Alejandro Sepúlveda, consultor turístico

Si eres profesional del turismo, probablemente hayas oído hablar de la importancia de la transversalidad del turismo y de la elevada sensibilidad de la actividad turística a los cambios que suceden continuamente en el entorno externo de las empresas y destinos turísticos. Un concepto que se refiere a que la gestión de una empresa o destino turístico requiere de la consideración estratégica de todos los factores externos que pueden afectar a la evolución de su actividad.

Y es que el turismo es un fenómeno global que tiene una sensibilidad especial a los factores geográficos, climáticos, políticos, económicos, demográficos, sociológicos y tecnológicos. Como ejemplo de actualidad, podemos pensar en el elevado impacto que la inestabilidad política en Cataluña está ejerciendo sobre la evolución de las reservas hoteleras, un impacto que desde el propio sector ya se considera que será mayor que el producido por los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils del pasado agosto. Asimismo, un ejemplo de igual relevancia es la alta dependencia del turismo de nieve ante los factores climáticos, lo que provoca que en aquellas temporadas invernales con menos precipitaciones de nieve, las empresas turísticas dedicadas a los deportes de invierno vean reducida su rentabilidad de forma considerable.

Por no hablar de los devastadores efectos que la alta intensidad del terrorismo yihadista ha tenido sobre el comportamiento de la demanda turística en destinos mediterráneos como Turquía y Egipto, así como las crisis asociadas a catástrofes naturales de diversa índole, que afectan considerablemente al normal desarrollo de la actividad turística.
¿Pero cuál es el factor intrínseco a la actividad turística que la hace especialmente sensible a los cambios del entorno? Sin duda alguna, lo que realmente diferencia al turismo de otras actividades económicas, sin perjuicio de otros elementos, es el factor de localización.

Es decir, los servicios propiamente turísticos que los visitantes disfrutan durante su estancia en el destino, como el alojamiento, la restauración y las actividades de ocio; se encuentran físicamente enclavados en el territorio que conforma el destino, y consecuentemente, su incapacidad para trasladar sus servicios a otros territorios en el corto y medio plazo, provoca que estas empresas sean especialmente dependientes de todos los factores que componen su entorno externo.

Por lo tanto, en un caso como el de Cataluña, la alta inestabilidad política puede provocar, como hemos visto, la deslocalización de empresas de diversos sectores económicos, que han trasladado con celeridad su sede social a otros puntos del territorio nacional. ¿Pero qué sucede con el turismo? Que los establecimientos hoteleros, como ejemplo más representativo, se encuentran atrapados por el factor de localización, lo que les imposibilita trasladar sus servicios a otros territorios, dado que su función principal es proporcionar alojamiento a los viajeros que eligen Cataluña como destino de sus vacaciones, reduciendo su capacidad de acción para paliar los efectos de los acontecimientos que suceden en el entorno próximo a su localización física.

Consecuentemente, ante la imposibilidad del turismo de evitar los efectos del factor de localización física, se hace imprescindible que tanto los destinos como las empresas turísticas incluyan en su planificación estratégica una previsión realista de aquellos factores del entorno externo que pueden afectar notablemente a la evolución de su rentabilidad. Asimismo, los planes operativos anuales de dichas empresas y destinos deben desarrollar medidas de contingencia para minimizar los impactos negativos de los factores externos que condicionan con claridad el normal desarrollo de su actividad.

Es por ello, que atendiendo a la realidad actual del entorno externo, protagonizada por el conocido VUCA Environment (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity), el gran reto del sistema turístico es gestionar la incertidumbre de un entorno cambiante en un sector que, debido al factor de localización, presenta una hipersensibilidad antes los cambios del entorno externo, superior al de otras actividades económicas. El gran reto del futuro para la gestión eficiente de empresas y destinos turísticos será por lo tanto la anticipación de los cambios del entorno teniendo en cuenta el factor limitante de la localización.

Consultor de Turismo y Dirección Hotelera en Alejandro Sepúlveda Hotel & Tourism Consulting, Docente Universitario en Ostelea, Tourism Management School (Madrid), en la Universidad Carlos III de Madrid, en la Universidad Europea de Canarias y en la Universidad Rey Juan Carlos. Alejandro Sepúlveda cuenta con ocho años de experiencia profesional en la hotelería nacional e internacional, intermediación turística y consultoría estratégica de turismo, así como numerosos méritos académicos y tres publicaciones académicas en el ámbito del turismo.