Los efectos que el Big Data está teniendo en la economía crecen de forma exponencial y las empresas consideran el Big Data como eje crucial para reorganizar el negocio. Desde el punto de vista empresarial, los principales outputs derivados por la aplicación de iniciativas Big Data han sido, la reducción de costes operativos (49,2%) y los esfuerzos por crear nuevas líneas de innovación (44,31%), esto según la encuesta llevada a cabo por Det Norske Veritas (2016). La región que trabaja más con Big Data resulta ser Asia-Pacífico, y China resulta ser la región que más se apoya en los datos en el proceso de toma de decisiones de negocio (53%). Estas son las conclusiones de un nuevo informe publicado por Ostelea sobre el grado de utilización del big data en el sector turístico.

A nivel de tamaño, son las compañías con más de 1.000 empleados las que se presentan como más optimistas, viendo el potencial del Big Data en un 60,4% y a nivel de áreas, son las FinTech (contracción de finance y technology), es decir las empresas que utilizan las TICs para ofrecer nuevos servicios financieros a bajo precio las que muestran un mayor desarrollo e impacto en la evolución de la adopción de Big Data.

Los grandes paquetes de datos derivados de los teléfonos móviles, de las redes sociales, de los terminales de punto de venta (TPV) abren un amplio abanico de posibilidades para que el sector turístico pueda mejorar los servicios que ofrece. Por lo tanto, disponer de estos datos es relevante a la hora de tomar decisiones de negocio por parte del sector turístico, anticipándose al comportamiento del mercado y de los clientes, para así responder de una forma proactiva.

Si el Big Data permite aumentar la competitividad, la rentabilidad y la diferenciación de un destino turístico, así como desestacionalizar la oferta turística, el sector necesita un enfoque más “customer-focused approach” (Baggio, 2016), es decir más centrado en el cliente. En el escenario contemporáneo el viajero pasa de ser mero consumidor a “prosumidor” (del inglés prosumer), un generador de contenido, un sujeto activo en la toma de decisiones y la búsqueda de experiencias basadas en recomendaciones de otros viajeros.

Además, organizando su proprio viajes a través de las numerosas plataformas existentes y difundiendo datos en las redes sociales, el nuevo turista produce una extraordinaria cantidad de información que puede ser gestionada e interpretada por parte del sector. Según la investigación en materia llevada a cabo por El Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas (INVAT.TUR) en colaboración con Territorio Creativo (TC), el análisis de las conversaciones en las redes sociales en torno a una marca o a un destino y de la huella digital que los usuarios dejan en la web, permiten aportar mejoras y anticiparse a las tendencia del turista.

Los viajeros mediante el uso de tecnologías generan continuamente nuevas informaciones interpretables por parte del sector. A partir de los números de teléfonos activos por país, se puede determinar, por ejemplo, el origen de los visitantes, sus preferencias de destino, y la estancia media.

Ciudades inteligentes

La Smart City, o sea aquella ciudad donde se aplican las tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) de manera eficiente, representan el entorno ideal de optimización del uso del Big Data por parte de la industria turística, hacia la creación de los llamados Destinos Inteligentes (DI).

Los criterios que rigen los rankings internacionales de las ciudades inteligentes son: 1) la economía, 2) la tecnología, 3) el capital humano, 4) la cohesión social, 5) la internacionalidad, 6) el medio ambiente, 7) la movilidad y los transportes, 8) la planificación urbana, 9) la gobernanza y 10) la gestión pública. Las ciudades que entran en el siguiente ranking sobresalen en varias dimensiones

La primera ciudad del Estado español que aparece en el ranking es Barcelona que se sitúa en el puesto 33, con un ICIM de 78, 10. La segunda ciudad española es Madrid en el puesto 34 con un ICIM de 78,06 y la tercera es Valencia en el puesto 49 (ICIM 73,78).

De las diez dimensiones consideradas, es la internacionalidad el indicador que está estrictamente más vinculado con el turismo, puesto que el criterio se refiere a la proyección internacional de la marca-ciudad, medible en términos de llegadas de turistas y de inversión extranjera.

El Top Ten de la internacionalidad está liderado por ciudades como París, Londres ocupa la segunda posición y Hong Kong la tercera. París es, por lo tanto, la segunda ciudad por número de turistas internacionales, la primera por número de fotos subidas a la plataforma Panoramio, y la primera por número de conferencias internacionales. Por su parte, Londres es la ciudad que atrae el mayor número de pasajeros internacionales.