El “coche volador” que la ciencia ficción lleva imaginando desde los años veinte del siglo pasado será más parecido a un pequeño avión de pasajeros, y no lo encontraremoss cruzando las carreteras. Sólo volará y combinará lo mejor de las tecnologías de conducción autónoma, el software de conducción compartida y la ingeniería de aviones no tripulados.

El coche volador es un callejón sin salida, pero la evolución de los drones y el transporte autónomo puede conseguir que veamos los primeros vehículos de estas características en menos de diez años.

No se trataría en ningún caso de un transporte personal. Si cada usuario tuviera que volar 40 horas para obtener una licencia de piloto privado, no habría mercado p ara este transporte. Este de pasajeros debe ser completamente automatizado, y eso es más fácil de lo que parece.

Tesla, Google, Uber y otros fabricantes de automóviles autónomos se encuentran en un margen de tres a cinco años para la comercialización de los primeros automóviles de conducción autónoma que no requieren ninguna supervisión humana.

Todos los algoritmos de machine learning, sensores y sistemas de seguridad servirán a los drones de pasajeros igualmente, si no mejor. En comparación con los automóviles, los drones se enfrentan a menos obstáculos impredecibles en el cielo y tienen muchas más opciones para evitar accidentes.

Además de los multimillonarios, nadie será dueño de aviones no tripulados porque serán prohibitivamente caros. En su lugar, los drones se ofrecerán en forma de taxi o servicios que permitan compartir transporte. Las aplicaciones del estilo de Uber y Lyft son exactamente lo que necesitamos para los nuevos drones de pasajeros. El usuario utilizará su móvil para reservar un dron, que volará a la ubicación de recogida, aterrizará y despegará verticalmente y luego volará a la dirección solicitada.

Mientras que no conseguiremos el coche colador que imaginábamos en el cine de ciencia ficción, quizás logremos algo aún mejor. Los drones de pasajeros podrían salvar a los usuarios cientos de horas al año atrapados en el tráfico. Más importante aún, los drones de emergencia podrían prevenir miles de muertes evitables. Esto requerirá su propio espacio aéreo y un cambio en la forma en que pensamos en la movilidad personal.

Noticia original en TechCrunch.

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