Las reservas brutas de la industria global de los viajes alcanzaron 1,3 billones de euros en 2017, convirtiéndose en uno de los sectores más importantes y de más rápido crecimiento en el mundo. Al considerar las contribuciones económicas indirectas, los viajes y el turismo representan ahora un 10,2 por ciento del PIB mundial.

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Según el último informe de tendencias de Deloitte para la industria turística, la influencia de tecnologías emergentes puede desbloquear soluciones increíbles, en primer lugar, para las aerolíneas, específicamente en puntos problemáticos tales como puntos de control de seguridad, sistemas de equipaje o la optimización de rutas, mitigando el impacto de demoras climáticas y fallos en los equipos.

Tecnologías como el Internet de las cosas (IoT), la robótica, la impresión 3D, el seguimiento de activos y la fuerza laboral inteligente, pueden  aliviar los puntos débiles en torno al mal funcionamiento de los aviones, por ejemplo, a través de la detección y notificación en el aire. Así, durante el vuelo, el propio avión envía un mensaje al suelo sobre la parte que no funciona bien para su reparación a su llegada.

Mientras que los hoteles y las aerolíneas representan la mayor parte de las reservas brutas de la industria turística, lo cierto es que la mayoría de los viajeros no realizan desplazamientos para sentarse en aviones o pasar tiempo en las habitaciones de los hoteles.

Viajar se trata de vivir una experiencia, de modo que los proveedores de viajes más grandes de hoy en día deben beneficiarse de pensar de manera innovadora y encontrar maneras de ser más relevantes para sus clientes en sus viajes. Para muchos, esto significa buscar más allá de sus competencias básicas y, en el caso de los hoteles, explorar el poder de los espacios adyacentes.

Tours y actividades: la frontera final de los viajes online

Los tours y actividades representan otra gran oportunidad para que las marcas de viajes aprovechen los espacios adyacentes. Mientras que la industria de los viajes a menudo se preocupa por los grandes sectores (hoteles y aeropuertos), a menudo se pasa por alto el gasto en actividades.

Las actividades de viaje, atracciones y eventos en el destino, suponen el tercer segmento en viajes y representa el 10 por ciento de los ingresos , un mercado que alcanzará los 149.000 millones de euros en 2020, y donde los hoteles y los actores de los viajes online tienen una gran oportunidad para integrar recorridos y actividades en sus ecosistemas digitales.

Los tours y actividades pueden no solo crear nuevas fuentes de ingresos, sino que también tienen el potencial de dotar a las marcas de viajes de una perspectiva completamente nueva sobre las preferencias e intereses de sus viajeros.

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En cuanto a la distribución online, el tira y afloja perpetuo entre los proveedores de viajes y los intermediarios puede intensificarse a lo largo de 2018, especialmente en el sector hotelero, donde lo que está en juego es cada vez mayor.

El crecimiento de la reserva de hoteles online continúa creciendo en el tiempo, y las OTAs continúan expandiéndose en ese el espacio. En 2016, los ingresos por alojamiento en OTAs crecieron a casi cinco veces la tasa del mercado hotelero de Estados Unidos.

Por primera vez, las reservas de hoteles en OTAs superan las reservas totales realizadas en los sitios web de los hoteles.

Por último en cuanto al transporte, la innovación que va a revolucionar esta parte del viaje tiene implicaciones que se extienden mucho más allá de la industria de los viajes y que están dando forma a la vida cotidiana.

Las plataformas de transporte en coche y de compartición de viaje han cambiado y seguirán cambiando por completo la forma en que se mueven los consumidores, si bien todas las miradas ya están centradas en los coches autónomos y en saber cuál será la primera compañía en desarrollarlos eficazmente.