Nicki Graham, Cendyn

Los hoteles siempre han tenido “bases de datos” de información: direcciones de huéspedes, operaciones, proveedores y miembros de programas de fidelización.

Hoy en día, sólo dentro de un hotel, los servidores están llenos de información, pero sin integración y estrategia. Te quedas con un montón de datos que se asientan en silos separados.

Es hora de romper con esa metodología binaria de recolección de datos. En 2019, los hoteles necesitan pensar en los datos como en un ecosistema que vive, se conecta y respira basado en el flujo de toda la comunidad.

Piensa en el futuro

En el pasado, nuestros datos solían formar parte de una única base de datos. Ahora los datos son parte de un ecosistema. Los datos de los huéspedes entran en el ecosistema de un hotel desde múltiples canales y dispositivos. El volumen, la variedad y la velocidad de esta información alimentan el ecosistema y dan a los hoteles una comprensión más profunda de su negocio en general.

Hoy en día, un hotel debe centrarse en la conexión de esos distintos sistemas con el objetivo de mirar hacia un futuro más predictivo y prescriptivo. Se trata de mirar hacia adelante y no hacia atrás.

De pasivo a activo

La estructura de una base de datos debe ser establecida antes de que cualquier dato sea aceptado. A medida que la base de datos se va ocupando, se le da a ese nuevo dato el uso que ya se ha predefinido. Un ecosistema reacciona a los datos que absorbe, crea conexiones que pueden no ser obvias y genera su propia estructura.

Integra tus datos

Un ecosistema comprende todo lo que lo rodea, trabajando en armonía en beneficio de todas las partes. Incluso cuando las bases de datos se fusionan entre sí, el resultado es simplemente una base de datos más grande que permanece separada de las que la rodean. La verdadera integración requiere conexiones bidireccionales con alimentación de datos en cada sistema, hablando entre sí.

Evolucionar y adaptarse

Por su propia naturaleza, un ecosistema cambia y se adapta. Pequeños cambios en ciertas contribuciones al ecosistema pueden llevar a grandes cambios en otros lugares.

Tenemos que aplicar esta lógica a nuestras bases de datos, que siempre se fijan en función de la entrada y la salida.

Las bases de datos funcionan en segundo plano sin nuestro conocimiento y hoy en día constituyen la base de nuestra actividad diaria.

Al evolucionar la forma en que utilizamos y aprendemos de nuestras bases de datos, estamos adaptando su función y actividad. Esto, a su vez, nos permite alinear nuestra estrategia y procesos internos en función de las necesidades de los clientes.

La unión hace la fuerza

Las bases de datos necesitan arquitectos para construirlas y mantenerlas. El personal del hotel da forma a la experiencia del huésped, los huéspedes responden a las interacciones del personal y el ecosistema se adapta en consecuencia.

Cada departamento necesita verse a sí mismo como parte de ese ecosistema, contribuyendo y beneficiándose de los que lo rodean. ¿Conoce el personal los objetivos y logros globales del hotel? ¿Cuál es la conexión entre diferentes estructuras departamentales? ¿Cuándo fue la última vez que todo el personal de tu empresa se reunió para analizar de forma integral las tendencias de los datos y los informes?

Pensar en sus sistemas de recogida de información como un ecosistema de conocimientos basados en datos puede dar lugar a nuevas conversaciones y formas de pensar.

Internamente, el personal puede estar comprometido con el ecosistema y las formas establecidas de hacer las cosas pueden ser desafiadas.

En la industria hotelera hiperactiva e hipercompetitiva de hoy en día, los hoteles que siguen atados a su estática base de datos se dirigen a la lista de los negocios en peligro de extinción. Abrazar el ecosistema es una apuesta segura para aquellos que desean prosperar.