A falta de una competencia real, la industria hotelera ha operado bajo una misma dinámica durante décadas.

Revolucionar el negocio sería como reinventar la rueda: el hotel es un concepto simple pero práctico que ha funcionado desde el Imperio Romano.

Pero la tecnología del siglo XXI ha desarrollado una idea capaz de desafiar el monopolio del hotel. Al menos ese es el argumento de una investigación llevada a cabo por la compañía LendEDU, según la cual ese rival, Airbnb, se está volviendo más atractivo que los hoteles para muchos huéspedes que buscan planear su próximo viaje.

Los datos más recientes de LendEDU miden las opiniones y preferencias de los millennials al comparar Airbnb con los hoteles. Los millennials, la generación viva más numerosa, son los usuarios más frecuentes de Airbnb y son un 23 por ciento más proclives a viajar que sus generaciones predecesoras.

Cuando se tiene en cuenta que se calcula que los millennials gastarán a nivel global 1,4 billones de dólares al año es fácil ver por qué esta generación es el más codiciado y lucrativo segmento demográfico para cualquier compañía, especialmente para los servicios de alojamiento como hoteles y Airbnb.

El 37 por ciento de los millennials declaró su lealtad a Airbnb, respondiendo que es “una opción más barata y preferible”. Otro 27 por ciento dijo que “Airbnb es un producto incompleto y no tan satisfactorio”.

Mientras tanto, el 35 por ciento de los encuestados coincidieron en que “los beneficios de un hotel merecen el coste adicional”.

Entonces, ¿qué significan estos números para Airbnb y los hoteles? Casi un 40 por ciento que afirma que prefiere Airbnb a los hoteles es muy buena noticia para el mercado online y para este servicio de alojamiento en concreto, según afirma el informe.

Antes del advenimiento de Airbnb, los hoteles estaban virtualmente incontestados cuando se trataba de competir por el dinero de los turistas turistas que planeaban su próxima escapada.

Ahora, se enfrentan a un competidor que se ha tragado el 26 por ciento de sus clientes potenciales. Y, si estos números fueran escalables a un número más grande de consumidores estaríamos hablando de una buena porción de dinero que no iría a parar a la industria hotelera.

Según el informe, si Airbnb puede mejorar su consistencia en la entrega de viviendas de calidad, no hay razón por la que ese 26 por ciento no pueda aumentar a cerca del 50 por ciento en un año o dos.

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