Los grandes grupos internacionales del ámbito de la hostelería valoran la disponibilidad geográfica y la ambición profesional más que los idiomas. Es una de las principales conclusiones de un informe elaborado por el Hotel-Escuela de Sant Pol de Mar (Barcelona), escuela internacional especializada en dirección hotelera, restauración y gastronomía.

El estudio, realizado como conclusión de las Jornadas de Desarrollo Profesional, recientemente celebradas en el hotel-escuela, atribuye al conocimiento de inglés una importancia de 8 sobre 10, mientras que la disponibilidad geográfica recibe una puntuación de 8,5 y la ambición profesional, un 8,3.

Las habilidades tradicionalmente más valoradas, como el conocimiento de idiomas o las capacidades de gestión empresarial, ya no son el activo más valorado, quizá porque ya se dan por hecho unos conocimientos mínimos Lluís Serra, director del Hotel-Escuela de Sant Pol de Mar

Para la elaboración del informe se tuvieron en cuenta las respuestas de grandes grupos nacionales e internacionales como Marriott, Iberostar, Melià, NH, Eurostars, Starwood, Mandarin Oriental, Ritz Carlton o Hilton, entre otras. Todas ellas participaron en las citadas jornadas con la representación de sus responsables de recursos humanos.

Otra de las conclusiones del informe es el reconocimiento de la polivalencia como un potente activo profesional. Las empresas la valoraron con un 7,3 sobre 10, muy por encima de otras capacidades como por ejemplo el dominio de las aplicaciones informáticas (6,3 sobre 10).

Actitud, antes que aptitud

Algo similar ocurre con la suma de experiencias prácticas (6,2) y la capacidad de gestión empresarial (6,0), que aun recibiendo buenas valoraciones por parte de los grandes grupos reclutadores, ocupan un lugar de escasa importancia en el ranking de las habilidades más demandadas.

“Estos resultados ponen de manifiesto un cambio interesante en la búsqueda de talento por parte de las grandes cadenas hoteleras –afirma Lluís Serra, director del Hotel-Escuela de Sant Pol de Mar–: de la aptitud a la actitud. Las habilidades tradicionalmente más valoradas, como el conocimiento de idiomas o las capacidades de gestión empresarial, ya no son el activo más valorado, quizá porque ya se dan por hecho unos conocimientos mínimos. En cambio, se valoran activos intangibles como la disponibilidad hacia la movilidad o la ambición”.

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