El primer vuelo sin escalas de una aerolínea comercial entre Nueva York a Sydney ha aterrizado después de 19 horas y 16 minutos en el aire.

Un total de 49 pasajeros y tripulantes han participado en este vuelo, que se utilizó para realizar una serie de experimentos con el fin de evaluar la salud y el bienestar a bordo.

Los datos de estos experimentos se utilizarán para dar forma a la lista de tripulantes y al servicio al cliente necesario en los vuelos de larga distancia de Qantas en el futuro, incluyendo el Proyecto Sunrise.

Las pruebas variaron desde la monitorización de las ondas cerebrales, los niveles de melatonina y el estado de alerta, hasta diferentes tipos de ejercicio para los pasajeros.

La iluminación de la cabina y la elección de las comidas durante el vuelo también se ajustaron para reducir el desfase horario, según los investigadores médicos y científicos implicados en el proyecto.

Al llegar a Sydney, Alan Joyce, CEO de Qantas Group, aseguró que “esta es una primicia realmente significativa para la aviación. Esperamos que sea sólo un anticipo de un servicio regular que acelere la forma en que la gente viaja de un lado del mundo al otro”.

“Sabemos que los vuelos de ultra-largo recorrido plantean algunos retos adicionales, pero también es que la tecnología nos ha permitido cada vez volar más lejos. Esta investigación que estamos realizando debería darnos mejores estrategias para mejorar la comodidad y el bienestar en este tipo de vuelos”.