La ciudad de Murcia acogió durante la semana pasada el primer Congreso Internacional de Destinos Inteligentes. A lo largo de tres jornadas, algunos de los principales expertos han debatido sobre la aplicación del Big Data en la gestión turístico y sobre la importancia de la colaboración público-privada en el desarrollo de soluciones integrales que permiten un desarrollo de los destinos turísticos, de la mano de la sostenibilidad de las ciudades y la adaptación a un nuevo cliente digital.

En la jornada de clausura del congreso destacó la conferencia de Antonio López de Ávila, profesor del IE Tourism Club y pieza clave del desarrollo de la idea de los destinos turísticos inteligentes durante los cinco años que ha estado al frente de Segittur.

“Ya tenemos un viajero digital e hiperconectado, gracias a los smartphones tenemos la herramienta en nuestra mano, un dispositivo a través del cual buscamos conectividad e información de valor antes, durante y después del viaje”, explicó López de Ávila durante su presentación. “Los turistas quieren experiencias auténticas, memorables, necesitan personalizar su viaje y la tecnología de hoy, sobre todo el móvil, lo permite”.

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Los viajeros generamos información de forma sistemática, de modo que los destinos nos hablan si sabemos escucharles, a través de todos los sensores que podemos instalar. Vemos cómo los turistas se mueven y consumen en nuestro territorio. Hay mucha información desperdiciada que podríamos analizar, pero ahora podemos medir la sostenibilidad del turismo gracias a una serie de indicadores en tiempo real”, explicó López de Ávila.

La innovación y la tecnología juegan, según el ex presidente de Segittur, una pieza fundamental en el engranaje del destino inteligente, a través de un modelo basado en un conocimiento que permite analizar los datos y extraer decisiones correctas.

En su discurso, también hubo un espacio para los residentes, ya que parte de la esencia del destino inteligente tiene que ver con el hecho de que las personas que ya residen en un destino deben verse beneficiados por el desarrollo del territorio. En este punto, una vez más, se mencionó la importancia de la colaboración público-privada, dentro de un sector que ha demostrado la eficacia de dicha colaboración. España ha sido el primer país del mundo en desarrollar una norma de destinos inteligentes y poner en marcha doce proyectos piloto en todo tipo de destinos, involucrando a sectores tan dispares como la energía, el ocio, la economía o la cultura.

Asimismo, López de Ávila defendió la necesidad de “un sistema de inteligencia turístico para visualizar esta información, de modo que la tecnología sea un medio, no un fin. Es vital que toda la información vaya a un solo dispositivo que nos permita cruzar datos en tiempo real para conocer cómo se mueve el turista y qué es lo que desea. Esta información facilitará a las ciudades preguntarse qué quieren ser como destino e identificar las fuentes de información para responder a dichas preguntas”.

Para el profesor del IE, es también fundamental la aparición de nuevos actores como los proveedores tecnológicos, que son los nuevos protagonistas del sector turístico, ya que permiten recoger y analizar esas datos para un futuro más sostenible. “Un futuro que pasa por la digitalización del sector, lo que nos permitirá mantener el liderazgo internacional, la competitividad, generar más ingresos, ser más rentables y generar procesos que hasta ahora sólo podíamos soñar, desarrollando nuevos producto y servicios. En definitiva, un nuevo modelo de turismo basado en las personas”.