La International Air Transport Association (IATA) ha publicado un estudio donde predice que la modernización del espacio aéreo de aquí a 2035 generará un millón de puestos de trabajo y una inyección económica de 245.000 millones de euros.

Europa está bien servida en lo que a conectividad aérea se refiere. Genera 11,7 millones de puestos de trabajo y más de 800.000 millones de euros para el PIB europeo, pero no es suficiente. De media, los vuelos son 50 km más largos de lo que deberían y el retraso medio por vuelo ronda los diez minutos.

Esta ineficiencia impacta negativamente en la prosperidad, la productividad y la sostenibilidad del sector. Un estudio encargado por la IATA y realizado por SEO Economic Research estima que, si esta ineficiencia no se controla, significarán una pérdida de ganancias que rondaría los 245.000 millones de euros en 2035.

“La ineficiencia en la gestión del tráfico aéreo no es sólo una carga para las aerolíneas. Los viajeros sufren retrasos y tiempo perdido, el medio ambiente sufre emisiones evitables, la productividad de las empresas se reduce… En conjunto, todo esto tiene un coste de competitividad para Europa. Este estudio demuestra que todos debemos implicarnos en esta cuestión”, ha afirmado Tony Tyler, director general de IATA.

Europa siempre ha fracasado a la hora de elaborar un plan para mejorar la gestión de un espacio aéreo único, (SES) proyecto que tiene como objetivo ofrecer un triple aumento en la capacidad, mejorar la seguridad y reducir el impacto ambiental en un 10 por ciento, además de disminuir los costes a la mitad.

“Europa ha fracasado en la consecución de los objetivos del SES. A pesar de una fuerte visión de la Comisión Europea, los intereses nacionales han prevalecido. El incentivo para mejorar la eficiencia es hacer que Europa sea más próspera. Nuestro informe es una llamada a la atención a todos estos intereses individuales para desarrollar una economía mejor conectada y, por tanto, más fuerte”, asegura Tyler.

Un espacio aéreo modernizado y totalmente reformado en 2035 –en comparación con un escenario de “no hacer nada” en el status quo prevalece– generará beneficios tangibles para el turismo europeo, el comercio y la economía, como por ejemplo.

“Predecir el futuro siempre es siempre complicado, pero nuestro punto de partida ya muestra un vacío considerable. No tiene sentido que Estados Unidos tenga un único proveedor para gestionar todo su espacio aéreo y Europa tenga 38. Si no se hace nada, el problema sólo irá a peor”, advierte Tony Tyler.

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