Las compañías que incorporen la inteligencia artificial (IA) a su modelo de negocio podrán ver incrementados sus beneficios en un 38% para 2035. Esta es una de las principales conclusiones del último informe elaborado por Accenture. Además, la introducción de la IA contribuirá a aumentar el valor agregado bruto (VAB) en 14 billones de dólares de 16 industrias diferentes, en 12 mercados (España incluido).

El informe, desarrollado por Accenture Research en colaboración con Frontier Economics, evalúa el potencial impacto económico de la inteligencia artificial en el valor agregado bruto (VAB) de las corporaciones- una aproximación del producto interior bruto que mide el valor generado por los bienes y servicios producidos. La investigación ha comparado las hipotéticas tasas de crecimiento de 16 industrias para 2035, con las tasas de crecimiento estimadas tras integrar la IA en los procesos económicos de las compañías.

El resultado arroja que la IA tiene el potencial de aumentar la tasa de crecimiento en una media ponderada de 1,7 puntos porcentuales. “La inteligencia artificial revolucionará la forma en que las compañías crecen y compiten, ya que constituye un factor de producción totalmente novedoso que puede incrementar la rentabilidad de las empresas” ha declarado Paul Daugherty, chief technology and innovation officer en Accenture. “Para aprovechar esta gran oportunidad, es esencial que las organizaciones comiencen a desarrollar ya estrategias en torno a la IA que pongan a las personas en el centro, y que se comprometan con el desarrollo de sistemas de IA responsables, acordes con valores morales y éticos; todo ello traerá resultados positivos e impulsará a las personas a hacer lo que mejor saben hacer: imaginar, crear e innovar”.

De las industrias analizas en el estudio, información y telecomunicaciones, producción industrial y servicios financieros son las que presentan un mayor crecimiento del VAB tras la implementación de la IA, con un 4,8%, un 4,4% y un 4,3%, respectivamente, para 2035. Esto se traduce en un incremento de seis billones de dólares en el VAB para 2035 en estos tres sectores. Incluso industrias en las que el capital humano es indispensable, como la educación y los servicios sociales (donde el crecimiento de la productividad suele darse a un ritmo lento) verán un aumento de 109.000l millones de dólares y 216.000 millones en su VAB, respectivamente.

Al examinar la rentabilidad en cada industria, el estudio demuestra que la IA ofrece grandes oportunidades. Así, en sectores como retail y distribución, la IA permite a los profesionales ser más productivos, y por tanto contribuye al incremento de los beneficios hasta en un 60%. Por otro lado, en los sectores intensivos en capital, como la fabricación industrial, la maquinaria impulsada por la IA permitirá eliminar tanto los dispositivos defectuosos como el equipamiento inactivo. Esto contribuirá a incrementar las tasas de retorno, de manera que los beneficios aumenten en un 39% para 2035.

Las estrategias para implementar la IA Independientemente de la industria en la que operen, hoy en día las compañías tienen ante sí una gran oportunidad para integrar la IA y desarrollar nuevas capacidades de negocio, que contribuyan a su crecimiento, rentabilidad y sostenibilidad. Para alcanzar el éxito en el futuro con IA, los directivos deberían considerar las siguientes estrategias:

Estrategia y liderazgo IA: los beneficios de la IA deben resultar tangibles para el equipo de dirección de las compañías, así se establecerá una hoja de ruta de la implantación de esta tecnología.

Integrar la IA en RRHH: el rol del director de Recursos Humanos no consiste únicamente en la gestión de los empleados, sino que debe evolucionar hacia la gestión de la interacción entre las personas y las máquinas.

Aprender con máquinas: los directivos deben centrarse en las necesidades de sus profesionales, principalmente en el ámbito del desarrollo de capacidades, para adaptar los modelos de negocio a la naturaleza cambiante de la formación de empleados.

Designar un Chief Data Supply Chain Officer: este puesto será necesario para lograr una cadena de suministro integrada de principio a fin.

Crear una cultura de IA abierta: confianza, apertura y transparencia son elementos clave para que las relaciones entre personas y máquinas funcionen correctamente, y por ello, los líderes empresariales deben adaptar la cultura corporativa que permita minimizar los riesgos de una plantilla híbrida a la vez que se maximizan las oportunidades.

Ir hacia la nube: la siguiente fase de innovación combinará datos de fuentes colectivas (crowd-sourced data) en la nube con capacidades de IA para crear oportunidades de negocio nuevas y disruptivas.

Más allá de la automatización: con los avances recientes en IA, las empresas necesitan dar un paso más para sacar partido a la inteligencia de máquinas dinámicas, autodidactas y autónomas..

Medir los retornos en algoritmos: al contrario que los activos tradicionales que se deprecian con el transcurso del tiempo, los activos de IA incrementan su valor, por lo que los directores financieros necesitarán nuevas métricas para evaluar correctamente el “retorno de IA”, que podría incluir el valor generado de cada algoritmo o una combinación de la inversión inicial y los costes en curso.

“Tras explorar el impacto macroeconómico de la IA a medida que vaya madurando a lo largo de las próximas décadas, queda patente que empresas de todos los sectores tienen ante sí una grandísima oportunidad para integrar la IA y que ello les aporte beneficios notables”, ha apuntado Mark Purdy, managing director de Accenture Research. “Optimizando los procesos con la automatización inteligente, mejorando el factor de trabajo humano y el capital físico, e impulsando innovaciones, la IA puede contribuir a un crecimiento económico drástico y a una estabilidad duradera”.

Este estudio se basa en el informe Why Artificial Intelligence is the Future of Growth, presentado en 2016 y que examinaba el impacto económico de la IA en 12 economías desarrolladas. Este informe reveló que la IA podía doblar las tasas anuales de crecimiento económico para 2035 e impulsar la productividad laboral hasta un 40% al cambiar de forma radical la manera de trabajar.

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