Uno de cada diez pasajeros frecuentes en Estados Unidos comienza su compra de billetes aéreos en Google Flights, según una encuesta sobre casi 2.500 viajeros frecuentes realizada por la compañía de datos de aerolíneas OAG.

Además, los viajeros frecuentes en edades de entre 18 y 32 años duplican esta proporción y llegan al 21 por ciento.

Las opciones ofrecidas a los encuestados incluían Google Flights, el sitio web de la aerolínea, las OTAs, agentes de viajes, buscadores como Bing o Yahoo, apps, etc.

Desde el verano pasado, Google ha añadido algunas opciones de reserva online a los resultados de los vuelos. Estos movimientos, además de otros, como la expansión de reservas instantáneas, pueden ayudar a explicar por qué el producto de comparación de precios de Google está ganando terreno en la próxima generación de viajeros.

Una de las desventajas a las que se ha enfrentado Google Flights es que su producto no ha ofrecido tantas opciones como las que proporcionan sus rivales de metasearch como Kayak y Skyscanner.

La mayoría de los resultados de Google Flights han sido enlaces directos a aerolíneas, mientras que Kayak o Skyscanner muestran también  resultados procedentes de decenas de agencias de viajes online.

La evolución de Google Flights podría pensar que, una vez más, Google se acerca al modelo de las agencias online, pero lo cierto es que la compañía no parece tener interés en entrar en la conversión o el servicio de atención al cliente.

Además, Google no quiere perder el dinero de publicidad que hace gracias a las marcas de viajes. De acuerdo con un análisis de Skift Research, en 2016 Google generó aproximadamente 12.000 millones en ingresos procedentes de anunciantes de viajes. La mitad de esa cifra procede de sólo cuatro anunciantes: Priceline Group (Booking.com), Expedia, TripAdvisor y Airbnb.

Sin embargo, algunos usuarios podrían confundir a Google con una agencia online. Particularmente si facilitan a Google los datos de su tarjeta de crédito o si finalizan la compra a través de los medios de pago de Google/Android. Sin embargo, hay una línea roja clara. Los usuarios reciben finalmente una confirmación de reserva procedente de las propias aerolíneas, y cualquier cambio debe realizarse también directamente en la compañía aérea, no a través de Google.

Noticia original en Skift.

Suscríbete a nuestro Newsletter