José Ramón Travé, Unisys

Por diferentes motivos en multitud de rincones del mundo, el asunto de las fronteras es un tema de moda en las noticias. El paso de migrantes de un lado a otro, los aranceles entre grandes potencias o las nuevas fronteras comerciales en Europa, por un lado, y las disputas legislativas y de gestión y la tensión que vive el personal de fronteras, por otro, hacen que el control fronterizo esté en la agenda de los Gobiernos de muchos países.

La tensión y los riesgos en las fronteras están, además, también en la mente de muchos ciudadanos que ven este hecho con motivo de preocupación.

En el ámbito comercial, los desafíos más importantes que se viven en las fronteras se deben al auge del comercio electrónico, que provoca altos volúmenes de movimientos de objetos de poco valor y que pueden ser, en muchas ocasiones, aprovechados por los delincuentes para transportar bienes ilegales, drogas o armas en pequeños paquetes pasando desapercibidos.

¿Cuál es el problema aquí? Que mientras que los líderes mundiales son conscientes de la necesidad de actuar contra este tipo de delitos, no se aprovecha la tecnología existente para dotar de inteligencia a los procesos que validan los cruces de frontera a miles de productos ilícitos. Si nos ponemos, por otro lado, en la piel de los agentes de aduanas, que vigilan el tránsito en las fronteras, ¿cómo pueden vigilar los miles de paquetes, de procedencias y destinos heterogéneos, que puede transportar un solo camión?

Es decir, un solo vehículo es potencialmente parte de una cadena de distribución compleja y los funcionarios de aduana, simplemente, no cuentan con las herramientas como para controlar este tipo de situaciones. En España, sin ir más lejos, entran por la frontera de Ceuta con Marruecos casi 19.000 personas al día, según cifras oficiales del Gobierno.

Además, en general, los métodos de identificación de materiales peligrosos o ilegales siguen siendo los tradicionales (y en la mayoría de los casos con el papel como protagonista de toda la burocracia), lo que supone que, por ejemplo, la suplantación de identidades esté a la orden del día debido a la dificultad que supone reconocer este delito con las herramientas con las que se cuenta en el puesto fronterizo.

En definitiva, el conocimiento y la comprensión de lo que ocurre en una frontera, especialmente en el traspaso de cargas entre países, es fundamental. Y para que los funcionarios puedan trabajar correctamente, deberían ser capaces de saber qué va a llegar antes de que se acerque y poder tomar decisiones informadas sobre las acciones que deben seguir en caso de que se prevean u observen anomalías, incluso detener el camión o el barco antes de llegar a la frontera o incluso antes de salir del país de origen.

Los datos son cruciales para poder conseguir esto y, para ello, la tecnología es clave, ya que con las soluciones de analítica apropiadas se pueden realizar evaluaciones neutrales de los comportamientos y observar las irregularidades que puedan suponer una amenaza o un riesgo, y con toda la información accesible digitalmente, no en papel.

Una de las formas de conseguir esto consiste, por ejemplo, en eliminar el concepto físico de frontera y adelantar la aduana hasta el país de origen, de manera que todos los datos que se tienen que recoger en el límite físico del país (ya sean albaranes, comprobaciones biométricas del pasaporte…) se reduzcan al mínimo y se pre-apruebe o se deniegue el cruce incluso antes de emprender el viaje.

En Estados Unidos, por ejemplo, ya se usan sistemas de análisis previo, incluso para los viajeros que cuentan con la Autorización de Viaje ESTA. En el caso de las mercancías, la agencia estadounidense de protección de fronteras presentó el programa ACAS en 2018, según el cual hay que enviar previamente cualquier información sobre los bienes transportados antes de llegar al país.

Con esta información se establecen unos criterios de riesgo para que los funcionarios de la frontera puedan tomar decisiones informadas y se mejoren los tiempos de comprobación en la frontera.

De la misma manera, la colaboración es fundamental para garantizar la seguridad en la frontera. Es normal que cada país utilice sus propias tecnologías y cada empresa controle sus movimientos, cargas o tiempos con sus propios datos pero todos deben ser capaces de comunicarse entre sí de forma holística.

Finalmente, hay que tener en cuenta que el funcionario de aduanas sigue siendo una pieza imprescindible y que todo lo que se haga debe ir encaminado para que pueda realizar eficientemente su trabajo, tanto recibiendo la información a tiempo como teniendo la capacidad de convertir los datos que recibe en inteligencia como para tomar decisiones.

Afortunadamente, la inteligencia artificial y los modelos predictivos han transformado la manera en la que la información se puede utilizar para identificar riesgos incluso en tiempo real. Esto, unido al impresionante conocimiento, fruto de su experiencia, de los funcionarios de frontera, puede convertir cualquier dato en una acción inteligente a la hora de detener un cargamento o dejarlo pasar.

José Ramón Travé es director comercial de Unisys desde hace más de 25 años. Con una visión comercial internacional, Travé está especializado en la mejora de los procesos de negocio, movilidad y transformación del centro de datos, así como en el desarrollo de espacios de trabajo flexibles.