A partir de hoy, las tarifas de roaming en la Unión Europea ya no se aplicarán. Los ciudadanos que viajen dentro de la UE podrán llamar, enviar mensajes de texto y conectarse a sus dispositivos móviles al mismo precio que pagan en casa. La eliminación de las tarifas de roaming es uno de los mayores y más tangibles éxitos de la UE.

La nueva regulación también establece ciertos límites y el roaming no va a salir siempre gratis. Estas son algunas de las recomendaciones que ha publicado el buscador de viajes Rumbo para no cometer errores y evitar sorpresas en la factura del teléfono.

Es importante tener en cuenta que el “roaming como en casa” (sin costes) estará disponible sólo para aquellos que viajen ocasionalmente, y no para los que permanezcan fuera del país de manera constante. Las compañías telefónicas comprobarán si el usuario ha estado más de cuatro meses fuera de su país de origen y, si es el caso, cargarán los costes correspondientes.

No habrá costes adicionales para llamadas de teléfono o mensajes, pero sí límites en el uso de datos móviles, que dependerán del tipo de contrato que cada usuario haya firmado con su compañía telefónica. La recomendación es que antes de salir de España, consultemos con nuestra compañía qué cantidad exacta de datos tenemos disponibles sin coste adicional desde la Unión Europea, y poner el contador a cero en el móvil antes de embarcar, para poder revisar lo que llevamos gastado y de esta forma evitar sustos a la vuelta.

Además, los turistas podrán llamar y recibir llamadas cuando viajen dentro de la Unión Europea, pero ¡ojo con hacer lo contrario! Si llamas desde tu país de origen a otro, aunque pertenezca a la UE, esto no será considerado como roaming y podrán cobrarte sobrecostes dependiendo de las condiciones que tengas en tu contrato.

La nueva regulación para las tarifas de roaming solamente está vigente en tierra. Esto significa que si estás a bordo de un avión o de un barco y utilizas el teléfono móvil para navegar por Internet, este roaming no será gratuito.

Miedo a perderse algo

Más de la mitad de los españoles (63%) admite tener alguna fobia y, aunque los miedos más comunes en nuestro país son a las arañas (35%) y a las alturas (35%), existe una serie de fobias modernas que han llegado para quedarse, como el miedo a quedarse sin conexión a Internet, a no tener cobertura en el móvil o incluso a perder el propio teléfono. Son datos que revela el último estudio de la agencia de viajes online Rumbo, realizado con motivo de la eliminación de los costes de roaming dentro de la Unión Europea por parte de los operadores de telefonía móvil.

Según el estudio, el miedo a quedarse sin conexión a Internet es una fobia real que ya afecta a un 12% de los españoles, una cifra superior a otros países como Alemania (11%), Italia (10%), Francia (9%) o el Reino Unido (6%). Además de este miedo a la exclusión digital, también está el conocido como “FOMO” o miedo a perderse algo, que ya padecen casi uno de cada diez españoles (7%). El porcentaje aumenta hasta un 15% en el caso de los millennials (jóvenes entre 18 y 35 años) y afecta más a los hombres que a las mujeres (9% y 6% respectivamente).

La simple idea de no poder navegar por Internet, ver qué cuentan sus contactos de Facebook o no poder subir fotos a Instagram aumenta el nivel de ansiedad de los españoles, y hay incluso un 3% que confiesa sentirse inseguro cada vez que obtiene pocos “likes” en las redes sociales. Además, el estudio sitúa a los españoles como los europeos con mayor adicción a sus smartphones: casi uno de cada cuatro (21%) siente pánico ante la simple idea de perderlo, por delante de italianos (18%), franceses (15%), alemanes (14%) o británicos (9%).

Pero los miedos no se guardan en secreto; para algo están las redes sociales. Un 36% de los españoles comparte sus temores públicamente en la red, y afirma que lo hace principalmente para crear comunidad y ayudar a otros que padecen el mismo problema (57%), crear un tema de conversación (23%) o simplemente para sentirse mejor consigo mismo (45%).

Cuando se trata de viajar al extranjero, estos miedos se hacen todavía más fuertes debido a los temidos sobrecostes del roaming. Por eso, los adictos al Wi-Fi y víctimas del FOMO pueden estar tranquilos, porque a partir de hoy se sentirán como en casa cuando viajen por la Unión Europea, pudiendo acceder a sus queridas aplicaciones y hablar con los suyos por teléfono sin arruinarse.