El Grupo Priceline dejó claro la semana pasada que su reciente cambio de CEO, que resultó con la marcha de Darren Huston y la vuelta de un viajo conocido, Jeffery Boyd, no va a cambiar los planes de Priceline, matriz de Booking.com o Kayak, sobre su crecimiento en el alquiler vacacional, algo que ha preocupado a las grandes agencias online, particularmente debido al imparable ascenso de Airbnb y otras plataformas similares.

Jeffery Boyd, que dirigirá Priceline hasta que la compañía designe un sustituto para Huston, afirmó en la presentación de resultados económicos del primer trimestre del año, que la compañía tratará de ampliar su base de 422.000 alquileres vacacionales con posibilidad de reserva directa en la web, como un importante complemento a sus servicios de reserva de hotel, que en realidad son el core de la compañía.

“No podríamos estar más entusiasmados con este tipo de alojamiento y no podría estar más convencido de que el producto que estamos construyendo y el servicio que estamos ofreciendo es mejor que cualquier otra cosa que está ahí fuera en el mercado”, ha asegurado Boyd.

Las razones de Boyd para centrarse en el negocio de alquiler parecen ser dobles: por un lado, no perder comba con Expedia en el espacio de alojamiento alternativo y, por otro, anticiparse a un posible mal resultado en la reserva de alojamientos tradicionales durante el segundo trimestre.

A finales del mes pasado Expedia, que compró HomeAway el año pasado, reportó pérdidas superiores a los 100 millones de euros, un dato negativo si lo comparamos con los 40 millones de beneficio que reflejó el año anterior. Aún así, superó las previsiones de ingresos realizadas por los analistas del sector y afirmó que las integraciones de Orbitz y HomeAway habían resultado incluso más positivas de lo esperado.

El creciente interés por los alquileres de vacaciones podría permitir a las empresas capear una probable desaceleración en los ingresos procedentes de las reservas de hotel durante el segundo trimestre. Con esto en mente, Priceline pronosticó que sus ingresos del segundo trimestre aumentarían aproximadamente un 10 por ciento respecto al año anterior, dato inferior a la tasa de crecimiento del 16 por ciento pronosticada por los analistas financieros.

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