Muchos hoteles llevan años reclamando que los llamados’ bancos de camas’ desvían parte del inventario a través de agencias de viajes online que ocultan el origen de los descuentos y los ofrecen al público sin permiso.

Los hoteleros sospechan que Amoma, que cesó en su actividad el pasado fin de semana para alivio de muchos,  utiliza inventario destinado a canales de nicho, tales como agentes de viajes offline, turoperadores o web de aerolíneas, y los revendía a consumidores online en su lugar.

Hotelbeds, el mayor banco de camas del mundo y, por tanto, en el centro de estas quejas, se ha difundido una y otra vez de las mismas, argumentando que son infundadas.

El lunes, la empresa de Palma dijo en una entrevista que ha tomado medidas para evitar que esta situación se repita. Por ejemplo, Hotelbeds redujo a Amoma a cerca del 1 por ciento de sus ventas.

“Amoma es un ejemplo clave de cómo nos aseguramos de que hemos reducido significativamente nuestro negocio con clientes que los hoteleros consideran que no generan valor”, dijo el director general, Carlos Muñoz.

Hace un año, Hotelbeds creó una política de “tres strikes”. Ahora, cuando atrapa a un cliente que pone el inventario en el canal equivocado tres veces, detiene las ventas al cliente, dijo Muñoz.

En el último año, Hotelbeds ha tenido que retener alrededor de 300 millones de euros de inventario de socios que los hoteles creen que rompen los contratos, dijo Muñoz.

La compañía también ha incrementado en términos generales su apoyo a los hoteleros por sus preocupaciones sobre la gestión de la paridad de tarifas online y la fuga de habitaciones no contratadas. Según el director general de la compañía, Hotelbeds ha creado “un equipo completo” para hacer un seguimiento de los clientes que distribuyen tarifas opacas en un canal determinado de consumo.

Artículo original publicado en Skift