Si hacemos caso al cine de ciencia ficción, en 2016 ya deberíamos vivir en ciudades plagadas de coches voladores. No parece que estemos cerca de llegar a ese punto futurista, pero es cierto que existen algunas iniciativas reales en el diseño de vehículos capaces de despegar y aterrizar en vertical y capaces de cubrir distancias cortas.

Este sería el nuevo objetivo de Uber que, según informa TravelPulse, tiene en marcha un proyecto para diseñar un coche volador para recorridos de corta distancia.

En realidad, la tecnología implicada, denominada VTOL (Vertical Takeoff and Landing, por sus siglas en inglés), ya ha sido probada en éxito en aviones, como demuestran las pruebas realizadas por Airbus en su modelo A380.

Sin embargo, parece demasiado futurista pensar que su aplicación al transporte personal o incluso al sector del taxi pueda ser realista en los próximos años, más aún cuando aún no está completamente desarrollada la tecnología para llenar las carreteras de coches automáticos, un sector donde precisamente Uber también está realizando movimientos interesantes y en el que pretende adelantarse a los otros grandes interesados hasta la fecha: Google y Tesla.

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