vuelos, hoteles, restaurantes y otras actividades, independientemente del proveedor utilizado. A partir de esa información, construye una visión unificada de los próximos viajes y comienza a detectar elementos pendientes o posibles oportunidades de mejora.

Durante una demostración recogida por GeekWire, Mike Fridgen mostró cómo Vayo reconstruía varios de sus viajes previstos en aproximadamente un minuto después de conectarse a su cuenta de correo.

La compañía asegura que el sistema accede únicamente a las confirmaciones necesarias para organizar y gestionar los desplazamientos, manteniendo privado el resto del contenido de la bandeja de entrada. Se trata de una declaración del proveedor que será especialmente importante contrastar a medida que el servicio amplíe su base de usuarios.

La aproximación resuelve uno de los principales problemas de los asistentes desarrollados por grandes plataformas turísticas: el consumidor rara vez reserva todos los componentes de un viaje en el mismo lugar.

Puede comprar el vuelo directamente a una aerolínea, reservar el hotel en Booking.com, contratar una actividad mediante otra plataforma y utilizar OpenTable para encontrar restaurante. Un asistente que únicamente conozca las operaciones realizadas dentro de su propio ecosistema tendrá dificultades para ofrecer una visión completa.

Vayo intenta superar esa limitación utilizando el correo electrónico como fuente común de información y combinándolo con conexiones directas a diferentes proveedores.

Booking quiere un asistente que trabaje también con sus competidores

La independencia respecto al canal de reserva constituye uno de los aspectos más llamativos del proyecto.

Aunque Vayo pertenece a Booking Holdings, sus responsables aseguran que la plataforma no estará limitada a recomendar o gestionar productos del grupo. El asistente podrá incorporar reservas realizadas en otras OTA, directamente con hoteles y aerolíneas o mediante proveedores externos.

La propia web de Vayo insiste en que el servicio debe trabajar en beneficio del viajero y no exclusivamente de una plataforma concreta. Su planteamiento es que, si una habitación resulta más conveniente en la web oficial de un hotel o en otro distribuidor, el agente pueda dirigir al usuario hacia esa alternativa.

La promesa plantea una cuestión estratégica importante. Booking Holdings está financiando una compañía que aspira a convertirse en el punto de entrada del consumidor al viaje, incluso cuando determinadas transacciones se produzcan fuera de sus marcas.

En términos comerciales, esto supone priorizar la relación con el viajero sobre la necesidad de controlar cada reserva individual. Si Vayo consigue convertirse en una herramienta utilizada de manera habitual, Booking podría mantener una presencia constante durante la experiencia turística, en lugar de limitarse a los momentos en los que el consumidor necesita contratar un producto.

No obstante, todavía no se conocen los mecanismos concretos con los que la compañía garantizará esa neutralidad comercial, ni cómo se resolverán los posibles conflictos entre recomendaciones al usuario y los intereses económicos de sus socios o de Booking Holdings.

La credibilidad de esta propuesta dependerá de que los viajeros perciban que las recomendaciones responden realmente a sus necesidades y no únicamente a acuerdos comerciales.

Una startup de 20 personas respaldada por uno de los mayores grupos turísticos

Vayo está dirigida por Mike Fridgen, un emprendedor con una trayectoria especialmente vinculada a la tecnología turística y a los servicios digitales.

Fridgen formó parte del equipo fundador del negocio de paquetes vacacionales de Expedia, participó en el desarrollo de Farecast, la plataforma de predicción de tarifas aéreas adquirida por Microsoft, y posteriormente dirigió áreas relacionadas con viajes y compras en Bing. También ocupó responsabilidades en el negocio digital de Alaska Airlines y lideró Decide.com, una compañía de predicción de precios adquirida por eBay.

Más recientemente estuvo al frente de Madrona Venture Labs, el estudio de creación de startups vinculado a la firma de inversión Madrona.

El equipo fundador incluye también a Allen Chen, CTO de Vayo, anteriormente responsable tecnológico de Fanatics Collectibles y socio de la práctica de inteligencia artificial de Boston Consulting Group. La dirección de crecimiento corresponde a Ian Fliflet, antiguo responsable de crecimiento de OfferUp.

Según GeekWire, la compañía cuenta actualmente con unas 20 personas que trabajan presencialmente en el centro de Seattle y llevan aproximadamente seis meses desarrollando el producto.

Esta estructura permite entender una de las decisiones estratégicas de Booking Holdings. En lugar de construir todas sus nuevas experiencias de inteligencia artificial dentro de organizaciones consolidadas, el grupo está financiando equipos relativamente pequeños con autonomía para desarrollar productos desde cero.

Vayo puede aprovechar el inventario, las relaciones comerciales, la infraestructura y la capacidad financiera de Booking Holdings, pero conserva una estructura operativa más próxima a la de una startup tecnológica.

El modelo busca combinar la velocidad de experimentación de una empresa emergente con los recursos de uno de los mayores distribuidores turísticos del mundo.

Vayo utiliza múltiples agentes y diferentes modelos de inteligencia artificial

Desde el punto de vista tecnológico, Vayo no está construido alrededor de un único modelo de lenguaje que intenta resolver todas las tareas.

Allen Chen ha explicado que la plataforma ejecuta numerosos agentes de inteligencia artificial de forma simultánea y selecciona diferentes modelos según la naturaleza del trabajo que necesita realizar.

Un agente puede especializarse en interpretar confirmaciones de reservas, otro en analizar cambios de precios y otro en comprobar cómo afecta una modificación de horario al conjunto del viaje. La plataforma coordina esas capacidades para presentar al usuario una experiencia aparentemente unificada.

Este planteamiento coincide con una tendencia cada vez más visible en el sector turístico: sustituir los grandes asistentes monolíticos por arquitecturas formadas por agentes especializados que pueden compartir información y colaborar.

Vayo utiliza modelos de inteligencia artificial disponibles comercialmente, sobre los que ha desarrollado su propia infraestructura de coordinación. Chen considera que, con el tiempo, probablemente necesitarán desarrollar modelos específicos para determinadas funciones.

La decisión tiene sentido desde una perspectiva técnica. Interpretar una confirmación aérea, recomendar un restaurante y gestionar una modificación de reserva son problemas diferentes, con necesidades distintas de precisión, velocidad, coste y acceso a herramientas.

Utilizar un único modelo para todo puede resultar menos eficiente que combinar sistemas especializados, siempre que exista una arquitectura capaz de coordinar sus resultados y garantizar que las decisiones sean coherentes.

Ya puede reservar restaurantes, pero los vuelos y hoteles llegarán después

Conviene distinguir entre las capacidades que Vayo presenta como objetivo y las funcionalidades disponibles en su lanzamiento.

En esta primera fase, el servicio permite organizar viajes a partir de confirmaciones existentes, vigilar determinadas oportunidades y realizar reservas de restaurantes mediante OpenTable sin abandonar la interfaz.

Durante una demostración, Fridgen mostró cómo la plataforma podía reservar una mesa y gestionar información relacionada con otros componentes del viaje. También explicó que Vayo había detectado una bajada en el precio de uno de sus vuelos de Alaska Airlines y conseguido la diferencia en forma de crédito.

Sin embargo, la reserva directa de vuelos y hoteles todavía no está disponible de manera general dentro de Vayo. La compañía espera incorporar estas capacidades durante las próximas semanas, mientras otras funcionalidades llegarán a lo largo de los próximos meses.

Entre los desarrollos previstos figuran una aplicación móvil nativa, herramientas para planificar viajes con otras personas y nuevas capacidades para asistir al usuario durante el desplazamiento.

La integración con proveedores constituye una parte importante de esta hoja de ruta. Vayo ya mantiene conexiones con marcas de Booking Holdings como Booking.com, KAYAK y OpenTable, y ha anunciado un acuerdo con la plataforma de venta de entradas SeatGeek.

Fridgen ha explicado que la compañía quiere establecer relaciones directas con otros actores del sector, incluidos competidores de Booking Holdings, para disponer de un inventario suficientemente amplio.

La estrategia prioriza APIs y acuerdos comerciales frente a sistemas que intentan interactuar automáticamente con páginas web como si fueran usuarios humanos. Esta diferencia puede resultar importante para garantizar estabilidad, acceso autorizado a inventario y capacidad para ejecutar transacciones sin depender de interfaces diseñadas exclusivamente para personas.

El objetivo inicial: los viajeros frecuentes que organizan viajes para toda la familia

Vayo no pretende conquistar inmediatamente a todos los consumidores. Su primera etapa está dirigida a un perfil bastante concreto: viajeros de ocio que realizan varios desplazamientos al año y que suelen asumir la responsabilidad de organizar también los viajes de familiares y amigos.

Según la investigación interna presentada por la compañía, este segmento representa aproximadamente el 5% de los viajeros, pero concentra cerca del 30% del gasto turístico. Skift sitúa las estimaciones comunicadas por Vayo en una horquilla del 27% al 30% del gasto, pese a representar un porcentaje de un solo dígito del total de consumidores.

La concentración económica convierte a este grupo en un objetivo especialmente atractivo. Son personas que gestionan numerosas reservas, utilizan diferentes proveedores, comparan alternativas y dedican bastante tiempo a comprobar que todos los elementos del viaje encajan.

Fridgen describe a su usuario objetivo como alguien que actualmente organiza sus desplazamientos mediante hojas de cálculo, documentos compartidos y aplicaciones de notas. No necesita necesariamente más recomendaciones de destinos, sino una herramienta que le ayude a reducir la complejidad de viajes que ya está acostumbrado a organizar.

La elección de este público tiene también sentido para una beta privada. Los viajeros frecuentes pueden proporcionar más oportunidades para comprobar si los agentes detectan cambios relevantes, encuentran mejores precios o resuelven problemas reales.

Una persona que realiza un único viaje anual probablemente tendrá menos ocasiones de percibir ese valor. En cambio, alguien que gestiona varios desplazamientos familiares puede utilizar el servicio continuamente.

La compañía no ha anunciado todavía un objetivo concreto de usuarios ni una fecha para abrir el acceso al público general.

Booking Holdings ya tiene dos startups de IA: Vayo y Lola

El lanzamiento resulta especialmente llamativo porque llega apenas dos semanas después de la presentación de Lola, otra compañía de inteligencia artificial respaldada por Booking Holdings.

Lola fue presentada a finales de septiembre por Steve Hafner y Paul English, dos de los fundadores de KAYAK. Su propuesta combina asistentes de IA, recomendaciones y servicios personalizados para ayudar a los consumidores a descubrir y reservar experiencias, restaurantes y actividades.

Aunque ambos proyectos comparten el respaldo de Booking Holdings, sus responsables defienden que tienen objetivos diferentes.

Lola se orienta hacia experiencias cotidianas y servicios personales que no siempre forman parte de un viaje. Vayo, por el contrario, pretende especializarse profundamente en la planificación y gestión de desplazamientos, con capacidad para mantener una visión permanente de todas las reservas.

Fridgen ha descrito esta coexistencia como una estrategia de cartera. Booking Holdings no está intentando decidir anticipadamente cuál será la única interfaz de inteligencia artificial que utilizarán los consumidores, sino financiando diferentes aproximaciones para descubrir qué productos consiguen generar mayor valor.

La comparación permite observar cómo está cambiando la innovación dentro de las grandes plataformas turísticas. Durante años, las compañías incorporaban nuevas funcionalidades a sus aplicaciones existentes. Ahora también están dispuestas a crear empresas independientes que podrían terminar desarrollando experiencias muy diferentes a las de sus marcas tradicionales.

El riesgo es evidente: varias iniciativas pueden competir por usuarios, recursos o determinadas funciones. Pero también existe una ventaja estratégica, ya que permite experimentar con modelos de producto y negocio sin comprometer desde el principio la arquitectura de las plataformas consolidadas.

Una apuesta que complementa el Connected Trip de Booking

Vayo encaja dentro de una ambición que Booking Holdings lleva años persiguiendo: el Connected Trip, una experiencia en la que el viajero puede organizar alojamiento, transporte, restaurantes y actividades mediante servicios conectados.

La principal dificultad de esa estrategia ha sido que los viajes rara vez se compran como una única transacción. El consumidor puede reservar el vuelo meses antes, elegir el hotel posteriormente, contratar actividades a medida que se acerca la salida y modificar determinados servicios durante la estancia.

Las plataformas tradicionales están organizadas alrededor de productos y procesos de compra. El Connected Trip intenta relacionarlos, pero continúa dependiendo en buena medida de que el viajero utilice servicios compatibles o pertenecientes al mismo ecosistema.

Vayo plantea una aproximación diferente: construir la experiencia alrededor del viaje completo, independientemente de dónde se haya realizado cada reserva.

El punto de partida deja de ser el inventario disponible para vender y pasa a ser el conjunto de decisiones que el usuario ya ha tomado. La plataforma identifica qué existe, qué falta y qué puede mejorarse.

Esto podría permitir que Booking Holdings mantenga una relación con el viajero incluso cuando no ha intermediado ninguna de las reservas iniciales. Un usuario puede haber comprado un vuelo directamente con una aerolínea y contratado un hotel mediante otro distribuidor, pero utilizar Vayo para organizar ambos servicios y descubrir nuevas oportunidades.

Desde el punto de vista estratégico, supone un cambio importante: la plataforma intenta estar presente antes, durante y después de la compra, no únicamente en el momento de la transacción.

El modelo de negocio todavía no está decidido

Pese a la inversión prevista de 100 millones de dólares, Vayo no ha definido públicamente cómo monetizará su servicio cuando termine la beta privada.

La compañía contempla diferentes posibilidades, entre ellas las suscripciones y los ingresos tradicionales por intermediación de reservas. Durante la fase inicial, el acceso será gratuito para los usuarios invitados.

Esta indefinición resulta relevante porque la propuesta de Vayo introduce una tensión económica interesante.

Si el agente debe recomendar siempre la mejor alternativa para el consumidor, independientemente del proveedor, necesita evitar que sus decisiones estén condicionadas exclusivamente por las comisiones que puede obtener.

Un modelo de suscripción podría alinear parte de sus incentivos con el usuario, que pagaría directamente por disponer de un servicio capaz de ahorrar tiempo, dinero y trabajo. Sin embargo, también podría limitar su adopción entre consumidores que no perciban suficiente valor para asumir una cuota recurrente.

La monetización mediante comisiones, por su parte, aprovecha un modelo que Booking Holdings conoce perfectamente y que puede facilitar la escalabilidad comercial. El desafío será demostrar que las recomendaciones mantienen su independencia cuando existen diferencias económicas entre proveedores.

Es posible que Vayo termine combinando diferentes fuentes de ingresos, pero por ahora sus responsables prefieren utilizar la beta para comprender qué funcionalidades valoran realmente los usuarios y por cuáles estarían dispuestos a pagar.

La batalla por el viajero se traslada de la búsqueda a la supervisión permanente

La aparición de Vayo refleja una transformación importante en la competencia tecnológica turística.

Los primeros asistentes de IA se concentraron en responder preguntas y generar itinerarios. Después comenzaron a incorporar búsquedas en tiempo real, recomendaciones personalizadas y conexiones con motores de reservas.

La siguiente etapa puede consistir en sistemas que permanecen activos incluso cuando el usuario no está interactuando con ellos.

En ese escenario, el valor del agente no se mide únicamente por la calidad de sus respuestas, sino por su capacidad para identificar acontecimientos relevantes y actuar en el momento adecuado.

Una bajada de precio, una cancelación aérea, una modificación de horario o la aparición de disponibilidad en un hotel pueden convertirse en oportunidades para intervenir sin esperar a que el consumidor vuelva a iniciar una búsqueda.

La propuesta se acerca más a la figura de un asesor personal que a la de un buscador convencional. El viajero establece sus preferencias, autoriza determinadas funciones y espera que el sistema supervise continuamente sus planes.

Esta evolución plantea también desafíos técnicos y comerciales. Para funcionar correctamente, el agente necesita información actualizada, acceso fiable a proveedores, capacidad para comprender restricciones y mecanismos de autorización que eviten ejecutar acciones no deseadas.

Detectar una tarifa más barata es relativamente sencillo frente a determinar si conviene cancelar una reserva existente, comprobar posibles penalizaciones, garantizar que la nueva opción mantiene las mismas condiciones y confirmar que el ahorro compensa el riesgo.

Por eso la diferencia entre recomendar una actuación y ejecutarla automáticamente será una de las cuestiones más importantes en el desarrollo de estos servicios.

Los hoteles podrían encontrarse ante un nuevo tipo de intermediario

La aparición de agentes como Vayo también puede tener consecuencias para los establecimientos hoteleros.

Hasta ahora, buena parte de la distribución online se ha organizado alrededor de plataformas que presentan resultados, comparan precios y permiten completar reservas. El usuario realiza una búsqueda y decide qué alojamiento contratar.

Un agente permanente introduce una lógica diferente. Puede seguir vigilando la disponibilidad y las condiciones de una reserva incluso después de que el viajero haya confirmado su estancia.

Esto abre oportunidades, pero también plantea nuevos retos.

Un hotel que inicialmente no tenía habitaciones disponibles podría captar una reserva si el agente detecta posteriormente una cancelación. Un establecimiento con una tarifa directa más competitiva podría resultar seleccionado aunque el usuario hubiera comenzado su búsqueda en otro canal.

Al mismo tiempo, una reserva ya confirmada podría volver a evaluarse si aparecen alternativas más económicas o convenientes. La existencia de políticas flexibles de cancelación facilitaría estos cambios, lo que podría aumentar la volatilidad de determinadas reservas.

La calidad de los datos también adquiriría mayor importancia. Los agentes necesitarán interpretar correctamente tipos de habitación, servicios, condiciones de cancelación, horarios, políticas de acceso y diferencias entre tarifas.

Para los hoteles, la visibilidad ante estos sistemas no dependerá únicamente de aparecer en una búsqueda inicial. También puede depender de que su información esté actualizada y sea accesible cuando un agente vuelva a evaluar las opciones disponibles.

Todavía es pronto para determinar el impacto real de Vayo sobre la distribución hotelera, especialmente porque la reserva directa de habitaciones dentro del servicio no está plenamente desplegada. Pero la dirección tecnológica apunta hacia una intermediación más continua, personalizada y automatizada.

La privacidad será una condición imprescindible para generar confianza

Una herramienta que accede al correo electrónico, interpreta reservas y aprende de los hábitos de viaje necesita gestionar información especialmente sensible.

Las confirmaciones pueden contener nombres completos, fechas de desplazamiento, localizadores, destinos, preferencias y datos relacionados con familiares o acompañantes. La combinación de esa información permite reconstruir una parte considerable de la actividad personal del usuario.

Vayo asegura que únicamente accede a las confirmaciones necesarias para gestionar los viajes y que no utiliza el resto de los mensajes de la bandeja de entrada. Sin embargo, la confianza del consumidor dependerá también de aspectos que todavía no se han detallado completamente en la información de lanzamiento.

Entre ellos figuran los permisos de acceso, los periodos de conservación, la posibilidad de eliminar información, las conexiones con proveedores externos y el nivel de autonomía que tendrá la IA para modificar o gestionar reservas.

La personalización profunda puede convertirse en una ventaja competitiva importante, pero exige una relación de confianza igualmente profunda.

Un viajero puede aceptar que una plataforma recuerde sus preferencias de alojamiento. Autorizarla para supervisar sus correos, interpretar sus desplazamientos y ejecutar determinadas operaciones comerciales representa un compromiso diferente.

La evolución de Vayo tendrá que demostrar que el valor práctico de esas capacidades compensa el acceso a la información necesario para ofrecerlas.

Booking busca adelantarse a los asistentes generalistas

La inversión prevista también debe interpretarse dentro de la competencia entre las grandes plataformas turísticas y los proveedores de inteligencia artificial generalista.

OpenAI, Google, Meta y otras compañías están desarrollando asistentes capaces de realizar tareas cada vez más complejas. Los viajes constituyen uno de los ámbitos donde estas tecnologías pueden generar mayor utilidad, porque combinan búsquedas, comparación de alternativas, transacciones, calendarios y coordinación de servicios.

Para Booking Holdings, el riesgo estratégico es que el consumidor deje de iniciar sus viajes en una OTA y utilice directamente un asistente generalista que seleccione proveedores en su nombre.

Vayo representa una posible respuesta a ese escenario. En lugar de esperar a que los agentes externos se conviertan en la interfaz principal, Booking está financiando un producto específicamente diseñado para competir por esa relación directa con el viajero.

Sus responsables consideran que un agente especializado puede ofrecer una experiencia más completa que un asistente generalista gracias a sus conexiones con proveedores, su conocimiento del sector y su capacidad para comprender situaciones propias de los viajes.

La ventaja potencial no reside necesariamente en disponer del modelo de lenguaje más avanzado, sino en combinar inteligencia artificial con inventario, sistemas de reserva, información comercial y relaciones directas con empresas turísticas.

Booking Holdings posee una posición especialmente favorable en esos ámbitos, aunque todavía deberá demostrar que puede traducirla en una experiencia suficientemente diferenciada como para atraer y retener usuarios.

De vender reservas a gestionar la vida viajera del consumidor

La presentación de Vayo permite observar hacia dónde podría evolucionar el negocio de las grandes plataformas turísticas durante los próximos años.

Booking Holdings ha construido su posición global facilitando que millones de consumidores encuentren y contraten servicios de viaje. Su siguiente ambición parece ir más allá de esa transacción: convertirse en una compañía capaz de acompañar al usuario durante toda la experiencia turística.

Vayo representa una de las expresiones más claras de ese cambio. No pretende limitarse a responder dónde alojarse o qué visitar, sino mantener una visión permanente de los desplazamientos, aprender de las preferencias individuales y detectar oportunidades o problemas antes de que el consumidor tenga que buscarlos.

El proyecto todavía se encuentra en una fase temprana. La beta es privada, algunas funciones transaccionales están pendientes de lanzamiento y el modelo de negocio no se ha definido. La inversión anunciada, además, está condicionada al progreso del producto.

Pero el respaldo de Booking Holdings, la experiencia del equipo fundador y la estrategia de desarrollar múltiples agentes especializados muestran que el grupo considera esta tecnología una de las posibles vías para transformar su relación con los viajeros.

La cuestión de fondo ya no es únicamente si una inteligencia artificial será capaz de reservar un hotel o comprar un billete de avión. Esa capacidad está avanzando rápidamente.

La verdadera transformación llegará cuando el viajero deje de tener que comprobar constantemente que todas sus reservas siguen siendo las mejores y que cada pieza del viaje continúa encajando con las demás.

Con Vayo, Booking Holdings quiere que ese trabajo lo haga la inteligencia artificial. Y está dispuesto a comprometer una inversión de hasta 100 millones de dólares para intentar conseguirlo.

Fuentes consultadas

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