El lanzamiento de un nuevo avión supersónico está un poco más cerca. La startup Boom acaba de completar un paso clave en el camino hacia la construcción de un avión de pasajeros supersónico: la empresa finalizó sus pruebas de túnel de viento, verificando así sus dos primeros años de trabajo de diseño aerodinámico y preparando el escenario para la construcción de la estructura que eventualmente se convertirá en la base de su primer avión listo para volar.

El CEO de Boom y co-fundador de la compañía, Blake Scholl considera que estas pruebas suponen un punto de inflexión  porque significaban poder pasar a la construcción de hardware a gran escala para las pruebas con pilotos humanos, pero también explicó que incluso hace pocos años, este tipo de hito habría implicado repetir ensayos de túnel de viento a través de múltiples iteraciones de modelos físicos durante un período de tiempo prolongado.

“Antes se solía hacer todo tu desarrollo en el túnel de viento”, explicó Scholl. “Cada prueba llevaría unos seis meses y costaría millones. Hoy en día, es posible realizar el desarrollo aerodinámico en el simulador, donde cada prueba lleva 30 minutos y no cuesta casi nada, de modo que es posible llevarlo a cabo con un equipo minúsculo. Y luego, cuando crees que has conseguido resultados, vas al túnel de viento y verificas tus avances”.

Los cambios en el coste del proceso de desarrollo son parte de lo que está ayudando a Boom a perseguir su objetivo de crear un avión de pasajeros supersónico parecido al Concorde, que pueda operar a costes comparables a los del viajero ejecutivo en aviones normales hoy en día. Los billetes para un vuelo de Concorde eran tremendamente caros y para las aerolíneas tal operativa sencillamente no merecía la pena.

Noticia original en Techcrunch.

Suscríbete a nuestro Newsletter


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *