La IA cambia el enfoque de contratación en las empresas de viajes

La carrera por la IA agéntica está empezando a notarse fuera del producto y dentro de los organigramas. A medida que las empresas de viajes replantean la distribución y priorizan capacidades “agentic”, la alfabetización en IA se consolida como requisito laboral y empuja ajustes en el C-suite, en la ingeniería y también en la forma de reclutar.

Un ejemplo reciente llega desde Expedia Group. Xavier Amatriain, recientemente nombrado chief artificial intelligence (AI) and data officer, anunció en LinkedIn que está incorporando dos “Distinguished Scientists” para ayudar a liderar su estrategia de IA agéntica. “We aren’t just shipping wrappers; we are reimagining how travel works using the next generation of AI orchestration and reasoning,” aseguró Amatriain en esa publicación, poniendo el foco en orquestación y razonamiento como pilares de la siguiente fase.

El mensaje encaja con una tendencia más amplia: el sector deja de tratar la IA como una capa de “productividad” aislada y empieza a verla como infraestructura competitiva. En ese contexto, lo importante no es solo desplegar modelos, sino construir equipos capaces de integrarlos en flujos, inventario, atención al cliente y decisiones comerciales.

Las ofertas de empleo reflejan el giro

En el momento de publicación, varias de las más de 300 vacantes en la página de empleo de Expedia Group incluían “AI” en el título. Entre ellas, Principal Designer, AI Experiences; Senior Manager, Productivity – Enterprise AI; y Senior Product Manager, AI Builder Experiences. El dato convive con otra realidad: Expedia Group anunció una reestructuración el mes pasado, que incluyó despidos, una señal de que el rediseño organizativo no se limita a sumar perfiles, sino a redistribuir prioridades.

Movimientos similares aparecen en otros actores. Booking.com busca perfiles como Senior Machine Learning Scientist I – GenAI, además de roles vinculados a Data & AI Governance Configuration y un AI Engineer enfocado en Category Strategy Optimization Platform dentro de FinTech. En paralelo, Sabre —que recientemente reorganizó su equipo directivo para priorizar la IA— está publicitando posiciones como Senior Software Engineer y Senior Data Science Engineer en LinkedIn.

Skyscanner, por su parte, está cubriendo vacantes como Principal Product Manager, AI Platform y Principal AI Conversation Designer, evidenciando que la conversación y la experiencia basada en lenguaje natural se están convirtiendo en un área de producto con identidad propia.

“Cambiar el chip” en la contratación

El cambio no se reduce a abrir posiciones con la etiqueta “AI”. También implica redefinir lo que se espera de perfiles tradicionales. John Morhous, chief experience officer de Flight Centre Travel Group, resumió la magnitud del ajuste: “Every role and every company is going to have to change their hiring mindset in some way, shape or form”, advirtió.

En Flight Centre, la prioridad pasa por incorporar profesionales con competencia en IA aplicada a productividad, y en algunos puestos —como ingeniería de software— se busca un uso más profundo. Morhous remarcó que la compañía está contratando con ese criterio y que incluso el proceso de selección ya está cambiando para detectar esas capacidades.

En Skyscanner, el CTO Andrew Phillips enmarcó la cuestión como un despliegue transversal. La compañía impulsa un rollout de IA a nivel de negocio que incluye la contratación, con un objetivo claro: que toda la plantilla sea “AI-literate” y utilice herramientas de IA. Phillips añadió que ese empuje debe equilibrarse con pensamiento crítico, juicio humano y otras habilidades no automatizables. Por eso, explicó que están actualizando las especificaciones de roles para reflejar que esas competencias deben convivir con lo que la IA puede hacer.

Travelport se mueve en una línea similar. Un portavoz indicó que la empresa está priorizando perfiles capaces de aplicar IA y machine learning para mejorar el travel retail, optimizar atención al cliente y ganar eficiencia. A la vez, subrayó que el pensamiento crítico sigue siendo esencial: hace falta gente que evalúe cuándo y cómo aplicar herramientas de IA de forma efectiva, y no por usar tecnología “porque sí”. Además, por la complejidad intrínseca del sector, Travelport considera clave conectar experiencia tradicional con tecnología emergente.

El riesgo de quedarse atrás y la presión del mercado

Expedia Group también ha trasladado esta urgencia al terreno regulatorio. En su último 10-K ante la U.S. Securities and Exchange Commission, la OTA señaló que la IA podría intensificar la competencia tanto desde grandes tecnológicas establecidas como desde nuevos entrantes. En ese documento, la compañía advirtió que no navegar eficazmente la revolución “agentic” podría tener un efecto adverso material sobre su negocio, su situación financiera y sus resultados operativos.

La lectura para el sector es clara: la IA agéntica empieza a percibirse como ventaja —o amenaza— estructural. Y eso cambia cómo se asigna presupuesto, cómo se decide qué producto construir y, sobre todo, qué talento se necesita para ejecutarlo.

ROI, cultura y productividad: las métricas entran en juego

Filip Filipov, CEO de OAG, puso el foco en la evidencia económica. Explicó que su compañía mantiene una estrategia que prioriza producto, ingeniería y funciones comerciales, y que el ROI de contratar product engineers “AI-native” ya se ha hecho visible. Desde su perspectiva, sería un error no incorporar a alguien que pueda multiplicar por diez el trabajo que antes hacía una persona. A la vez, matizó que en ventas B2B podrían requerirse más personas, no menos, ya que la compra/venta de software y datos sigue ocurriendo entre humanos en ambos extremos.

Ese enfoque conecta con hallazgos de Phocuswright en su informe Budgets, Barriers and the Race to Agentic AI: más del 60% de las empresas de viajes considera que su cultura está bien preparada para innovar con IA generativa, y seis de cada diez ya están escalando o experimentando con IA agéntica. El informe también traza una evolución temporal: 2024 como año de conversación sobre el impacto, 2025 como etapa de integración en productos y workflows, y 2026 como el momento en que estas tecnologías alcanzarían “escape velocity” y generarían diferenciación competitiva real.

El fenómeno, además, no es exclusivo del turismo. Una encuesta global de McKinsey sobre IA (marzo de 2025) reveló que la mitad de los participantes en organizaciones que usan IA anticipaba la necesidad de más data scientists en el año siguiente.

Skyscanner aportó incluso un dato de productividad: Phillips afirmó que equipos de ingeniería reportaron un aumento del 23% al utilizar IA generativa y que, como resultado, están entregando producto más rápido.

De contratar a reentrenar, y de reclutar a automatizar

El consenso emergente es que adaptabilidad pesa más que la edad o el rol. Kurt Ekert, CEO de Sabre, lo planteó como un rasgo intelectual: no depende de la edad, sino de curiosidad y de entender la salida que produce la IA, no el “input”. Travelport también insiste en esa mentalidad, buscando candidatos con habilidades base y disposición a adoptar nuevas tecnologías.

Al mismo tiempo, la respuesta no pasa solo por fichar fuera. Travelport está invirtiendo en upskilling interno para que sus equipos se mantengan “relevantes, confiados y preparados” para el trabajo futuro. OAG y Skyscanner siguen una línea parecida, extendiendo formación y acceso a plataformas de IA más allá de los equipos técnicos, aunque con expectativas más altas para ingenieros, que deben usar IA en el día a día.

Incluso el reclutamiento empieza a vivir su propia “doble cara” de la IA. Travelport señaló que utiliza IA para ganar eficiencia e insight en selección, pero con decisiones validadas por una persona, en línea con un despliegue “thoughtful” y transparente.

En definitiva, la IA ya no está cambiando solo qué productos construye el sector, sino qué perfiles considera valiosos y cómo define la competencia profesional. Con la IA agéntica en el centro del debate, la contratación se está desplazando desde la “profundidad” pura hacia una mezcla de criterio, curiosidad y capacidad de construir con nuevas herramientas. Y, en 2026, esa transición parece pasar de tendencia a norma.

Fuente: PhocusWire.

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