El suelo que hoy pisamos es fruto de un largo proceso evolutivo. Las formaciones rocosas, acumulaciones de sedimentos, cuevas, fósiles o yacimientos minerales que han ido moldeándose durante el transcurso de los años conforman paisajes que permiten a los destinos que los albergan convertirse en narradores geológicos de la historia.

Las nuevas tendencias que están transformando la industria del turismo, dando como resultado nuevos perfiles de viajeros según sus intereses, han llevado al Govern de les Illes Balears a diversificar la oferta turística del destino basándose en un modelo de sostenibilidad.

Un ejemplo de ello es el geoturismo, un término relativamente nuevo que podríamos resumir bajo el concepto de un turismo geográficamente sostenible. De este modo, la geología y la geomorfología de un territorio se convierten en las principales atracciones turísticas con un alto componente educativo, al mismo tiempo que estimula la economía local del destino.

En este contexto, el Govern de les Illes Balears aprobó en 2016 un proyecto cuyo objetivo principal reside en la creación de un nuevo producto turístico vinculado a la geología.

Se trata de una iniciativa común a las islas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera que pone de manifiesto la importancia de preservar el patrimonio natural más allá de la flora y fauna.

En otras palabras, pone en valor el patrimonio geológico balear, cuya preservación podría determinar en buena parte el futuro de las especies que habitan las Islas Baleares.

El proyecto, que cuenta con un presupuesto total de 415.000€ procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), dará a conocer el inventario de lugares de interés geológico de las islas tanto a nivel online como a través de la señalización de los mismos, el diseño de rutas geoturísticas por tierra y mar, la edición de diversos materiales informativos y el establecimiento de miradores que permitan a residentes y turistas contemplar las formaciones geológicas más características.

Además, se está estudiando la posibilidad de formar a guías turísticos en este nicho de mercado con el fin de planificar excursiones regulares a dichos puntos de interés.

Un ejemplo de la riqueza geológica de las Islas Baleares es la cueva del Pas de Vallgornera, situada al sur de Mallorca. Descubierta por casualidad en 1968 pronto pasó a ser conocida como “la cueva de la ciencia” ya que, con 70 kilómetros explorados a día de hoy, esta cavidad kárstica contiene numerosos registros sobre el clima, el paisaje e incluso la fauna del pasado.