Los hoteleros sienten una presión creciente por transformar sus negocios a medida que evoluciona la tecnología y cambian las expectativas del viajero. Esa es una de las principales conclusiones de Travel Dreams 2026, el informe de Amadeus que analiza cómo la industria está respondiendo al auge de la inteligencia artificial (IA), el aumento de costes y la demanda de experiencias más personalizadas.
El estudio llega en un momento en el que la IA empieza a integrarse en más etapas del viaje del cliente. Entre los viajeros encuestados, un 42% consideró que la IA es útil para planificar, un 36% para inspirarse, un 32% para reservar y un 35% durante el viaje. El dato refuerza una idea clave para el sector: la conversación y la recomendación algorítmica ganan presencia, aunque el cierre de la compra todavía se reparta entre canales tradicionales.
Un estudio global con dos miradas: viajeros y hoteleros
Amadeus trabajó con Opinium Research en una encuesta amplia que combinó dos perspectivas. Por un lado, se consultó a 6.000 viajeros de ocio y negocio en Australia, China, Reino Unido, Estados Unidos, India y Alemania. Por otro, se entrevistó a 500 hoteleros —a nivel de director general o superior— en Australia, India, Francia, México, Tailandia, Sudáfrica, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos.
Además, Amadeus realizó entrevistas adicionales con representantes de hoteles y organizaciones de marketing de destino (DMOs) en distintos mercados, con el objetivo de ampliar el análisis más allá del dato cuantitativo.
En ese marco, Amadeus asegura que los hoteleros están poniendo el foco en ser más eficientes, digitales y “guest-centric”, mientras equilibran tres presiones simultáneas: costes al alza, transformación digital e hiperpersonalización. La compañía añade que, aunque la inversión en IA se acelera —para inteligencia de ingresos, forecasting y automatización—, existe una cautela explícita por preservar el componente humano en el servicio.
Costes, digitalización y personalización: el triángulo de tensión
Entre los retos que más pesan en el día a día, el informe sitúa en primer lugar el incremento de los costes operativos (38%). Le siguen la transformación digital (33%), la personalización (31%) y la dificultad de identificar expectativas cambiantes del huésped (31%).
A estas presiones se suma un problema estructural: el dato. El 39% de los hoteleros afirmó tener dificultades para acceder a información “prospectiva y competitiva” que sirva para definir estrategia. El estudio también recoge brechas en “insights de competidores” y en “datos accionables del huésped”, dos piezas que, en teoría, deberían alimentar decisiones comerciales y operativas.
Amadeus interpreta estos resultados como un síntoma de una dificultad persistente: convertir datos fragmentados en “inteligencia lista para decidir”. El reto no sería solo recolectar más información, sino unirla, interpretarla y llevarla a decisiones diarias con impacto real.
Rentabilidad: más allá del RevPAR
La presión por transformar no se entiende sin el contexto de rentabilidad. Según el informe, además de adaptarse a expectativas del cliente, muchos hoteles buscan elevar el rendimiento económico a través de indicadores como el revenue por habitación disponible (RevPAR) y el revenue por huésped disponible (revenue per available guest).
En ese camino, el informe apunta a una oportunidad táctica con impacto directo y, en teoría, menor necesidad de inversión: monetizar atributos ya existentes. Peter Waters, global head of product for hospitality en Amadeus, señaló que convertir en ingresos elementos como vistas de habitación, amenities o un check-in flexible puede generar rentabilidad incremental y lealtad, a menudo sin requerir grandes inversiones de capital.
Waters también vinculó esta línea con un aumento de confianza en la IA y otras tecnologías para mejorar operaciones diarias y la eficacia del marketing, además de reforzar forecasting y optimización de precios. En paralelo, el informe recoge que, al medir el éxito, los hoteleros están dando el mismo peso al rendimiento financiero y a la experiencia del huésped, lo que sugiere una búsqueda explícita de equilibrio: más eficiencia sin erosionar percepción de servicio.
La IA deja de ser piloto: pasa a inversión estratégica
Uno de los datos más contundentes del informe es el cambio de estatus de la IA dentro de la agenda hotelera. Los hoteles están priorizando inversiones que mejoren eficiencia operativa y experiencia del huésped, con “IA y automatización” como una de las áreas principales.
En ese marco, Amadeus señala que los hoteleros ven la IA como una inversión estratégica, no experimental. De los 500 entrevistados, 499 indicaron que planean invertir en capacidades de IA, según el informe. El gasto medio previsto para 2026 asciende a 319.000 dólares, y uno de cada cinco afirmó que planea destinar más de 500.000 dólares por propiedad a IA.
Vincent Lacroix, head of platform for AI and shared services for hospitality en Amadeus, interpretó el patrón de adopción como una señal de confianza: los hoteleros estarían usando IA primero en funciones comercialmente críticas, lo que indicaría que confían en la tecnología para impulsar rentabilidad y eficiencia operativa. Al mismo tiempo, añadió que los planes en torno a personalización, creación de contenidos y operaciones predictivas apuntan a que la IA también se percibe como habilitador de mejores experiencias y servicio escalable, posicionándola a la vez como motor de ingresos y diferenciador de servicio.
El informe también sitúa entre las prioridades de inversión la personalización mediante tecnología y datos, y el revenue management, con el objetivo de ajustar estancias, mejorar pricing y soporte, y simplificar operaciones.
Una transición que reordena prioridades
La lectura que deja Travel Dreams 2026 es que el sector ya no debate si adoptar IA, sino dónde aplicarla primero y con qué objetivos. La tensión se concentra en tres frentes: el coste, la capacidad de transformar el dato en decisiones y la necesidad de mantener el componente humano mientras se automatiza.
En este escenario, la ventaja competitiva parece desplazarse hacia quienes logren traducir tecnología en ejecución: integrar sistemas, obtener datos accionables y monetizar atributos sin añadir fricción al huésped. Y, sobre todo, hacia quienes consigan que la inversión en IA no se quede en herramientas aisladas, sino que se convierta en una palanca real de operación, precio y experiencia.
Fuente: PhocusWire.