La mejora de las conexiones áreas, el incremento de las rutas internacionales, y la menor dependencia de los “turistas prestados” de países como Túnez, Turquía y Egipto, entre otros factores, han convertido a Sevilla en uno de los pocos destinos que mejor han sabido mantener un crecimiento sostenido.

De hecho, entre enero y agosto de 2018, casi dos millones (1.967.642) de viajeros se alojaron en establecimientos de la capital andaluza, un 3,18% más que en el mismo periodo de 2017. Un incremento que también se ve reflejado en la actividad de la planta hotelera, que se verá reforzada en los próximos años con más de una veintena de proyectos.

Una situación que empresarios y directivos del sector turístico, reunidos en el Gran Debate Hotelero, celebrado en Sevilla, consideran una excelente oportunidad, que debe ser abordada también con prudencia para evitar que el exceso de oferta, unido al auge de la vivienda turística, y al posible descenso de clientes, repercuta negativamente en el sector.



Según Carlos Díez de la Lastra, director general de Les Roches Marbella Global Hospitality Education, “no debemos olvidar que la profesionalización de la fuerza laboral que participa en la cadena turística, resulta fundamental para competir y captar al turista de mayor nivel. Estamos acostumbrados a dar un buen servicio, pero es el momento de establecer un nuevo modelo, basado en la excelencia. Entender el nuevo perfil del viajero, que demanda emociones, personalización y máxima adaptación a las nuevas tecnologías y al entorno, son claves para lograr un crecimiento sostenido y rentable”.

Para Díez de la Lastra “falta una política real enfocada en la inversión en formación. Estamos alineados en una estrategia de captación de viajeros de largo radio y caracterizados por un alto poder adquisitivo, pero a veces se nos olvida que es el servicio en el destino, en nuestros hoteles y restaurantes, lo que logra fidelizarlos y lo más importante, convertirlos en embajadores en sus países de origen. No sirve de nada que tengamos la mejor gastronomía o las infraestructuras hoteleras más punteras, si no conseguimos que esa calidad se traslade también a la atención al cliente”.

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Según el último informe realizado por WTTC y Oxford Economics, la industria de viajes y turismo registró en 2017 un crecimiento de 4,6% con respecto al 2016, superando el 3% que alcanzó el Producto Interno Bruto (PIB) mundial en ese año, y para 2028 se estima que genere hasta 410 millones de puestos de trabajo, lo que equivaldría a uno de cada nueve de todos los trabajos en el mundo.

“Habrá carencias en toda la cadena; desde las posiciones más básicas del hotel hasta los puestos directivos. Pero tampoco es necesario irse tan lejos. La formación sigue siendo nuestro verdadero desafío, especialmente en un sector tan sensible como el turismo, que representa una de nuestras mayores fuentes de ingresos y donde entran en juego valores profesionales y personales” aseguran desde Les Roches Marbella, donde reconocen que “los hoteles que más están apostando por la formación son los que mejor resultado están teniendo, en crecimiento y calidad, y eso es algo extrapolable al conjunto del sector y del país”.