El 61% de las empresas turísticas ya prueba o escala la IA agéntica

La inteligencia artificial agéntica se perfila como uno de los grandes vectores de transformación del sector turístico en 2026. Así lo refleja el último informe de Phocuswright Research, que señala que más del 60% de las empresas de viajes ya están experimentando o escalando este tipo de tecnología, diseñada no solo para generar contenido, sino para ejecutar tareas reales y tomar decisiones dentro de sistemas complejos.

El estudio, titulado Budgets, Barriers and the Race to Agentic AI, apunta a un cambio claro de fase: tras un 2024 y 2025 marcados por la experimentación y el entusiasmo alrededor de la IA generativa, el sector entra ahora en una etapa de adopción operativa. En este contexto, la IA agéntica se consolida como una herramienta clave para automatizar procesos, mejorar la productividad y reducir costes de forma tangible.

Según los datos del informe, un 6% de las empresas turísticas ya se encuentra escalando activamente soluciones de IA agéntica, mientras que un 22% ha comenzado recientemente ese proceso. A ello se suma un amplio grupo de compañías que aún se encuentra en fase de pruebas, lo que confirma que la mayoría del sector está, como mínimo, evaluando seriamente su impacto y potencial.

De generar respuestas a ejecutar acciones

A diferencia de la IA generativa tradicional, centrada en producir texto, imágenes o respuestas conversacionales, la IA agéntica se caracteriza por su capacidad para realizar tareas en el mundo real. Esto incluye desde la automatización de procesos internos hasta la interacción directa con sistemas externos para ejecutar acciones, tomar decisiones o coordinar flujos de trabajo completos.

En el ámbito turístico, esta evolución abre la puerta a nuevas formas de automatización avanzada, tanto en áreas operativas como comerciales. La IA deja de ser un asistente pasivo para convertirse en un agente activo, capaz de operar con un cierto grado de autonomía bajo supervisión humana.

Phocuswright subraya que esta transición está teniendo un impacto directo en cómo las empresas plantean sus inversiones tecnológicas, el desarrollo de producto y su posicionamiento competitivo. La conversación ya no gira únicamente en torno a “tener IA”, sino a qué procesos se automatizan, con qué nivel de control y qué valor real se obtiene.

La interoperabilidad como acelerador clave

Uno de los factores que más ha contribuido a acelerar la adopción de la IA agéntica es la aparición de estándares abiertos de interoperabilidad. Entre ellos destaca el Model Context Protocol (MCP), un estándar universal que permite conectar aplicaciones de IA con sistemas externos de forma estructurada y segura.

Según el informe, más de la mitad de las empresas encuestadas ya está explorando o implementando estándares emergentes como MCP o Agent2Agent. Esta capa de interoperabilidad resulta crítica para que los agentes de IA puedan interactuar con PMS, CRS, motores de reservas, sistemas de pago o plataformas de distribución, algo imprescindible para que la automatización pase del laboratorio a la operativa diaria.

El rápido despliegue y adopción de MCP a lo largo de 2025 es señalado como uno de los hitos más relevantes para explicar por qué la IA agéntica gana protagonismo en 2026. Sin estos estándares, la escalabilidad y fiabilidad de los agentes sería mucho más limitada.

El auge del comercio agéntico

En paralelo al uso interno de la IA agéntica, también comienza a tomar forma el denominado agentic commerce. Este concepto hace referencia a agentes de IA capaces de buscar, comparar e incluso realizar compras online en nombre del usuario, con su consentimiento.

Durante 2025, grandes actores tecnológicos como Google, OpenAI, Stripe o Visa anunciaron iniciativas orientadas a este modelo, sentando las bases para que los consumidores deleguen parte del proceso de compra en asistentes inteligentes. En el sector turístico, este enfoque podría redefinir los flujos de descubrimiento, comparación y reserva, desplazando parte del protagonismo de las interfaces tradicionales.

Aunque el informe reconoce que la adopción por parte de los consumidores aún se encuentra en una fase incipiente, el interés es creciente y plantea importantes implicaciones para la distribución, la visibilidad de marca y el control de la relación con el cliente final.

De la expectativa a la ejecución

Phocuswright concluye que la IA generativa ha dejado atrás su etapa más especulativa dentro del sector turístico. Tras un periodo de mensajes inflados y pruebas de concepto, la industria entra ahora en una fase de ejecución, donde el foco está puesto en resultados medibles y aplicaciones concretas.

Este cambio obliga a las empresas a replantear prioridades: qué procesos automatizar, qué decisiones delegar en sistemas inteligentes y cómo equilibrar eficiencia, control y experiencia de cliente. La IA agéntica aparece así no como una solución universal, sino como una capacidad estratégica que requiere gobernanza, integración y una clara definición de objetivos.

Con más del 60% del sector ya involucrado en pruebas o despliegues, todo apunta a que 2026 será un año decisivo. La ventaja competitiva no vendrá de quién adopte antes la IA, sino de quién sea capaz de integrarla de forma coherente en su modelo operativo y de negocio.

En ese contexto, la carrera hacia la IA agéntica ya no es una cuestión de futurismo, sino de adaptación estratégica en un mercado cada vez más automatizado, interconectado y exigente.

Fuente: PhocusWire.

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