El empuje de la industria hotelera hacia las reservas directas no es una tendencia, sino un hecho consumado desde hace ya bastante tiempo.

Mientras que una buena parte de las reservas se cede a las OTAs, las empresas hoteleras luchan para compensar la balanza.

Las comisiones de la OTAs, que pueden llegar hasta el 30 por ciento en algunos casos son, en última instancia, una carga para los propietarios de hoteles, que con frecuencia también pagan tasas y comisiones a una marca.

Los costes combinados se acumulan rápidamente y los ingresos de los hoteles reciben el golpe. El valor de la marca se reduce una vez que los propietarios se dan cuenta de que las OTA hacen la mayor parte del trabajo pesado.

Además, no se trata simplemente de blanco o negro cuando se trata de ventas directas frente a las OTAs.

La última investigación realizara por Fornova y Eyefortravel muestra que la mayoría de los proveedores de viajes se sienten cómodos con la presencia de las OTAs en su mundo.

De hecho, las OTAs también siguen ofreciendo un efecto billboard y, en algunos casos, pueden incluso ser la ruta más rentable para un hotel, a pesar de las comisiones.

Las empresas hoteleras -y especialmente las principales marcas mundiales- están dispuestas a invertir en la comercialización de reservas directas, no sólo con la esperanza de amortizar las comisiones que pagan por las reservas de las OTAs, sino también en un esfuerzo por generar valor para el cliente o crear una experiencia completa de marca, comenzando con la fase de reserva.

En la lucha por la visibilidad, los motores de búsqueda, y sobre todo Google, son los guardianes más importantes para los viajes y suponen los espacios digitales más disputados de la industria.

Así las cosas, la intensidad de esta competencia se debe a su centralidad en la mayoría de los procesos de investigación online y también a la limitada cantidad de espacio que tienen las marcas para llegar a los consumidores a través de este medio.