La llegada del verano supone para la mayoría de los españoles la llegada del tan ansiado momento del año en el que nos relajamos, disfrutamos y, a la vez, en el que más gastamos.

De hecho, se prevé que en 2017 el gasto medio con tarjeta de crédito por persona en viajes (transporte y alojamiento, fundamentalmente) alcance los 431 euros durante la época estival (julio y agosto), un 2,8% más en relación a los 419 euros de gasto en el mismo período del año anterior. Este dato se desprende de un análisis realizado por Bankinter Consumer Finance basado en los hábitos de compra de sus usuarios de tarjetas de crédito bankintercard.

En la cifra se incluyen los gastos habituales de los viajes (transporte –vuelos, billetes de tren, barco— y alojamiento –hoteles, hostales, apartamentos, etc.–), que constituyen hoy uno de los sectores económicos que más han crecido en los últimos años.

Los millennials cambian sus hábitos de viaje

Los menores de 35 años, los denominados millennials, son los que gastan menos con tarjeta de crédito en viajes durante el verano, en julio y agosto de 2016 gastaron concretamente 317 euros, según este mismo estudio. De hecho, es el grupo que más ha reducido su nivel de gasto en este capítulo durante dichos meses (alrededor del 11,5% a lo largo de los últimos cuatro años). Esto refleja que se trata de uno de los colectivos que se está recuperando más lentamente de la crisis.

Aunque el verano continúa siendo el momento del año que los millennials dedican más a viajar, la mayor flexibilidad de tiempo y el hecho de que, en muchas casos, aún no tengan responsabilidades familiares, les permite optar cada vez más frecuentemente por otras épocas del año, en las que los precios suelen ser más baratos, tendencia que ya está plenamente consolidada en el grupo de mayores de 65 años.

Los padres de los millennials

En contraposición, los que más gastan en viajes durante el período estival son los consumidores de entre 35 y 65 años. Hablamos de los padres, en algunos casos abuelos, de los millennials. Son personas generalmente activas laboralmente, con mayor nivel de ingresos y más condicionados por las exigencias del trabajo a la hora de elegir sus períodos vacacionales.

Dentro de este amplio grupo, el segmento que más gasta en viajar durante el verano es el de los baby boomers más jóvenes, aquellos que se encuentran entre los 51 y 65 años, que realizaron un total de pagos con tarjeta de 443 euros en julio y agosto de 2016. Cabe destacar que en esta época es en la que efectúan el 27,8% del total de sus gastos destinados a viajes (según cifras del año pasado).

Son consumidores que se acercan al final de su etapa laboral, en su mayoría con hijos ya mayores, que están finalizando su etapa estudiantil y que, en algunos casos, ya están emancipados y/o han formado sus propias familias.

Le sigue la franja entre 35 a 50 años. Son los españoles que podríamos englobar en la denominada Generación X que, de media, gastaron unos 428 de euros de media en julio y agosto de 2016, época en la que realizaron el 29,2% del total de sus gastos destinados a viajes.

La generación de oro del siglo XXI

Los consumidores que están distribuyendo sus gastos en viajes de forma más homogénea son las personas mayores de 65 años, que extienden la mayor parte del período vacacional entre mediados de abril y septiembre. Si bien el gasto conjunto de julio y agosto de 2016 (unos 385 euros en total) supuso el 20,1% del total dedicado a viajar a lo largo del año, mayo es el mes en el que más gastan, con un repunte del 10,7% respecto al conjunto del año.

Son los jubilados del siglo XXI, personas con ganas de disfrutar de la vida y de viajar, tras décadas de actividad laboral y dedicación a sus hijos. Con la llegada de la jubilación, tienen ahora la posibilidad de elegir más libremente su periodo de vacaciones, y de aprovechar los descuentos destinados a personas de su edad, así como los mejores precios y ofertas para viajes fuera de los meses centrales de verano.

Gasto en ocio y restauración en verano

Junto a los gastos de transporte y alojamiento, existen otros capítulos de consumo directamente asociados a las vacaciones de verano, como son los relacionados con el ocio (que incluye espectáculos deportivos, cine, museos, parque de atracciones y casinos, entre otras actividades) y restaurantes.

Cabe destacar que, según nos vamos haciendo mayores, nuestro porcentaje de gastos en ocio va disminuyendo en dicho período. De este modo, los menores de 35 años son el grupo que mayor porcentaje de sus gastos dedica a este capítulo, concretamente el 7,27% (julio y agosto de 2016, seguidos por los consumidores de 36-50 años (5,25%) y entre 51 y 65 años (3,28%). Los mayores de 65 años son los que consumen menos ocio durante el verano, sólo el 2,64%, además de ser el segmento al que menos presupuesto dedican del total de su consumo en esos meses.

Por el contrario, en verano el porcentaje de gasto en restaurantes va creciendo con la edad. Concretamente, las personas de más de 65 años son las que dedican más parte de su gasto en a comer en restaurantes, un 11,09% del total de sus gastos de julio y agosto (2016), mientras que los menores de 35 años son los que menos parte de su presupuesto dedican a restaurantes en dichos meses (un 7,61% del total). En una posición intermedia se sitúan las personas entre 51-65 (8,99%) y entre 36 y 50 años (8,52%).