Los viajes de ocio son viajes de ocio, los viajes de negocios son viajes de negocios, y normalmente ambos aspectos no se combinan para las agencias de viajes… pero la realidad es que esta combinación se produce cada vez más.

“Mezclar los viajes de placer y de negocios es una gran oportunidad”, asegura Marc Casto, presidente y CEO de Casto Travel, con sede en Silicon Valley.

Una encuesta de Expedia sobre las Tendencias del Viajero de Ocio, publicada a principios de este año, descubrió que el 60 por ciento de los viajeros de negocios combinan los viajes de trabajo con los de placer.

Eso es un aumento del 43 por ciento. Los viajeros de negocios de Reino Unido, Alemania, India y China se encontraban entre los que más combinaban los viajes de negocios y de placer, en una tendencia imparable ya comúnmente conocida como bleisure.



Los agentes de viajes de placer venden su tiempo y su experiencia. En un mundo ideal, cuanto más tiempo y experiencia aporten, mayores serán sus ingresos.

Los viajes de negocios son una transacción, al fin y al cabo. El incentivo aquí es hacer la transacción lo más deprisa posible y pasar a la siguiente operación. Cuantas más transacciones se completen, mayores serán los ingresos.

“Para el viajero de placer, la experiencia es todo un propósito”, explica el consultor turístico Bruce Tepper, vicepresidente de Joselyn, Tepper & Associates en Scottsdale, Arizona. “Para el viajero de negocios, la experiencia de viajar en sí es algo, en principio, secundario. Podríamos pasar una hora hablando con un viajero de placer sobre el mejor hotel cuando el viajero de negocios sólo quiere terminar con la gestión. El tiempo es dinero y no tienen tiempo que perder”.

Los buenos organizadores de viajes de placer tienden a ser detallistas , al menos cuando tratan con el cliente, explica Tepper. Pueden estar contentos, incluso ansiosos de charlar sobre el último crucero o el hotel más memorable para llevar al viajero al estado de ánimo adecuado para un aumento de ventas.

Pedirle a un agente de viajes de negocios que cree unas vacaciones personalizadas, fluidas y ricas en comodidades y lugares probablemente no funcionará. Tampoco es probable que un agente de ocio cree un programa corporativo globalmente integrado, totalmente compatible y rico en proveedores.

Si las agencias comienzan a personalizar la parte de ocio, incorporando nuevos hoteles, añadiendo tours y actividades específicas, algunos agentes de negocios estarán fuera de su propia zona de confort y experiencia. Por eso, tantas agencias crean divisiones separadas para viajes de negocios y de placer, pero precisamente esta realidad podría suponer una gran oportunidad para los agentes capaces de crear la mejor experiencia bleisure posible.

Consulta el artículo original completo en Skift