El Revenue Management ha venido para quedarse o, al menos, eso es lo que parece. Es un hecho que las características específicas del sector hotelero han contribuido de forma decisiva, en los últimos años, a que todos los establecimientos hayan consolidado su departamento de revenue management ante la necesidad de optimizar sus ingresos, teniendo en cuenta que las habitaciones son limitadas, su inventario perecedero y deben dirigirse a diferentes segmentos del mercado.

En este sentido, la intermediación y los cambios sufridos en el canal como consecuencia de la transformación digital también tienen mucho que decir al respecto. La falta de presencia en el mercado significa no vender y está claro que para lograr esta visibilidad el hotelero se ha visto obligado a utilizar un medio que ha dejado de ser un completo desconocido para protagonizar parte de su proceso de comercialización.

Por otro lado, aunque competir siempre ha sido complicado, ahora mismo no es suficiente ofrecer el mejor servicio. Prima la experiencia tanto de compra como de estancia, o lo que es lo mismo, los turistas valoran aspectos que antes pasaban desapercibidos y el propio proceso de búsqueda y reserva se ha convertido en parte del producto/servicio que van a adquirir.

El viajero de hoy en día es un viajero exigente que no está dispuesto a pagar más por menos. El valor se ha convertido en la palabra clave en la fijación de precios, por lo que, en muchos casos, un mal precio y un buen servicio pueden convertirse en una amenaza real si, además, se tiene en cuenta que Internet facilita que cualquier detalle incómodo pueda convertirse en «viral».

Atendiendo a todas estas premisas de partida, está claro que la labor del revenue manager no es fácil. Son muchos los elementos que entran en juego a la hora de fijar las tarifas, de tal manera que ya no es suficiente con una hoja en blanco, un bolígrafo, una calculadora o en su defecto y, en el mejor de los casos, una tabla de excel.

La tecnología puede y debe convertirse en su aliado. Existen herramientas que no solo clarifican la toma de decisiones, si no que van a permitir al hotel no cometer errores que pueden, en un momento determinado, afectar a su imagen de marca.

En esta línea, uno de los aspectos más importantes es el tan repetido concepto de «paridad» cuando hacemos referencia a la distribución en Internet. Elementos como la ley o las famosas «cláusulas» traen de cabeza a propios y extraños, pero al margen de todo esto, lo que no se puede permitir es tener precios por encima de los intermediarios, si lo que se pretende es conseguir que aumenten las reservas directas. No en vano, la sensación de que la venta directa es más «cara» es uno de los «caballos de batalla» de hotelero en este nuevo entorno.

Por ello, una vez iniciado el proceso de búsqueda del hotel, si se consigue que nuestro cliente llegue a nuestra web es muy importante no dejarle escapar. Ya se ha hablado en múltiples ocasiones del diseño web y de la usabilidad de la página, pero ¿qué ocurre si el turista detecta que vendo por encima del precio que oferta la OTA de referencia?, Nada. Herramientas tecnológicas diseñadas por hoteleros y pensadas para hoteleros te ayudan.

Así, por ejemplo, Paraty Maker, te permite a igualar tu precio con el del intermediario de referencia en tiempo real. Experiencia «pura y dura». El turista verá como el precio baja y alcanza el mismo valor que le están ofreciendo en la agencia de viajes online.

Es más, existe la posibilidad de detectar estas disparidades con antelación, PriceSeeker te avisa a través de búsquedas personalizadas y Rate Check las detecta en el mismo momento en el que están sucediendo, lo que te garantiza siempre el mejor precio.

Tres herramientas de Paraty Tech que sin ningún género de dudas aumentarán tu tasa de conversión.

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