Benidorm crea un gemelo digital para saber cuántas personas hay realmente en la ciudad y anticipar sus necesidades

Gestionar una ciudad turística exclusivamente a partir del padrón puede ofrecer una imagen muy incompleta de sus necesidades reales. Especialmente cuando se trata de un destino como Benidorm, donde la presencia diaria de turistas, excursionistas y visitantes puede modificar de forma muy significativa la cantidad de personas que utilizan sus calles, playas, transporte, agua o servicios públicos.

El Ayuntamiento de Benidorm quiere reducir esa diferencia entre la ciudad administrativa y la ciudad real mediante la puesta en funcionamiento de su primer gemelo digital específicamente orientado al cálculo de la población flotante.

El proyecto utiliza iris360, la plataforma de inteligencia de datos de Libelium, y pretende crear una representación dinámica de lo que sucede en la ciudad mediante la integración de fuentes de información que hasta ahora podían encontrarse dispersas.

La idea de fondo es relativamente sencilla: si el Ayuntamiento puede aproximarse con precisión a cuántas personas hay en Benidorm en cada momento y dónde se concentran, puede adaptar los recursos de la ciudad a la demanda real en lugar de hacerlo únicamente mediante estimaciones o datos históricos.

Del padrón a la población real

El gemelo digital parte de un datalake centralizado en el que se integrarán datos municipales, consumos de agua, información anónima procedente de dispositivos móviles, censo, aparcamientos y mediciones de afluencia.

La combinación de estas variables permitirá generar modelos capaces de estimar la presencia efectiva de personas en el municipio y simular diferentes escenarios.

Uno de los elementos más interesantes del proyecto es precisamente el uso del consumo de agua como indicador para contrastar la población real.

La infraestructura podrá procesar alrededor de 15.000 datos semanales relacionados con el consumo de agua. Estos patrones se combinarán con información anónima de telefonía y datos censales para generar lo que técnicamente se conoce como ground truth: una referencia contra la que entrenar y ajustar los modelos de inteligencia artificial.

El objetivo es corregir las discrepancias entre la población oficialmente registrada y la densidad real de personas presentes en la ciudad.

No se trata de una idea surgida únicamente con este proyecto. La documentación técnica del Plan de Sostenibilidad Turística de Benidorm ya contemplaba específicamente el desarrollo de un «Gemelo Digital DTI para el cálculo de la población flotante», definido como una representación virtual actualizada mediante datos en tiempo real y apoyada en simulación y machine learning para facilitar la toma de decisiones. En su planteamiento inicial se contemplaban además variables como consumo de agua potable, residuos sólidos urbanos, energía y otros datos municipales.

Saber cuántas personas hay para decidir cuántos recursos hacen falta

La primera aplicación será la gestión de servicios públicos.

Limpieza, agua, residuos, movilidad o determinados servicios municipales pueden experimentar variaciones importantes dependiendo de la ocupación turística.

La nueva plataforma permitirá ajustar los recursos a esa población efectiva.

Como explica el alcalde de Benidorm, Toni Pérez, el objetivo es poder anticiparse a las necesidades, adaptando la acción municipal «a la población real que haya en cada momento» y obteniendo así una respuesta más rápida y precisa.

En la práctica, el cambio supone avanzar desde una gestión reactiva hacia una gestión predictiva de la ciudad.

En lugar de comprobar posteriormente que un determinado servicio ha estado sometido a una demanda extraordinaria, los modelos pueden ayudar a anticipar esa situación y preparar recursos previamente.

Un simulador para anticipar grandes concentraciones

El segundo gran caso de uso estará relacionado con la seguridad.

Benidorm podrá utilizar su gemelo digital para simular escenarios de afluencia durante eventos y grandes concentraciones, incorporando tanto residentes y turistas alojados como excursionistas que visitan la ciudad sin pernoctar.

Conocer estos flujos puede ayudar a dimensionar dispositivos de seguridad, emergencias, movilidad o control de multitudes antes de que se produzca la concentración.

El planteamiento conecta con una tendencia cada vez más extendida en la gestión urbana: utilizar datos históricos y en tiempo real para crear escenarios virtuales en los que probar previamente distintas decisiones.

De esta manera, un gemelo digital deja de funcionar únicamente como una representación visual de la ciudad para convertirse en una herramienta de simulación y apoyo a la toma de decisiones.

120 sensores para comprender cómo se mueve la ciudad

Para alimentar este sistema, Libelium desplegará además 120 Smart Spots vinculados a la Plataforma Inteligente de Destino de Benidorm.

Estos dispositivos permiten detectar de forma anónima señales Wi-Fi y Bluetooth emitidas por smartphones y wearables. Según la información facilitada sobre el proyecto, el sistema operará bajo los requisitos del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

A partir de esas señales, los algoritmos pueden identificar patrones agregados de movilidad y afluencia en playas, eventos y otros puntos de interés.

La tecnología no necesita, por tanto, conocer quién es una determinada persona. Lo relevante para la gestión urbana es detectar cuántos dispositivos aparecen en una zona, cómo evolucionan las concentraciones y cómo se producen los desplazamientos entre diferentes puntos de la ciudad.

Esa información podrá utilizarse tanto para alimentar el gemelo digital como para mejorar la planificación turística, detectar posibles aglomeraciones y optimizar la utilización de servicios e infraestructuras.

De los datos aislados a una única capa de inteligencia

Uno de los grandes desafíos de los destinos turísticos inteligentes no es necesariamente obtener más información.

Las ciudades ya generan enormes cantidades de datos.

El problema suele estar en que esos datos pertenecen a sistemas diferentes: agua, tráfico, hoteles, aparcamientos, playas, transporte, telefonía, residuos o seguridad.

El verdadero salto se produce cuando pueden interoperar.

En el caso de Benidorm, iris360 podrá conectarse con el nodo central de la Plataforma Inteligente de Destinos (PID) y con las plataformas correspondientes de Alicante y Benidorm, ampliando las fuentes disponibles con información como afluencia en playas o tráfico de vehículos obtenido mediante sistemas de visión artificial.

Esta interoperabilidad resulta especialmente relevante porque el proyecto local forma parte de una infraestructura mucho más ambiciosa que se está desarrollando a escala nacional.

La Plataforma Inteligente de Destinos de SEGITTUR está concebida precisamente como una infraestructura abierta, modular y escalable capaz de integrar datos públicos y privados y generar inteligencia compartida entre destinos, empresas, residentes y turistas.

Benidorm, laboratorio de la transformación digital turística española

La elección de Benidorm como escenario para este tipo de proyectos tampoco resulta casual.

La ciudad lleva años ocupando una posición relevante dentro de la estrategia española de Destinos Turísticos Inteligentes y forma parte del propio Ente Promotor de la Plataforma Inteligente de Destinos junto con organizaciones como Red DTI, RECI, FEMP y diferentes representantes empresariales y tecnológicos.

Además, la sede física de la Plataforma Inteligente de Destinos se encuentra precisamente en Benidorm, en las instalaciones de INVAT·TUR.

La estrategia nacional pretende convertir la combinación de datos, digitalización e inteligencia artificial en una infraestructura compartida para los destinos turísticos españoles. La PID comenzó oficialmente su funcionamiento en junio de 2025 y busca proporcionar servicios tanto a gestores de destinos como a empresas, residentes y viajeros.

El despliegue está acompañado de una importante inversión pública. En 2025, SEGITTUR informó de que 46 destinos habían recibido cerca de 94 millones de euros para desarrollar soluciones tecnológicas vinculadas a esta plataforma.

Un proyecto que empezó antes de encender el gemelo digital

El nuevo sistema tampoco constituye una actuación tecnológica aislada.

Forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino Verde Benidorm, financiado con fondos Next GenerationEU dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

De hecho, la documentación municipal permite comprobar que el cálculo de población flotante mediante un gemelo digital llevaba varios años formando parte de la hoja de ruta tecnológica de la ciudad.

El proyecto reúne además a diferentes actores públicos y privados. Junto al Ayuntamiento y Libelium participan MásOrange, Veolia, Visit Benidorm, Telefónica, Datadish y HOSBEC, entre otros.

Esa colaboración es importante porque buena parte del potencial de un gemelo digital depende precisamente de su capacidad para recibir información procedente de diferentes operadores.

El gemelo digital como infraestructura de gestión turística

La puesta en marcha del sistema de Benidorm apunta a una evolución significativa del concepto de destino turístico inteligente.

Durante una primera etapa, muchas iniciativas de smart tourism estuvieron relacionadas con la sensorización: instalar dispositivos y comenzar a recopilar información.

La siguiente fase consistió en visualizar esos datos mediante cuadros de mando.

Los gemelos digitales introducen un nivel adicional: relacionar fuentes diferentes, aprender de su comportamiento y simular qué puede ocurrir después.

Ahí reside probablemente la parte más interesante del proyecto de Benidorm.

El objetivo final no es disponer de una sofisticada representación virtual de la ciudad, sino utilizarla para responder a preguntas muy concretas: ¿cuántas personas habrá mañana en una determinada zona?, ¿qué demanda de agua cabe esperar?, ¿dónde puede producirse una concentración?, ¿hay que reforzar limpieza o seguridad?, ¿cómo cambiaría la situación ante un evento concreto?

En definitiva, convertir datos que ya genera la ciudad en decisiones operativas.

Para un destino turístico, además, la población flotante es posiblemente uno de los mejores ejemplos de por qué este tipo de inteligencia resulta necesaria. Una ciudad turística rara vez tiene exactamente la población que dice su padrón.

Benidorm quiere ahora saber cuál tiene realmente.

Y, sobre todo, estar preparada para gestionarla.

Seguir leyendo