El imparable crecimiento del alojamiento alternativo fue el protagonista en el cierre de la conferencia europea de Phocuswright, que se ha celebrado esta semana en Ámsterdam –ciudad que acogerá nuevamente el evento en 2018, entre el 15 y el 17 de mayo–.

Eso sí, Douglas Quinby, vicepresidente de Phocuswright y encargado de dirigir la sesión, decidió no llamarlo más “alojamiento alternativo”, ya que una tendencia que ha probado uno de cada tres viajeros norteamericanos y uno de cada dos europeos no puede denominarse como “alternativa”.

Mucho ha llovido desde que compañías como VacationRentals o Homelidays hicieran los primeros intentos por ordenar y comercializar en internet este tipo de alquileres. Sin embargo, no cabe duda de que Airbnb es la compañía que ha conseguido despertar definitivamente el interés de los usuarios y el recelo de la industria turística, particularmente de los hoteles.

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No sólo la demanda se ha transformado radicalmente, según Quinby, también la oferta. Ahora prácticamente cualquier inmueble es susceptible de incluir un espacio considerado como alojamiento.

Los clientes también han cambiado. Particularmente entre los menores de 34 –sí, los famosos millennials–, ha cambiado el modo de descubrir y reservar alojamiento. Más preocupante para los hoteles: según los informes de Phocuswright, cada vez más clientes que consideran un hotel entre sus opciones de alojamiento terminan realizando una reserva en un alquiler. Peor aún para ellos, muchos usuarios que nunca habían considerado reservar un alquiler lo hacen ahora.

¿Es la experiencia local lo que valoran? ¿La oportunidad de interactuar con los nativos? En parte sí, pero en muy pequeña proporción. Apenas un 10 por ciento de los encuestados por Phocuswright asegura que elige Airbnb por esa razón. Lo cierto es que, como para cualquier tipo de alojamiento, la ubicación y el precio son los factores más decisivos.

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Olivier Grémillon, portavoz de Airbnb para el mercado europeo, fue entrevistado por Douglas Quinby en el escenario de la conferencia. Que la suya fuera la entrevista final, el plato fuerte de la jornada, es otro indicativo de la importancia y la atención que genera Airbnb, también entre los ejecutivos de empresas turísticas allí reunidos.

Grémillon es un tipo inalterable. No esquiva ninguna pregunta y sale del atolladero con elegancia y esa apariencia de no haber roto un plato y de estar recién salido de la facultad. Dada la edad media de los emprendedores que participaron en la conferencia, bien podría ser así.

Lo primero que admitió el portavoz de Airbnb es la evidente evolución de la compañía, que en principio se definió a sí misma como una comunidad, más tarde como una empresa de alojamiento y, ahora, tras el lanzamiento de Trips, una empresa de viajes en toda regla.

“Hemos entendido mucho mejor el ecosistema en el que nos movíamos, en el que estamos ofreciendo muchos más servicios que exclusivamente el alojamiento”.

Eso sí, Grémillon no quiso confirmar que Airbnb esté preparando un buscador de vuelos. “Es parte de la filosofía de la compañía pensar en cómo podemos hacer de cada viaje una experiencia mejor, y sinceramente aún no hemos encontrado ese camino cuando se trata de los vuelos”.

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También tuvo que desmentir que Airbnb vaya a salir a bolsa próximamente, un lío en el que le metió el propio Brian Chesky, CEO de la compañía, al afirmar que era un proceso que podría durar unos dos años. Las estimaciones han valorado a Airbnb en cerca de 27.000 millones de euros, pero lo cierto es que el músculo financiero de la compañía, apoyado por sus sus inversores hace que “no exista ninguna prisa en iniciar ese proceso”.

El nuevo producto de Airbnb, Trips, ocupó un lugar importante de la entrevista. La plataforma cuenta ya con más de 1.000 experiencias en más de 20 destinos, incluyendo Madrid y Barcelona.

El coste de incluir nuevas experiencias a la plataforma es muy reducido y ofrece, según la Grémillon, no sólo la posibilidad de descubrir algunas de las actividades favoritas de los locales, sino la oportunidad de visitar de un modo distinto las atracciones más frecuentadas por los turistas en cada ciudad.

Por supuesto, la cuestión regulatoria formó parte de la entrevista de Quinby. Según el portavoz de Airbnb, la compañía se encarga de recaudar impuestos en 275 jurisdicciones en todo el mundo. El acuerdo más reciente es el anunciado con Ciudad de México. “Siempre nos gusta hablar con las autoridades de las ciudades, pero debe haber un problema concreto que quieran solucionar. No siempre es el caso. Por ejemplo, es normal que quieran limitar el número de alquileres profesionales, pero no tiene sentido aplicar esa misma legislación para los propietarios no profesionales”.

Por último, Grémillon consideró que no es probable que las grandes cadenas hoteleras como Hilton o Marriott se unan a su plataforma, pero no descarta que pequeños hoteles y cadenas puedan hacer uso de la misma en un futuro… siempre que estén conectados con experiencias locales, por supuesto.

Juan Daniel Núñez es editor de SmartTravelNews, el primer medio online en español especializado en innovación y tecnología para el sector turístico y de los viajes.

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