Aunque el concepto de internet de las cosas y su aplicación al mundo real y empresarial pueda parecer un poco lejano, existen ya algunos ejemplos de su introducción a la industria del transporte, con el lógico impacto que puede suponer en el sector turístico.

Hoy, The Sidney Morning Herald se hace eco de las primeras pruebas realizadas por un sistema desarrollado en Australia y denominado Pantograph Collision Detection System (PCDS), capaz de permitir a los operadores de las redes ferroviarias localizar fallos en el cableado superior y reducir el coste de los métodos actuales de localización y reparación de fallos en la vía. Como resultado, disminuyen también los retrasos en el servicio.

La Australian Rail Technology es la responsable del proyecto, que ha podido desarrollar gracias a una beca de 15.000 dólares financiada por el gobierno local. Su creador Garry Lougher, afirma que las primeras pruebas en trenes de Sidney han funcionado correctamente y que su sistema ya ha despertado el interés de varios operadores en distintos países.

Su empresa ha ideado una técnica que consiste en incluir su sistema de detección, equipado con localizadores GPS, en un número reducido de trenes y en otros equipos de recogida de datos, reduciendo el coste y el tiempo necesarios en la detección de problemas.

El próximo paso consiste en poner en marcha una solución web-based donde todos los datos recogidos se envíen de manera automática a un servidor, de forma que los operarios y los usuarios puedan consultar los resultados en Google Maps, además de activar un sistema de notificaciones para los operarios.

El único problema para la expansión del sistema es que necesita una adaptación propia para cada tipo de tren.