La doctora María Martínez, directora académica de Osteleaha investigado sobre la figura femenina del viaje en un informe titulado “Turismo y género: exploradoras, viajeras y trabajadoras”.

El estudio tiene como objetivo realizar un recorrido además de reflexionar y poner luz sobre el papel que jugaron determinadas mujeres viajeras a lo largo del tiempo. La autora del estudio explica que “la historia muestra que estas personas viajeras no siempre ocupan el lugar que se merecen y que sus contribuciones, descubrimientos y exploraciones son invisilizados”.

Un ejemplo de esta ocultación histórica se encuentra en la no rememoración de la vida de las exploradoras-mujeres a pesar de permanecer alejadas de lo que se esperaría de una mujer en el siglo XVIII o XIX, o incluso en el XX.

Cada nueva generación de mujeres atravesadas por el ímpetu del viaje queda huérfana de los referentes del pasado (tanto modelos a seguir como a superar). Con este estudio, la investigadora busca visibilizar la labor de estas exploradoras, viajeras, empresarias y trabajadoras; para así dar a conocer cómo han contribuido a la cultura del viaje y el turismo. Además, analiza cómo estos referentes femeninos han contribuido a empujar para que se amplíen sus fronteras más allá, de cara al futuro.

El contexto histórico pone en evidencia que no hace mucho tiempo las mujeres casadas vivían en régimen de gananciales sujetas a la tutorización del marido. Por tanto, su autonomía y movimiento estaban limitados.

En la actualidad, el INE cifra en 121.600 mujeres trabajando por cuenta propia en hostelería en 2020 en España. De este número, 573.000 emplean y 55.900 son empresarias sin asalariados o trabajadores independientes. A partir de 2016, la hostelería ha sufrido un proceso de feminización pues son las mujeres las que han ido ocupando paulatinamente más puestos que los hombres. Este fenómeno va acompañado de la precarización del empleo en sus tres dimensiones: temporalidad, organizacional y económico-social.

EXPLORADORAS, LAS VIAJERAS INVISIBLES

En el año 2007 se aprueba la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad efectiva de mujeres y hombres. En ella se encuentra el artículo 24.f que establece la “obligación del establecimiento de medidas educativas destinadas al reconocimiento y enseñanza del papel de las mujeres en la Historia”. La medida trata de reincorporar la justicia histórica: colocar en la memoria colectiva a aquellas personas que han contribuido con sus vidas a mostrar los logros y la diversidad humana. Pero también responde a la necesidad de mostrar modelos alternativos de mujeres a las generaciones futuras.

La vida de las mujeres exploradoras muestra que, en el pasado, no todas las mujeres han estado restringidas a la espera y al espacio doméstico. En la actualidad, la labor de historiadoras con perspectiva de género ha hecho público el hecho de que algunas mujeres han tomado el espacio público y lo han recorrido con ímpetu viajero. Estas investigadoras han recuperado la vida de Jeanne Barret, Grace Marguerite, Amelia Earhart, Nelly Bly o de Margaret Fountaine, entre muchas otras.

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Con ello, se ha mostrado cómo algunas mujeres en el pasado han dedicado sus vidas, no sólo al cuidado de otras personas, sino a sus pasiones como recorrer el mundo, la aviación o las mariposas. “El conocimiento de estas vidas transgresoras permite cuestionar muchos de los estereotipos que sirven de asustadores sociales como la edad, la maternidad, el matrimonio o la obtención del éxito y el reconocimiento público con voz propia y no subordinada”, explica María Martínez en su estudio.

La maternidad es para muchas mujeres un dilema. Por ello, Alexandra David Neel se negó a tener hijos biológicos, Isabella Bird no los tuvo y Marga D’Andurain los dejó a cargo de su marido mientras emprendía camino a la Meca. Además, también se aborda la forma en que vivieron el éxito y el reconocimiento, este último no subordinado a la figura de sus maridos o parejas: fueron admiradas por sus propios méritos y no como partícipes del éxito masculino.

En España hace 50 años, las mujeres recibían una educación en la que el viaje y la aventura eran un espacio reservado para los hombres. En el marco de la dictadura, durante 4 décadas y hasta la llegada de la democracia en España, las niñas eran educadas bajo el paradigma de la espera.

Hace poco tiempo, concretamente en la década de 1990, cuando se inician las primeras investigaciones sobre las mujeres que viajaban sin compañía, surge la pregunta de por qué las mujeres viajan solas. Uno de los motivos principales es por la posición que ocupan en el mercado laboral y por los cambios surgidos en el sistema educativo con motivo de su acceso a programas formativos superiores. En definitiva, el aumento de las mujeres que viajan solas es proporcional al incremento de los empleos en posiciones directivas, pero también al surgimiento de nuevos roles femeninos en películas o en cuentas de viaje de Instagram.

Las mujeres que viajan en solitario lo hacen motivadas por la posibilidad de exponerse a diferentes culturas y la interacción social; guiadas por la obtención de empoderamiento e independencia.

Además, el informe comparte datos de estudios que demuestran que las mujeres confrontan limitaciones adicionales como la negociación con sus entornos familiares o las limitaciones propias sobre las mujeres en los destinos a los que viajan. Esto implica que viajar solas para las mujeres implica un esfuerzo mayor de negociación sus limitaciones y desafíos.

TRABAJADORAS Y LABORES NO RECONOCIDAS

En el año 2010, la OMT publica Global Report on Women and Tourism con el objetivo de hacer del turismo en un factor de empoderamiento de las mujeres debido a que produce un gran efecto multiplicador en el empleo.

Sin embargo, el informe también apunta que el sector debe cambiar algunas de sus características estructurales para poder mejorar la vida de las personas que trabajan en ese sector: empleos de baja calificación, estereotipos de género, empleo informal y condiciones laborales precarias. En la segunda edición del Global Report on Women and Tourism (UNWTO, 2019), la OMT renueva su afirmación de que el turismo es un factor clave en la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.

Desde al año 2016, la hostelería ha sufrido un proceso de feminización: las mujeres ocupan paulatinamente más puestos que los hombres y se enfrentan a situaciones de precariedad y desigualdad de género.

La encuesta de la estructura salarial del año 2019 del INE evidencia esta brecha salarial que se mantiene constante desde 2008 hasta 2017: los hombres alcanzan el salario de 16.100 euros, mientras que las mujeres obtienen alrededor de 3.000 euros menos: 13.000 euros en el año 2017.

Estos datos confirman detalles como que las mujeres en Hostelería, aunque también en otros sectores, se acogen en mayor medida a las medidas de conciliación para el cuidado de hijos/as y personas dependientes que sus compañeros de trabajo. La reivindicación de “las Kellys” por la mejora de las condiciones de trabajo es sólo un ejemplo.

CONCLUSIONES

  • La vida de las mujeres exploradoras nos sirve para confrontar los estereotipos alrededor de la movilidad y las mujeres
  • Las mujeres viajan solas por varios motivos: trabajo, realización personal, empoderamiento y autonomía
  • Las mujeres que viajan solas se enfrentan a retos adicionales vinculados a su seguridad
  • La hostelería ha sufrido un proceso de feminización desde 2016
  • Las mujeres ocupadas en la hostelería tienen menores salarios que sus compañeros hombres
  • Se mantienen aspectos como brecha salarial, precariedad y desigualdad de género en el mercado laboral

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