Hasta ahora, los esfuerzos de los hoteleros por frenar el impacto de Airbnb habían estado centrados en reclamar a las distintas autoridades competentes una legislación que permitiera competir a todo el sector en igualdad de condiciones.

Sin embargo, un artículo publicado en el New York Times se hace eco de un plan claramente trazado por la patronal hotelera norteamericana para reducir en la medida de lo posible el impacto de Airbnb en el negocio tradicional hotelero y en los precios de las viviendas en sus ciudades. Aquí traducimos parte del artículo, que puede ser consultado en su totalidad en la web del medio norteamericano.

El alquiler vacacional a corto plazo se convirtió en un objetivo de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos el verano pasado, después de que tres senadores pidieran una investigación sobre cómo compañías como Airbnb afectaban a los precios de la vivienda.

En octubre, el gobernador de Nueva York, Andrew M. Cuomo, firmó un proyecto de ley que imponía fuertes multas a los anfitriones de Airbnb que rompieran las normas locales.

Las dos acciones parecían no estar relacionadas. Pero un grupo decidió llevarse silenciosamente el mérito: la industria hotelera.

En una presentación realizada el pasado mes de noviembre, la American Hotel and Lodging Association (AHLA), un grupo comercial que cuenta con Marriott International, Hilton Worldwide y Hyatt Hotels como miembros, dijo que la investigación federal y la ley de Nueva York eran “logros notables”.

Ambos fueron en parte el resultado de un plan relativamente secreto que la asociación hotelera comenzó a principios de 2016 para frustrar el crecimiento de Airbnb. El plan constaba de dos documentos separados que la organización presentó a su grupo directivo en noviembre y enero, respectivamente.

En los documentos, a los que ha tenido acceso The New York Times, el grupo explicó los progresos que ya había hecho contra Airbnb, y describió cómo planeaba frenar a la startup en el futuro.

El plan era un “enfoque multinacional de campaña nacional a nivel local, estatal y federal”, según el acta de la reunión de la junta de noviembre de la asociación.

Los documentos proporcionan una mirada interna a la gravedad con que la industria hotelera estadounidense está tomando Airbnb como una amenaza,  y la medida en que está dispuesta a tomar medidas en su contra.

En el pasado, los ejecutivos de los hoteles han minimizado el impacto de la compañía privada en la industria hotelera estadounidense. En diciembre, un ejecutivo de Marriott consideraba que Airbnb “no avanzaba realmente en el segmento corporativo, que es realmente nuestro negocio principal”.

Sin embargo, ahora la industria hotelera norteamericana parece tener claro que Airbnb está invadiendo el negocio tradicional de los hoteles. La compañía, que tiene su sede en San Francisco, fue fundada en 2008 como una forma para que las personas puedan publicar y alquilar fácilmente sus habitaciones sobrantes o sus casas online. Desde entonces, cerca de 150 millones de viajeros han permanecido en tres millones de alojamientos de Airbnb en más de 191 países, según la compañía.

Airbnb ha recaudado más de 3.000 millones de dólares y ha asegurado una línea de crédito de 1.000 millones de dólares, según la firma de investigación CB Insights. Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb, dijo que la compañía podría estar lista para salir a bolsa en un año. Los inversores han fijado el valor de Airbnb en alrededor de 30.000 millones; En contraste, la capitalización de mercado de Hilton es 19.000 millones y de 35.000 la de Marriott.

Todo esto ha dañado a los operadores hoteleros. Airbnb ha reducido los precios de los hoteles en muchos lugares durante las vacaciones, las convenciones y otros grandes eventos cuando las tarifas deben estar en su nivel más alto y la industria genera una parte significativa de sus ganancias, tal y como explica Vijay Dandapani, presidente de la Asociación Hotelera de Nueva York, que trabaja a su vez con la American Hotel and Lodging Association.

Por su parte Nick Papas, portavoz de Airbnb, afirma que, “después de más de 250 asociaciones gubernamentales durante el último año, hemos demostrado nuestra posición cuando se trata de establecer reglas justas”.

La asociación hotelera asegura que su movimiento no va contra el impacto financiero de la entrada de un nuevo negocio en el negocio de los hoteles. “Airbnb está operando en la industria de alojamiento, pero no está jugando con las mismas reglas”, dijo en una entrevista Troy Flanagan, vicepresidente de la AHLA.

Los principales elementos del plan de la asociación para restringir Airbnb incluyen realizar funciones de lobby con los políticos y los fiscales generales con el fin de reducir el número de el número de anfitriones que se anuncia en Airbnb, ya que sus informes señalan que Airbnb está lleno de gente que está silenciosamente ejecutando hoteles fuera de los edificios residenciales y destacando cómo los hosts no cobran impuestos ni están sujetos a las mismas normas de seguridad que los operadores hoteleros deben seguir.

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