Cuando pensamos en eventos corporativos, al margen de considerarlos dentro de un aspecto educador, incentivador, de entretenimiento o motivador, debemos razonar acerca del fuerte impacto que la industria MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions) tiene sobre un municipio, ciudad o país.

Hablamos de un impacto económico, laboral y promocional, además de lúdico. La celebración de eventos, ya sean públicos o privados, masivos o restringidos, y de cualquier ámbito (tecnológicos, farmacéuticos, culturales, deportivos, de salud, cosmética, etc…) desde el punto de vista del destino, derivan en una gran repercusión económica y mediática, ayudando a su posicionamiento en un corto y medio plazo.

Una planificación estratégica, la organización al detalle y contar con un partner que realmente sea experto en este sector, son claves a la hora de mantener y acrecentar la imagen de un destino.

Barcelona y Madrid son ciudades habitualmente intensas como anfitrionas de eventos. La Ciudad Condal ocupa un lugar de privilegio siendo la tercera a nivel mundial en turismo de reuniones. Como muestra de la importancia del MICE en el sector turístico, cabría indicar que según los últimos datos del Convention Bureau de Barcelona, se recibieron un total de 590.000 visitantes que asistieron a congresos, jornadas, reuniones, cursos, convenciones e incentivos durante el año 2016. Y la cifra va en aumento.

En la realidad, hay muchas más ciudades que podrían beneficiarse del tirón que genera el sector MICE. Cuando un destino toma la decisión de querer ser considerado como sede de eventos debe prever y garantizar la calidad de sus accesos, instalaciones y servicios, así como también que sea fácil para las empresas y agencias responsables el poder controlar todos los aspectos derivados de la propia organización.

bigstock-Business-People-Corporate-Disc-84711686.jpg

El análisis previo para elegir un destino debe determinar si la capacidad hotelera es suficiente, si las conexiones aéreas y terrestres son las adecuadas, si podemos cumplir con una oferta gastronómica de calidad y si la logística durante esos días y en ese espacio geográfico es viable. Todo esto para preservar la tranquilidad de la ciudad. Teniendo en cuenta los beneficios que comporta el crecimiento de este sector en su economía, una apuesta controlada representa mayor riqueza, alto número de visitantes e interés turístico.

MICE, generador de riqueza

En la organización de cualquier evento se involucra a muchísimas personas, se generan puestos de trabajo y existe un gran número de empresas complementarias que se benefician directa e indirectamente de la llegada de visitantes. Algo que, sin duda, contribuye a la dinamización de la actividad turística y del desarrollo local, y que al mismo tiempo configura un sector dinámico que tiene su peso en la economía de la ciudad o país.

Como no existen datos globales provenientes de estadísticas públicas -un reclamo histórico del sector-, se ha estimado el valor utilizando estudios sectoriales como son la medición de Infoadex de la inversión publicitaria en España, la encuesta sobre inversión MICE del Business Travel Institute y el informe anual del Spain Convention Bureau.

Impacto social

Pero no sólo este impacto es económico. Además, la organización de eventos ayuda a mejorar el posicionamiento de estos enclaves turísticos y, puertas adentro, generan una mayor autoestima de los habitantes, consolidando su sentido de orgullo y pertenencia. Al mismo tiempo, al hacer un trabajo bien hecho, el destino se convierte también en un polo de atracción de visitantes por negocios y turismo, gracias a la repercusión que consiguen estos eventos.

Por destacar otros puntos positivos de la explotación MICE en los destinos, esta industria optimiza la colaboración entre el sector público y privado, y en muchos casos la promoción de eventos termina provocando la mejora de infraestructuras, la dinamización de los comercios y la constante formación del personal profesional, entre otros aportes de valor.

Sandrine es Directora General de MCI España y Portugal. Se graduó en Universidades Francesas, donde recibió una Licenciatura en Gestión Turística y un Máster en Marketing de Destino. Después de graduarse se trasladó a Barcelona donde comenzó su carrera en la industria de eventos, primero como Gerente de Proyectos para International Association Meetings. En 2003, se incorporó al proyecto del Centro Internacional de Convenciones de Barcelona y se convirtió en Directora de Ventas para Association Meetings. En el año 2007 fue nombrada por MCI como Directora de Ventas Globales de PCO para la división Institucional, convirtiéndose en Directora General de España y Portugal en 2010.

Suscríbete a nuestro Newsletter


Al suscribirte al newsletter aceptas la política de privacidad