Toyota ha sido la última empresa en sumarse a la apuesta futurística del coche volador, al apoyar la idea “SkyDrive” de la startup Cartivator.

Lo más emocionante del proyecto es su cercanía, ya que lejos de ser un proyecto pensado para un futuro indeterminado, la compañía tiene como objetivo presentar el proyecto coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio, en 2020, tal y como informa el medio Futurism.

El vehículo SkyDrive, de 2,9 metros de largo y aspecto de dron, está diseñado para funcionar a velocidades de hasta 100 km/h, mientras flota a 10 metros (33 pies) del suelo. Sería lo suficientemente simple e intuitivo para que alguien que no es un piloto profesional pueda controlarlo, y despegaría de cualquier carretera convencional.

Cartivator se compone de unos 30 voluntarios dirigidos por el experto en drones Masafumi Miwa, de la Universidad de Tokushima, pero no han desarrollado el proyecto solos. También están respaldados por los ingenieros mecánicos de Toyota, por no mencionar sus 40 millones de yenes de financiación.

El grupo también está recibiendo el apoyo de Taizo Sun, el fundador de GungHoOnline Entertainment, junto con un grupo entusiasta de crowdfunders que han prometido unos 2,5 millones de yenes –20.000 euros, aproximadamente– para ayudar al grupo a cumplir su objetivo: conseguir SkyDrive en el aire en 2018 y comercializado a tiempo para ser portador de la antorcha en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Toyota no es la única gran empresa que está buscando entrar en el eterno sueño del coche volador. Ehang de China, Lilium Aviation de Alemania, AeroMobil, Uber y el proyecto Kitty Hawk de Larry Page están trabajando en automóviles voladores.

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