Dan Pontarlier, European Sustainable Hospitality Club

Durante el aislamiento por el COVID-19, hemos sido bombardeados con imágenes y noticias de prevención de riesgos, estadísticas y pérdidas económicas, pero también de noticias positivas como la reducción de la capa de ozono, animales retomando parques, plazas y calles y muchas tutoriales que nos enseñan a hacer cosas por nosotros mismos, a reconectar con la naturaleza –si tienes un jardín o un balcón– y con la sociedad. La humanidad está tomando más conciencia sobre la sostenibilidad en general, sobre el impacto de los productos que se consumen y los servicios que se utilizan.

Cuando se afronta la sostenibilidad desde el sector hotelero, una de las principales cuestiones que se analizan en la fase de recolección de datos es la infraestructura del hotel y lo hacemos desde un enfoque medioambiental. Tenemos en cuenta los gastos de los suministros, información sobre cambios o mejoras recientes, consumo de suministros, gestión de residuos y de recursos naturales…

Posteriormente se pasa a los materiales, tanto los de limpieza (extender más) como los amenities que se encuentran en las habitaciones e instalaciones disponibles para los clientes y el personal. Entre los más criminalizados se encuentra el plástico, producto del cual muchos hoteleros se han deshecho en sus establecimientos, pero ¿hemos tenido en cuenta el impacto que acciones han tenido en el medio ambiente? Si hemos decidido darles un nuevo uso mediante upcycling, lo estaremos haciendo de la forma correcta.

De cara al impacto social positivo, formamos a nuestros empleados para hacerlos mejores profesionales y mejores personas, para enseñarles a alcanzar sus objetivos y hacerles parte de los objetivos colectivos de la empresa.

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Los restaurantes también han tenido un papel importante a la hora de adaptar la sostenibilidad. El real foodism se ha puesto de moda –¡ya era hora de comer bien!–, y consecuentemente la adquisición de los productos utilizados en las cocinas de los restaurantes y bufetes de los hoteles se han vuelto más cercanos, consiguiendo así un impacto socioeconómico local más positivo.

Buscamos en la ropa de nuestros empleados el confort y la durabilidad, pero ¿y si trabajamos con marcas que vayan más allá? El Grupo Room Mate dió a conocer hace un año una iniciativa que suponía un paso más allá en la sostenibilidad para el sector: con la ayuda de la marca Ecoalf, los empleados de todos los hoteles Room Mate pasarían a llevar uniformes reciclados en su 100% y creados en exclusiva para la cadena.

Hoy en día, junto al turismo, la moda es una de las industrias más perjudiciales que podemos encontrar. Las marcas textiles no pueden confiar sólo en los tejidos orgánicos para desarrollar sus telas y prendas: el upcycling y el reciclaje son necesario y poder rescatar los desechos es el siguiente paso –aunque sea algo que ya se hiciera antaño, con el consumo rápido de las últimas décadas, hemos perdido la costumbre–. Desarrollando acciones que apoyen objetivos concretos, como el ejemplo expuesto, podemos conseguir que nuestro impacto sea aún más positivo y menos perjudicial para las diferentes esferas de la sostenibilidad.

A nivel socioeconómico, los empleados tienden a sentirse más incluidos y se promueve un consumo responsable que los empleados pueden adoptar en sus vidas privadas. Paralelamente, trabajar con una marca de moda sostenible tendrá un impacto positivo en la economía local, ya que normalmente estas marcas están comprometidas a nivel social con los más cercanos.

A nivel cultural, se emite el mensaje de que la sostenibilidad es esencial, y ese mensaje es transmitido a los diferentes actores que forman parte del negocio: clientes, empleados, proveedores… todas nuestras relaciones captan el mensaje que transmitimos.

De cara al medio ambiente, utilizando materiales sostenibles respetamos el medio natural que nos rodea, pero utilizando materiales reciclados o upcycled, somos capaces de convertir residuo en material utilizable. Usando los avances actuales que existen en la industria de la moda, seremos capaces de conseguir un impacto más positivo del sector hotelero.

Por estos motivos, la moda ética, o el uso de materiales sostenibles o reciclados tiene un impacto positivo y complementa todas las acciones de sostenibilidad que podemos llevar a cabo de los hoteles.

Co-fundador de Sustainable-Man.com y el ESHC en París, Dan Pontarlier es gestor de proyectos de sostenibilidad en la industria hotelera y de la moda, así como profesor en diferentes Business Schools Europeas. Diplomado en Turismo, magíster en Dirección Hotelera y en Turismo, Sostenibilidad y TIC; su experiencia profesional se centra en diferentes áreas del sector turístico. Con bagaje como responsable en áreas de Revenue Management y Marketing en hoteles y posteriormente gestionando los temas relacionados con Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gremi d’Hotels de Barcelona, Dan acumula casi quince años de experiencia en el sector.


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