Uno de los mayores temores de la industria turística al salir de esta pandemia mundial es el impacto que el COVID-19 tendrá en la ocupación y la demanda en el futuro.

Históricamente, esta es la típica línea de tiempo que sigue a medida que la demanda comienza a disminuir: en primer lugar, al reducirse la demanda, los consumidores empiezan a estudiar más opciones que nunca. Debido al número de opciones que tienen los usuarios, los hoteleros empiezan a ponerse nerviosos y quieren hacer de su propiedad la mejor y más atractiva de estas opciones.

Pero entonces, ¿cómo consiguen los hoteleros que su propiedad sea más atractiva para los viajeros? Bajan sus precios. Aquí es donde se ve que los competidores empiezan a canibalizar su propia cuota de mercado hasta que los hoteles están a precios bajos récord.

Este era el esquema tradicional de reserva de un hotel antes de esta crisis del coronavirus:

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Las decisiones de reserva que comenzamos a ver hoy se están tomando en un embudo de conversión completamente diferente.

La prioridad para el consumidor hoy es la seguridad y la confianza. ¿Qué precio pagaría por no poner en peligro su salud o la de su familia?

En este momento, el precio ya no está en la cima de este nuevo embudo pero, ¿cómo creamos una sensación de seguridad y confianza para que nuestro hotel sea la opción más atractiva para los consumidores?

La mejor manera es a través de las redes sociales y las críticas: compartiendo lo que ha implementado el hotel para garantizar la seguridad de los huéspedes y generando buenas críticas por parte de los primeros huéspedes que lleguen tras el cierre.

Este sería el nuevo embudo de conversión para los hoteles:

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Por supuesto, la ubicación permanecerá como un factor extremadamente importante, ya que algunos viajeros pueden necesitar estar cerca de su lugar de trabajo o de instalaciones médicas.

La lealtad a la marca podría ser un factor importante para que los viajeros se sientan más cómodos y seguros. Finalmente, llegamos al último factor antes de tomar una decisión de reserva: el precio. ¿Qué precio estaría dispuesto a pagar un viajero si se sintiera inseguro en el lugar donde se está alojando? Para responder a la pregunta planteada anteriormente: no, bajar los precios no es la mejor estrategia en este momento para generar ocupación y demanda.

Antes de la pandemia de COVID-19, la elección de un hotel podía reducirse a una simple balanza donde se considera reputación online y precio, pero ¿qué sucede cuando empezamos a añadir factores más recientes que impactan en un consumidor que viaja con la amenaza de COVID-19?

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Así es como los consumidores están tomando decisiones en medio de la pandemia mundial. Es importante que los hoteleros evalúen sus negocios en base a lo que los viajeros están viviendo hoy en día.

Así las cosas, los alojamientos turísticos deben evaluar sus redes sociales y su reputación online desde el comienzo de esta crisis y determinar qué nivel de seguridad y confianza está estableciendo para los viajeros.

Información original publicada en Travel Media Group.


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