OpenAI ha dado un paso clave en su estrategia de monetización al anunciar el inicio de pruebas de publicidad dentro de ChatGPT. La compañía comenzará a mostrar anuncios a usuarios adultos registrados en Estados Unidos que utilicen las versiones Free y Go, marcando un punto de inflexión para una plataforma que hasta ahora se había posicionado principalmente como una utilidad neutral basada en inteligencia artificial.
Aunque los planes Plus, Pro, Business y Enterprise seguirán siendo libres de publicidad, la decisión confirma que ChatGPT evoluciona hacia un modelo híbrido: acceso gratuito o de bajo coste financiado parcialmente por anuncios, y versiones premium sin ellos. Para el sector turístico, este movimiento convierte a ChatGPT en algo más que un asistente conversacional: lo sitúa como un nuevo canal de distribución y marketing basado en intención real.
Cómo serán los anuncios dentro de ChatGPT
OpenAI ha señalado que los anuncios aparecerán al final de las respuestas, únicamente cuando exista una relación clara entre la consulta del usuario y el producto o servicio promocionado. Estos contenidos patrocinados estarán claramente etiquetados y separados visualmente de la respuesta generada por la IA, con el objetivo de preservar la confianza del usuario y evitar confusiones entre información neutral y contenido comercial.
La compañía también ha establecido una serie de salvaguardas en materia de transparencia y privacidad. Entre ellas, ha asegurado que no venderá datos personales ni historiales de conversación específicos a los anunciantes. Además, la publicidad quedará excluida de temas sensibles como salud, salud mental o política. En cambio, categorías como viajes y turismo no han sido excluidas, lo que apunta a un escenario especialmente relevante para hoteles, destinos y plataformas de reserva.
Aunque OpenAI no ha detallado aún el modelo de compra publicitaria —si será autoservicio, gestionado o mediante subasta—, sí ha dejado claro que se trata de una fase experimental que podría evolucionar rápidamente en función de la respuesta de usuarios y anunciantes.
Un ejemplo claro: planificación de viajes
Pese a que el anuncio no se centró específicamente en el sector turístico, uno de los ejemplos visuales compartidos por OpenAI mostraba un anuncio de alojamiento integrado en una conversación sobre un viaje a Santa Fe. La imagen ilustra bien el potencial del formato: publicidad contextual, integrada en el momento exacto en el que el usuario está tomando decisiones.
Para las marcas turísticas, este punto es crítico. Cuando un viajero pregunta por hoteles en Londres, rutas por Italia o escapadas de fin de semana, ChatGPT ya no solo ofrecerá recomendaciones informativas, sino que podría incorporar opciones patrocinadas en el pico máximo de intención comercial.
ChatGPT Go y el equilibrio entre memoria e impacto publicitario
En paralelo al despliegue de anuncios, OpenAI está ampliando el alcance de ChatGPT Go, su suscripción de bajo coste pensada para usuarios frecuentes que no quieren dar el salto a Plus. Este plan ofrece acceso al modelo GPT-5.2 Instant, mayor volumen de mensajes, carga de archivos, generación de imágenes y una memoria más extensa.
Este detalle no es menor para el sector viajes. Una mayor memoria implica que ChatGPT puede recordar preferencias, patrones y contexto durante más tiempo, lo que, incluso con límites de privacidad, aumenta el valor del entorno para formatos publicitarios basados en intención y relevancia. No se trata de segmentación clásica, sino de respuestas comerciales integradas en una conversación continua.
Un nuevo frente en la distribución turística
La introducción de publicidad en ChatGPT refuerza una tendencia que ya se venía consolidando: el desplazamiento del descubrimiento de viajes desde buscadores tradicionales hacia interfaces conversacionales. Si el usuario ya no empieza su proceso en Google, sino en un asistente de IA, el control del punto de entrada al funnel se vuelve estratégico.
Algunos analistas han comparado este movimiento con la evolución de Google hacia un buscador cada vez más publicitario y basado en respuestas directas. No obstante, el caso de ChatGPT añade una capa adicional: la conversación como interfaz principal, donde la línea entre información, recomendación y acción comercial se estrecha.
Esto plantea interrogantes relevantes para el sector: cómo se preserva la neutralidad percibida de las respuestas, qué peso tendrán las marcas frente a la información orgánica y cómo se evitará que la publicidad condicione excesivamente la experiencia del usuario.
De la resistencia a la necesidad económica
El movimiento resulta especialmente llamativo si se tiene en cuenta la postura histórica de Sam Altman, CEO de OpenAI, que en el pasado se había mostrado muy crítico con la combinación de publicidad e inteligencia artificial, calificándola incluso como “profundamente inquietante”. Sin embargo, el propio Altman ha reconocido en otras ocasiones que el desarrollo de la infraestructura necesaria para sostener la IA —chips, centros de datos y capacidad de cómputo— requiere inversiones de una magnitud sin precedentes.
En ese contexto, la publicidad aparece como una vía casi inevitable para financiar el crecimiento sin restringir el acceso únicamente a modelos de pago.
Lo que deben observar las marcas turísticas
Para hoteles, destinos, aerolíneas y OTAs, la prueba de anuncios en ChatGPT no es un detalle menor, sino una señal temprana de hacia dónde se mueve la distribución digital. La visibilidad ya no dependerá solo de SEO, campañas en buscadores o metabuscadores, sino también de estar presentes y ser relevantes dentro de conversaciones guiadas por IA.
La calidad del inventario, la claridad del producto, la coherencia de precios y la fiabilidad de la información se convierten en activos aún más críticos en un entorno donde la recomendación y la publicidad se integran en una misma interfaz.
Con la publicidad entrando en ChatGPT, el control de la intención del viajero deja de estar solo en la web o en el buscador. Ahora, empieza a formar parte de la conversación. Y ese cambio, para el turismo, es estructural.
Fuente: Skift.
